Teatro

Beatriz Valdés: ‘No tengo tiempo para el desaliento’

La actriz cubana Beatriz Valdés hace su debut como directora en la comedia negra ‘Brujas’.
La actriz cubana Beatriz Valdés hace su debut como directora en la comedia negra ‘Brujas’. Javier Varcárcel

A más de un año de residir en Miami, donde ya intervino en la telenovela Santa Diabla (Telemundo) y protagonizó la versión teatral de El cartero (Il Postino), la actriz cubana Beatriz Valdés vuelca lo aprendido en las tablas y frente a las cámaras en una comedia negra que marca su debut como directora escénica.

Brujas, de Santiago Moncada, ocupará el Flamingo Theater Bar, desde el viernes 31, con las actuaciones de Elizabeth Gutiérrez, Ana Karina Manco, Karla Monroig, Roxana García y Angélica Castro.

La historia narra el reencuentro de cinco amigas durante una noche de memorias compartidas en que revelan secretos insospechados.

Valdés aprovechó una pausa del ensayo para conversar con el Nuevo Herald sobre su primera incursión al frente de un elenco y la vida en su nueva ciudad de adopción.

El estreno de Brujas tiene alguna relación con Halloween?

Es una coincidencia. Pero la diferencia está en que en vez de ponerse disfraces, estas brujas se los quitan…

¿Cómo ha sido la experiencia?

He estado esperando esta oportunidad toda mi vida. Y aunque ha sido dura, la he disfrutado mucho. Soy amante de los procesos y este ha sido extraordinario en muchos aspectos. Todos hemos aprendido.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención de Brujas?

Es una obra que habla de mujeres verdaderas y complejas, con personajes muy bien diseñados que permiten a cada actriz mostrar sus dones. El texto maneja el humor con amargura, sarcasmo y juega con el interés del espectador llevándolo hasta donde imagina.

¿Cuánto quedó del texto original?

Tengo entendido que Santiago Moncada le agradeció públicamente a Luis Agustoni por mejorarle la obra. Lo que no me extraña, porque Agustoni es un hombre muy agudo y esta versión es la que se hace en el mundo entero.

¿Cómo fue la elección del reparto?

Solo había trabajado con Ana Karina Manco, en Venezuela. A las otras las “googleé”. Me asomé a sus energías, sus miradas y sus fuerzas a través de la pantalla, que no miente.

¿Y qué descubriste?

Que los actores de televisión son víctimas de los intereses del mercado y muy pocas veces pueden ser salvados por el teatro. En muchos casos desconocen sus propias potencialidades y se conforman con la epidermis de los personajes.

¿Cuál es el mayor reto de dirigir mujeres?

Es temerario. Las mujeres somos difíciles y si somos actrices, peor todavía. Este es un mundo de egos y categorías. Y estas cinco “Brujas” son unas estrellas. Al instante de haberse conocido, ya estaban riendo, gritando y hablando de sus personajes. Desde entonces se han fundido entrañablemente como si se conocieran de toda la vida.

¿Qué ha sido lo más dificil del montaje?

Convocar al público. Miami todavía no es una ciudad que necesita el teatro y el público mayoritario se interesa por la comedia gruesa con la que hace una catarsis explosiva y sin honduras. Como aquí el teatro es auspiciado o académico la gente se pierde muchas maravillas que se quedan para un pequeño público.

Háblame un poco de tu puesta.

Contrario al tratamiento intimista que suelen darle a la obra, mi montaje es más ‘de pasarela’. Lo que ha obligado a las actrices a recurrir a otras técnicas que no suelen emplearse en televisión.

¿Aparte de Brujas, qué más ha pasado con tu vida profesional?

He trabajado para crear alianzas que me permitan ser autónoma, para no depender de una industria con demandas y competencias que no ofrecen muchas oportunidades.

¿Lo lograste?

Soy afortunada. Puedo cumplir un sueño que no hubiera sido posible sin los que me acompañan; empezando por Mariely Briceño, mi productora y aliada, con la que he tejido, puntada a puntada, este proyecto, hasta nuestra propia familia y amigos, con la que hemos trabajado sin descanso enfrentando los avatares que exige un desafío como este.

¿Algo nuevo en televisión?

Por ahora no. Pero haga lo que haga, siempre regresaré a la televisión. Es el medio que más conozco. Me gusta estar allí, me gusta mi gremio, mis compañeros y me gustan, incluso, sus defectos. Aunque resulte un poco ilusa, no pierdo las esperanzas de que la televisión sea tomada en serio.

¿Te resultó difícil adaptarte a Miami?

Ha sido duro, pero amable. Me fui de Cuba porque me enamoré y me fui de Venezuela porque me asusté. Vine a Miami con un trabajo que no tenía en Caracas y con un sueldo que no ganaría nunca más allá. Me reencontré con mi familia, con los cubanos de antaño y con la mitad de Venezuela que está aquí. Todos los días me veo y siento que tengo que empezar de nuevo, pero no puedo mirar atrás. Ya no tengo tiempo para el desaliento, así que voy amaestrando “la fiera” y ocultando mis miedos. Esta es una ciudad dura, pero con tantas ganas, que provoca seguir intentándolo.

¿Quiere decir que Venezuela es un capítulo cerrado para ti?

Soy una mujer dividida entre el mar y la montaña. Justo en el centro, entre ellos, estoy yo, sobre un pantano nuevo, que tengo que aprender a amar. Venezuela me duele todos los días y extraño mi casa y mi gente. No me fui de Venezuela, así como nunca me fui de Cuba y con esas dos anclas sigo andando hasta que la vida indique. No es difícil... solo es la historia de mi vida.

‘Brujas’. Flamingo Theater Bar. Four Ambassadors, 905 Brickell Bay Dr. Viernes y sábados, 7:30 p.m. Domingos, 5:30 p.m. (786) 803-8194 / info@flamingotheaterbar.com. Desde el 31 de octubre hasta el 23 de noviembre.

@arturoariaspolo

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