Teatro

‘Medea prefabricada’, una actualización del mito

Laura Alemán, Rafael Farello y Vivian Morales en una escena de ‘Medea prefabricada’.
Laura Alemán, Rafael Farello y Vivian Morales en una escena de ‘Medea prefabricada’.

Medea prefabricada es un texto del joven director, narrador y dramaturgo cubano, residente en la Isla, Irán Capote (Pinar del Río, 1990), dirigido por Miriam Bermúdez en una producción de Proyecto Teatral Puertas, en colaboración con Artefactus, que preside Eddy Díaz Souza.

Sobre Medea se ha escrito profusamente, es un personaje que a través de la historia ha llamado la atención de innumerables creadores y estudiosos, generación tras generación. Así que es bien difícil plantear algo original, elaborar una interpretación personal, novedosa, sobre un tema tan trabajado. Lo llamativo en esta versión de Bermúdez es, de entrada, la escenografía que diseña con gran belleza e imaginación, un sitio en construcción donde, al comenzar la obra, se mueve un grupo de obreros entre andamios, vigas que cuelgan, manipulando palas, cubos, carretillas, mezclas, bloques y ladrillos, con febril urgencia. Cuando estos se retiran aparece Medea (Laura Alemán) y su álter ego (Vivian Morales) –un sustancioso aporte de Bermúdez– en animada plática, y ahí nos percatamos, por el vestuario, la gestualidad y lo que dicen, que la obra pretende una actualización del mito, un estar ahora y aquí. Un ahora y aquí que remite sin equivocación, a la Isla, a la otra orilla.

Esa gestualidad, esa forma de hablar –que ya hemos apreciado en piezas de González Melo o Carlos Díaz– parece definir cierta forma de hacer teatro en Cuba. En la pieza que nos ocupa, hubiese dado igual que los personajes en vez de Medea, Jasón o Creonte, se hubiesen llamado Yurisleisy, Magniel o Yotuel. Nada hubiese cambiado, nada se hubiese perdido o ganado. Algunos parlamentos de Medea harían sonrojar al gran Alberto Yarini y, aunque la música seleccionada es muy adecuada y se deja escuchar con agrado, se tiene la impresión de que en cualquier momento sonará un reguetón, cosa que, afortunadamente, no sucede. El texto original, muy pocas veces alcanza un nivel creativo ponderable; sin embargo, la atmósfera se aligera y como que toma altura, con los fragmentos de Eurípides que incluyó la directora. No obstante, la pieza, gracias a un acertado trabajo de dirección y a un grupo de buenos actores, tiene momentos de gran belleza plástica. Un ejemplo sería el acople de ambas Medeas que ejecutan, en varias ocasiones, un vistoso trabajo de conjunto con largas bandas de un nailon transparente, aunque algo opaco, que desprenden del fondo o sacan de los lados, proyectando cuadros de una armonía rítmica muy sugerente.

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Rafael Farello y Simone Balmaseda. Cortesía/Julio de la Nuez

Por otro lado, Simone Balmaseda como Yuyu, una especie de nodriza travesti o transexual, no sé bien, está espectacular, casi que se roba el show. Héctor Alejandro González como Creonte, montado en unas botas-plataformas tipo Drag Queen, derrocha control y profesionalismo. Junto a ellos, en su regreso a las tablas, después de un tiempo ausente, la experimentada Vivian Morales –de quien se recuerda con gran satisfacción su actuación en Dos viejos pánicos de Virgilio Piñera– se desenvuelve con la maestría que la caracteriza. Rafael Farello como Jasón y Javier Alemán como Egeo, son dos jóvenes actores con gran potencial que sacan adelante sus personajes.

A grandes rasgos, la pieza sitúa a Medea y a Jasón viviendo en Corinto, tienen dos hijos que atiende una nodriza y todo va bien hasta que Medea se entera de que Jasón le está siendo infiel con la hija de Creonte, por la que la piensa dejar para casarse. Ahí comienza Medea a tejer su cruel venganza, no olvidar que es maga y hechicera, y consumada, se relaciona con Egeo con el que planea escapar.

Medea prefabricada –hay que decir que es un muy buen título aunque cuesta imaginar por qué se llama así– es un espectáculo que no excluye cierta poesía visual, que se disfruta y que bien vale la pena ver.

Sobre el programa de mano vale decir que no es el tradicional programa de mano. Las páginas centrales se utilizan para dar una particular lección de historia, mientras que no aparecen datos sobre el autor de la pieza, la directora ni de los actores. Nada sobre su trayectoria. Tampoco se indica a quien atribuir la escenografía.

Medea Prefabricada de Irán Capote, Proyecto Teatral Puertas, Artefactus Cultural Proyect, 12302 SW 133 Ct., Miami, Fl. 33186. Funciones viernes y sábados 8:30 pm. Domingos 6:00 pm. Más información en: (786) 704 5715.

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