Teatro

‘I am Miami’, Macro Directores de Microteatro con historias reales

Lucía Miranda, directora de escena, actriz, dramaturga, escritora y educadora.
Lucía Miranda, directora de escena, actriz, dramaturga, escritora y educadora. / Foto de cortesía

I am Miami es la segunda y última temporada del proyecto Macro Directores de Microteatro del CCEMiami. Iniciativa que ganó el premio Knight Arts Challenge de John S. and James L. Knight Foundation. Es un propósito teatral en el cual dos de las más prominentes autoridades del teatro iberoamericano dirigen una temporada cada uno. Las obras presentan el formato de 15 minutos que tendrán sentido individualmente o como una pieza colectiva. La audiencia podrá disfrutar de la obra como una narrativa completa, viendo el conjunto de obras en un orden predeterminado, o como 7 obras individuales. La primera temporada estuvo a cargo del polémico director cubano Carlos Díaz, quien dirigió una adaptación del dramaturgo y poeta Norge Espinosa, sobre la obra de Henry Ibsen, Peer Gynt. Ahora I am Miami, es escrita y dirigida por la directora de escena, actriz, dramaturga, escritora y educadora Lucía Miranda (Valladolid, 1982). La obra se estrena el día de San Valentín, 14 de febrero, y estará en escena hasta el día de San Patricio, 17 de marzo del 2019, en la sede de Microteatro del CCEMiami (1490 Biscayne Boulevard, Miami FL 33132).

Miranda accedió amablemente a conversar con el Nuevo Herald y descubrir algunos conceptos, ideas y secretos que la hacen una triunfadora.

“Creo que las artes escénicas viven en crisis, que excepto Shakespeare en la época isabelina, el resto de los artistas han vivido en crisis continua, con el sistema, con la económica, la libertad, el público. Ha sido así desde siempre, y no diría que viven en crisis, sino que sobreviven; pero a pesar de todo, hemos conseguido mantenernos”.

Lucía la artista-educadora ha coordinado proyectos de formación de Teatro Aplicado a la educación y la transformación social en centros de España, Senegal, Francia, Etiopía, Bulgaria, Noruega, Bolivia, Argentina, Uruguay y Estados Unidos.

“Cualquier arte es transformador, incluso la obra que es arte por el arte. El placer transforma y creo que hay un teatro muy útil, aplicado al trabajo con comunidades, a la educación. Lo es, lo he vivido, he estado en esos procesos con jóvenes, con comunidades de mujeres que por medio del teatro se les ha ayudado a entender su historia; también las comunidades de refugiados en España. El teatro los ayuda a la integración social, a sentirse en casa, más seguros. Hay una parte del teatro que tiene que ver con el sentimiento, con generar cosas que no son el espectáculo. Eso Estados Unidos lo tiene bien establecido en lugares como Nueva York y Chicago.

Ella es fundadora de The Cross Border Project; y como dramaturga ha publicado Nora, 1959, (Autores en el Centro, CDN), Fiesta, Fiesta, Fiesta (V Programa de Nuevas Dramaturgias del INAEM) y Alicias buscan Maravillas (V Laboratorio de Escritura Teatral de la SGAE). ¿Qué hacemos con la abuela?, estuvo en el Festival Africano de Teatro Foro, Dakar. Ha coescrito País Clandestino que se ha visto en el FIBA de Chile, Argentina, Festival de Dijon y en el MIT Sao Paulo.

“El papel del dramaturgo tiene que ver en cómo observa lo que ocurre en la ciudad, en la vida, en lo contemporáneo y tener la valentía de plasmar cosas de las que a veces no nos atrevemos a hablar. A mí los grandes dramaturgos que me interesan de los vivos, son aquellos que dicen lo que todos sabemos, pero pocas veces nos atrevemos a decir. Lo clásico y lo contemporáneo coexisten, los artistas hacen teatro como se ha hecho siempre y otros lo hacen de forma diferente, como el teatro documental, investigativo, microteatro… y creo que es necesario que todos convivan con el teatro clásico, debe haber teatro para todo el mundo”.

Ha obtenido el Premio “José Luis Alonso” Jóvenes Directores de la ADE 2013, Mención Especial del Jurado de Almagro Off y los premios ACE y HOLA en Nueva York al mejor espectáculo clásico por, De Fuente Ovejuna a Ciudad Juárez. Recientemente acaba de obtener el codiciado premio “El Ojo Crítico” de RNE de Teatro 2018.

“Depende del premio, hay unos que sirven un montón y otros que no sirven para nada; en el caso de “Ojo crítico”, me ha servido de mucho, primero personalmente porque han empezado a creerme lo que hago y luego porque he recibido tantas llamadas y mensajes de mucha gente de la profesión gente que no sabía lo que hacía. Premios como este sirven para respaldar tu carrera, he notado que en Madrid a raíz del premio algunos proyectos que estaban en duda se activaron en una semana”.

El premio ONU Woman de América Latina contra la violencia de género “El violento no es valiente” lo obtuvo por Las Burladas por Don Juan, dirigiendo también la adaptación teatral de El hijo de la novia.

“Hay muchos feminismos que se representan de manera distinta, yo me considero feminista, las obras que escribo generalmente las protagonistas suelen ser mujeres. Creo que ahora en España hay un feminismo necesario, para que reclamemos lo nuestro. Estoy harta que mis colegas hombre tengan los mejores lugares, las salas más grandes, estoy harta de que cada semana aparezca una mujer asesinada en España; de que una tenga que pensar en cómo voy a quedar embarazada, cómo voy a mantener mi carrera estando embarazada, y cuánto tengo que ahorrar; porque no hay una política pública que apoye un sistema humanitario para que la mujer no tenga que pensar en eso. Sí, hay un teatro feminista, incluso escrito por varones, pero no creo en una dramaturgia femenina, hay buena y mala dramaturgia. Es necesario que se reivindique la mujer en el teatro. A mí me costó mucho trabajo considerarme dramaturga porque mi concepto de un dramaturgo era un hombre con bigotes, porque todo lo que había estudiado era, Valle Inclán, Lorca, Lope, no tenía una sola referencia de mujer y cuando no tienes referentes crees que es imposible lograrlo”.

I am Miami es una transcripción directa de entrevistas dispuesta en siete historias independientes que buscan representar la diversidad de los habitantes de Miami.

“Uso varios métodos, como la entrevista por citar uno. Los textos provienen de entrevistas reales y personales, he dado la vuelta de una punta a otra de Miami y conversado con personas muy diversas, luego las transcribo tal cual, con una metodología especializada llamada verbatim, es la transcripción que conserva todos los sonidos que se escuchan, incluyendo palabras inacabadas, errores de pronunciación, muletillas, etc., las uso así porque el lenguaje es identidad y de esta forma el actor al escuchar el texto captará la identidad de la persona, su estilo, emociones. El actor no necesita crear desde la nada, sino que trabaja con el audio y se lo aprende como si fuera una canción; los textos suenan muy orgánicos en la obra, no es teatro, es vida.

Las historias narran fragmentos de la vida de los habitantes de la ciudad del sol, desde los años 80 a la actualidad, son historias de amor, de migración y de lucha.

“He tenido una universidad con la ciudad de Miami, me ha parecido muy loca, una ciudad llena de contrastes. Conseguir que la obra represente los sentimientos es muy difícil por eso busqué la variedad de las distintas comunidades, haitiana, colombiana, cubana… niños, viejos, mujeres, todas las voces. No es un espectáculo conflictivo, he tratado de lograr un sentimiento de comunidad porque me han dicho que en Miami no existe la comunidad, pero al final es la casa de todos. Por eso los invito, que vengan a ver el espectáculo, porque esto que haremos no se ha visto nunca en la ciudad, y les digo venid, es vuestra propia vida, vais a descubrir lo maravillosas que son las personas que tenéis al lado”.

Lucía debe continuar los ensayos, pero antes de irse le suelto una última pregunta: ¿Shakespeare o Cervantes? —Se muere de risa.

“Me van a matar en España, pero Shakespeare, si hubieras preguntado, ¿Shakespeare o Lope?, hubiera dicho Lope, pero no soy una fan de Cervantes, y si lo soy de Lope de Vega”.

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