Teatro

‘El cuarto de al lado’, la historia del vibrador en el Dade County Auditorium

Los actores Jennifer Rodríguez y Ariel Texidó durante un ensayo de “El cuarto de al lado”.
Los actores Jennifer Rodríguez y Ariel Texidó durante un ensayo de “El cuarto de al lado”. pportal@elnuevoherald.com

Para finales del siglo XIX la electricidad, popularizada por Edison, alumbraba ya muchos hogares, pero en plena época de puritanismo victoriano la oscuridad iba más allá del alumbrado público. El cuerpo humano en sí era pecaminoso, en especial todo lo relacionado con el sexo y la mujer, que llegaba a desconocer su propia naturaleza. Se hablaba de una enfermedad que afectaba fundamentalmente al sexo femenino: la histeria. Freud y Breuer llegarían a publicar, hacia 1895, un estudio sobre ese padecimiento. La “enfermedad” se trataba entonces en los consultorios médicos con “masajes terapéuticos” para provocar el “paroxismo histérico”. Es decir, el orgasmo, ya que se trataba, sencillamente, de una masturbación. La revolución comenzaría hacia 1880 cuando el médico británico Joseph Mortimer Granville (1833-1900), al que se le atribuye el invento, populariza, aprovechando el uso creciente de la electricidad, un artilugio de forma fálica que sustituiría al masaje manual, el vibrador.

Sobre esa época e inspirada en ese tema como asunto central, la escritora norteamericana Sarah Rutl (1974), que se declara feminista “desde que me puse tacones por primera vez”, escribe en el 2009 In the Next Room (or the Vibrator Play), que resultó al año siguiente finalista al Premio Pulitzer y que ahora se presenta en On. Stage Black Box del Miami Dade County Auditorium como El cuarto de al lado, dirigida por Larry Villanueva en una producción general de Alexa Kube.

En la pieza el Dr. Givings (Ariel Texidó), entusiasta de la electricidad y de los avances tecnológicos introduce el uso del vibrador en sus pacientes con resultados sorprendentes. La esposa del doctor, la Sra. Givings (Jennifer Rodríguez), intrigada por el efecto que el tratamiento produce en las pacientes, trata de descubrir qué es lo que ocurre en “el cuarto de al lado”, que es como le llaman al consultorio. El tono elegido por la autora es de comedia ligera, con situaciones divertidas, a veces delirantes, con el propósito subyacente de mostrar la situación de las mujeres, el sometimiento a un estado patriarcal, fanático y oscurantista, de finales del siglo XIX, y la autoridad absoluta de los maridos.

La paciente principal del Dr. Givings, una dama que cuando aparece por primera vez llega enfundada en oscuros velos, ya que le molesta la luz, y se siente siempre fatigada, sin ánimos, es la Sra. Daldry (Reina Ivis Canosa), que viene acompañada de su esposo, el recto Sr. Daldry (Juan David Ferrer). El cambio en ella se nota desde el primer tratamiento. La Sra Givinigs está amamantando, pero necesita una nodriza, que se la facilita la Sra. Daldry. El elenco se completa con Leo (Héctor Medina), pintor, uno de esos raros casos de “histeria masculina”.

La escenografía –al igual que el vestuario, a cargo ambos de Jorge Noa y Pedro Balmaseda–, es suntuosa, hermosísima, con tres espacios bien diferenciados. A la derecha “el cuarto de al lado”, es decir el consultorio. A la izquierda, la sala de la casa, con muebles de época, un piano, cortinajes, bellas alfombras. Al centro una especie de pasarela con dos puertas, una que da acceso al consultorio y la otra a la calle. Entre las dos, un espléndido gobelino. Todo está cuidado al detalle, incluido un aguamanil digno de coleccionista. El problema con la escenografía es que es tan magnificente que distrae y por momentos se traga la acción. En ella se mueven los personajes, todos muy bien dirigidos por Villanueva aunque, el día del estreno, destacaron Ariel Texidó, centrado, coherente, serio y simpático en su papel, al igual que Reina Ivis Canosa, que estuvo genial.

Muy coherente Anna Sobero, seria, profesional, una delicia a disfrutar. Juan David Ferrer, un actor de larga y fecunda trayectoria, muy convincente en su personaje al igual que Yani Martín. Jennifer Rodríguez, estuvo bien aunque esa noche presentó varios problemas con el texto. La revelación de la noche, para mí, fue Héctor Medina, un actor joven pero de mucha experiencia, que le infunde vida a su “histérico”, pintor, algo ido de la realidad. En general, una excelente propuesta.

“El cuarto de al lado”. On. Stage Black Box del Miami Dade County Auditorium. 2901 W. Flagler St. Funciones: jueves, viernes y sábados 8 p.m. Domingos 2 p.m. Boletos: $30 (general) y $25 (personas mayores, estudiantes y grupos de más de diez). Más información: 786- 327-4539. www.arcaimages.org

  Comentarios