América Latina

Bill Clinton disfrutaba de un brillante legado en Haití. Entonces ocurrió el terremoto de 2010

Un agradecido Landry Colas abraza efusivamente al ex presidente Bill Clinton en octubre de 2012, para expresarle su gratitud en la inauguración del Parque Industrial Caracol en el norte de Haití. Financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo para ayudar a Haití económicamente tras el terremoto del 12 de enero de 2010, el parque no ha generado los 60,000 empleos que se prometieron.

Una década después de un devastador terremoto que azotó Haití, el ex presidente Bill Clinton y su esposa, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, son considerados en algunos lugares los principales villanos de las batallas continua de la nación caribeña por recuperarse y las promesas fallidas de ayuda de donantes para ayudar a sacar al país devastado de la pobreza.

Es casi un artículo de fe entre muchos haitianos que los Clinton de alguna manera se llevaron miles de millones de dólares destinados a ayudar a limpiar y reconstruir su país.

La narrativa —junto con afirmaciones de que la Fundación Clinton se benefició de proyectos de desarrollo después del desastre del 12 de enero de 2010— ha sido propagada por abogados anticorrupción en Haití, que exigen una auditoría del gobierno, e incluso llegó a las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016: el entonces candidato presidencial republicano Donald Trump promovió la afirmación infundada mientras intentaba convencer a los electores haitianoamericanos de que votaran por él en vez de la candidata demócrata, Hillary Clinton.

Ahora, en el décimo aniversario del catastrófico terremoto, Bill Clinton habló francamente por primera vez sobre los reveses en Haití, una mancha en el brillante legado de un ex presidente que defendió la democracia en ese país y fue el rostro de los esfuerzos de recuperación internacional cuando se comprometió a ayudar a Haití.

En una amplia entrevista con el Miami Herald en la oficina de Manhattan de la Fundación Clinton, el ex presidente rechazó las acusaciones del robo de donaciones y reflexionó sobre su complicada relación con Haití, tanto como el enviado especial de la ONU convertido en zar de la reconstrucción, como a través de las obras caritativas de su Iniciativa Global Clinton, la Fundación Clinton y el Fondo Clinton Bush para Haití, que él y el ex presidente George W. Bush copresidieron para recaudar dinero después del terremoto.

“Mucha gente parece pensar que nuestro grupo, la comisión de reconstrucción, estaba recibiendo dinero. No fue así “, dijo Clinton, quien fue copresidente, junto con el premier haitiano Jean-Max Bellerive, de la Comisión Provisional de Recuperación de Haití. “Nunca nos llevamos ninguna donación”.

El gobierno haitiano estableció un grupo consultivo con un mandato de 18 meses, respaldado por Estados Unidos, para acelerar la reconstrucción, garantizando que los esfuerzos de los donantes gubernamentales extranjeros, las organizaciones no gubernamentales y las empresas estuvieran alineados con el plan de desarrollo del gobierno haitiano. Entre los miembros del grupo estaban todos los donantes que prometieron $100 millones o más para la recuperación, más Cuba y Venezuela en condición de observadores, y 12 haitianos que representaban a diversos sectores de la sociedad.

Fue la primera vez, dijo Clinton, que los haitianos de todos los sectores principales de la sociedad “tuvieron la primera oportunidad de trabajar con la comunidad internacional”.

“Fue un proceso engorroso, pero fue totalmente transparente y mantuvimos el control de quién financió qué, quién recibió el dinero e hizo una auditoría general después”, dijo Clinton sobre la comisión, que concluyó su mandato el 21 de octubre de 2011. “Esto es algo factual”.

Sin embargo, a lo largo de los años el fracaso de la comisión para cumplir la promesa de la comunidad internacional de una mejor reconstrucción y vivienda pública gratuita para los haitianos se ha convertido en un pararrayos en el debate sobre lo que sucedió con toda la ayuda prometida.

En Haití, algunos culpan a la comisión y el hombre que la dirigía: Bill Clinton.

El hecho es que 10 años después del terremoto no hay una contabilidad clara de cuánto de los $10,770 millones que los donantes prometieron entre 2010 y 2020 para la recuperación se han entregado.

Una actualización reciente de las Naciones Unidas subrayó parte del problema. El Banco Mundial, por ejemplo, esperaba supervisar una gran parte de su Fondo de Reconstrucción de Haití, pero terminó acumulando sólo $411.40 millones de donantes, aproximadamente una cuarta parte de su objetivo original de entre $1,500 millones y $2,000 millones.

Como la comisión se disolvió después que su mandato venció bajo el presidente haitiano Michel Martelly en 2011, no está claro cuánto sigue pendiente, dado que nadie ha presionado a los donantes para que paguen.

“Yo sabía que eso iba a pasar, y eso fue lo que sucedió”, dijo Clinton sobre la decisión de Haití de no renovar el mandato de la comisión y permitir que se convirtiera en la Agencia de Desarrollo de Haití, liderada por el país. “Eso desaceleró la disposición de los donantes a cumplir sus compromisos y probablemente los hizo aún más decididos a controlar cómo se gastaba el dinero. Eso fue después que yo ya no estaba involucrado”.

El entonces presidente haitiano René Préval camina con los ex presidentes estadounidenses George W. Bush y Bill Clinton, al tiempo que saludan a los haitianos en un campamento de desplazados por el terremoto en la Plaza Mosolee, junto al destruido palacio presidencial. Bush y Clinton copresidieron el Fondo Clinton Bush para Haití con el fin de recaudar fondos después del terremoto.
El entonces presidente haitiano René Préval camina con los ex presidentes estadounidenses George W. Bush y Bill Clinton, al tiempo que saludan a los haitianos en un campamento de desplazados por el terremoto en la Plaza Mosolee, junto al destruido palacio presidencial. Bush y Clinton copresidieron el Fondo Clinton Bush para Haití con el fin de recaudar fondos después del terremoto. CHARLES TRAINOR JR

El único dinero que controlaba fue escrupulosamente rastreado y documentado, dijo Clinton. Su Fundación Clinton y su Haiti Action Network, encabezada por el multimillonario irlandés Denis O’Brien, recaudaron más de $500 millones.

“Todo ese dinero ha sido documentado. La totalidad fue a Haití y lo que hicimos con eso fue construir cosas nuevas”, dijo Clinton. “Ni siquiera cobramos los gastos fijos de la operación. Eso lo financié fuera de la fundación.

La Fundación Clinton dijo que los compromisos de los miembros proporcionaban acceso a los mercados para más de 65,000 agricultores haitianos. Se invirtieron $19.2 millones en pequeñas y medianas empresas, y miles de haitianos encontraron empleo gracias a las inversiones de Timberland, NRG Energy y minoristas internacionales como West Elm, Urban Zen, TOMS y Home Goods.

Otras inversiones incluyen 150 escuelas construidas en todo Haití por O’Brien, fundador y presidente ejecutivo de una de las redes de telefonía móvil más grandes del Caribe, Digicel. Desafiado por Clinton para ayudarlo a revivir el estancado sector turístico del país, O’Brien construyó un hotel Marriott de 175 habitaciones y $45 millones en Puerto Príncipe, y también puso $12 millones de su propio dinero en restaurar el histórico Mercado de Hierro, establecido hace 199 años y la principal atracción turística que fue devastado por el terremoto.

Pero resultó que el gobierno, dueño del mercado, no había asegurado la instalación y un incendio lo destruyó parcialmente a principios de 2018.

Poco después de ser nombrado enviado especial de la ONU en Haití, el ex presidente Bill Clinton visitó un programa de alimentación en Puerto Príncipe, con el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Poco después de ser nombrado enviado especial de la ONU en Haití, el ex presidente Bill Clinton visitó un programa de alimentación en Puerto Príncipe, con el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Peter Andrew Bosch

“Hubo algunos contratiempos”, dijo Clinton. “El Mercado de Hierro se quemó, nunca estuvo debidamente asegurado. Y ahora debido a todos los problemas internos… aún no sabemos si podemos salvar el Marriott. Pero en términos de lo que hicimos, creo que fueron muchas cosas buenas, recaudamos mucho dinero, creamos muchos empleos, ayudamos a muchas empresas haitianas a ampliarse y apoyamos a muchas [organizaciones no gubernamentales] haitianas que hacían cosas positivas”.

Todos sus esfuerzos, incluido su papel como copresidente del Fondo Clinton Bush para Haití, que recaudó $50 millones adicionales para ayudar a las empresas, tenían un objetivo en mente, dijo Clinton.

“Estábamos tratando de reconstruir Haití a través de los haitianos. No quería que fuera un trabajo externo. Quería que fuera un trabajo interno”, dijo. “Y un gran número de personas ayudaron, pero no pudieron superar las heridas autoinfligidas de toda esta disfunción política”.

El zar de la reconstrucción de Haití

Cuando el terremoto ocurrió poco antes de las 5 de la tarde de un martes, en Haití no había un plan para asegurar que los donantes extranjeros y las ONG internacionales, conocidas por hacer las cosas a su manera, trabajaran dentro de las prioridades del gobierno haitiano para reconstruir un país que había sufrido unos $7,900 millones en daños, según una evaluación de la ONU de las necesidades después del desastre.

El entonces presidente René Préval entendió que si quería que Estados Unidos mantuviera su compromiso con la reconstrucción, tenía que adoptar un mecanismo para recibir asistencia que la Casa Blanca aceptara. Similar a grupo creado después del tsunami en Indonesia, en que Clinton fue enviado de la ONU, la Comisión Provisional de Recuperación de Haití se convirtió en ese plan y se le pidió a Clinton que lo encabezara.

En esta foto de archivo, el entonces enviado especial de la ONU para Haití, el ex presidente Bill Clinton (centro), habla con el presidente haitiano René Préval (derecha), después de su llegada a Puerto Príncipe el 5 de febrero de 2010. Clinton amplió su papel en la ONU como encargado de los esfuerzos de asistencia y reconstrucción.
En esta foto de archivo, el entonces enviado especial de la ONU para Haití, el ex presidente Bill Clinton (centro), habla con el presidente haitiano René Préval (derecha), después de su llegada a Puerto Príncipe el 5 de febrero de 2010. Clinton amplió su papel en la ONU como encargado de los esfuerzos de asistencia y reconstrucción. Javier Galeano AP

Clinton, 42do presidente de Estados Unidos, no era ajeno a venir al rescate de Haití. Cuando era presidente envió 20,000 soldados estadounidenses en 1994 para restaurar a su primer presidente elegido democráticamente, Jean-Bertrand Aristide, a quien una junta militar había depuesto.

En mayo de 2009, menos de un año antes del terremoto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, le pidió a Clinton que fuera enviado especial de la ONU. Haití había sido golpeado por dos tormentas tropicales y dos huracanes en menos de 30 días, y estaba batallando por recaudar $1,000 millones. Ban pensó que Clinton, con su perfil y trayectoria en Haití, podría inspirar la confianza a los donantes y atraer inversión privada.

Clinton accedió a la solicitud cuando aceptó copresidir el panel de recuperación. Creía, dijo, que la comisión era el mejor mecanismo para evitar la duplicación de proyectos por parte de los donantes y convencerlos de que su dinero no se malgastaría.

“Necesitábamos donaciones en una escala que nunca habíamos logrado antes y pensé que teníamos que hacer lo que se hizo en Indonesia”, dijo. “Reportaron debidamente de cada cantidad que llegó al esfuerzo de reconstrucción, de dónde llegó el dinero, cómo se gastó. Esa información estaba disponible públicamente para que todo el mundo las viera. Eso es lo que yo quería hacer”.

Pero aunque la comisión tenía poder de aprobación sobre los proyectos, no tenía control sobre los dólares de los donantes.

Ese control estaba en manos de los donantes y el fondo fiduciario del Banco Mundial, que sólo podía entregar fondos a uno de los tres organismos internacionales: la ONU, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Clinton y su copresidente, Bellerive, se frustraron tanto con el proceso seis meses después de creada la comisión que escribieron un editorial en The New York Times advirtiendo al Banco Mundial y exhortando a todos los participantes en el esfuerzo a hacer mejor las cosas.

A diferencia de la comisión, el fondo del Banco Mundial incluía solamente a un haitiano —el ministro de Finanzas del país— y le costó convencer a los donantes de que designaran el Fondo de Reconstrucción para pagar proyectos como la eliminación de los 10 millones de metros cúbicos de escombros que cubrieron las zonas afectadas por el terremoto.

Además de los miles de millones prometidos por los gobiernos, ONG internacionales como la Cruz Roja de Estados Unidos también recaudaron $3,070 millones adicionales para ayuda humanitaria. Venezuela y las instituciones financieras con sede en Washington, como el BID y el Fondo Monetario Internacional, otorgaron a Haití más de $1,000 millones en alivio de la deuda.

Recientemente, la Oficina de las Naciones Unidas del Dr. Paul Farmer, quien fue asesor especial del secretario general y representante especial adjunto de Clinton para Haití, pidió a los donantes que proporcionaran información actualizada sobre sus promesas.

De los 10 principales donantes contactados, seis, incluida la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, que Hillary Clinton supervisaba como secretaria de Estado durante el terremoto, no respondieron.

Al examinar las entregas de fondos dos años después del terremoto, el despacho de Farmer descubrió que más de la mitad de los $10,370 millones prometidos en fondos para la recuperación y ayuda humanitaria para 2010-2012 fueron desembolsados por los donantes. Pero de esos $6,430 millones, menos del 10% se entregaron al gobierno haitiano, e incluso menos, el 0.6%, se destinaron a empresas y ONG haitianas.

La mayor parte del dinero se destinó a agencias de ayuda internacional, ONG y empresas con fines de lucro.

Pero incluso así, Clinton cree que la Comisión de Recuperación fue la mejor oportunidad que tuvo Haití para cambiar la forma en que se brindó asistencia extranjera, después de lo que se ha descrito como el peor desastre de los últimos tiempos en la región.

Los observadores dicen que la decisión de Haití de eliminar a la comisión ocurrió en una coyuntura crítica y dejaron el difícil esfuerzo de la recuperación sin una política integral para abordar cuestiones como la titulación de tierras, los desalojos forzosos o la vivienda para los miles de haitianos que incluso hoy están desplazados dentro del país.

“Eso fue una pérdida”, dijo Alberto Moreno, jefe del Banco Interamericano de Desarrollo. “Eso básicamente comenzó a afectar la coordinación que existía entre los donantes”.

Moreno, quien integró la comisión después que el BID prometiera $2,000 millones en asistencia para la recuperación y alivio de la deuda de Haití, dijo que cree que las críticas a Bill y Hillary Clinton sobre su trabajo en Haití son injustas.

“Los vi con un gran compromiso y dedicación honesta. Sé que en Haití la política es compleja”, dijo. Como presidente del IHRC, Bill Clinton “consiguió que la gente hiciera lo debido“, agregó Moreno.

La promesa de ‘construir mejor’

El terremoto fue una catástrofe de proporciones épicas. Todos menos un edificio ministerial del gobierno se derrumbaron, el 17% de la fuerza laboral del gobierno murió y millones de personas quedaron sin hogar o resultaron heridas, además de los más de 300,000 muertos.

Pero la respuesta para conseguir refugio, agua potable y otros servicios a la población fue caótica y dispersa, y los donantes tardaron en hacer realidad sus promesas.

El problema más complejo fue la falta de vivienda permanente para los 1.5 millones que se quedaron sin hogar. Era el mayor problema que Clinton quería resolver, y que no pudo solucionar, en un país donde la tierra todavía es un tema sensible y controvertido.

“Pensé que una de las mejores cosas que podríamos hacer en Haití era crear un sector nacional de construcción de vivienda“, dijo Clinton, quien había promovido una exposición de vivienda que era clave para su promesa de “construir mejor”, pero fracasó después de no recibir apoyo de donantes o del gobierno haitiano. “Lo que quería hacer era desarrollar viviendas eficientes en el uso del agua y la electricidad, a diferentes costos, en cualquier lugar, desde pequeñas de $2,000, hasta casas amplias de unos $30,000”.

Algunos consideraron un problema la negativa de Préval a dejar en manos de extranjeros la decisión de expropiar tierras para construir casas para las víctimas del terremoto. Leslie Voltaire, quien estaba a cargo de las iniciativas de vivienda al principio de la recuperación, dijo que era una cuestión constitucional.

“No se puede dar tierra a nadie. Se puede donar, pero no se puede vender”, dijo Voltaire.

Clinton dice que no se arrepiente de su trabajo, pero lamenta “que el sistema político no haya adoptado la construcción de todos estos nuevos negocios y la creación de todos estos nuevos puestos de trabajo que habrían salido de la construcción de viviendas.

“Sigo creyendo que si se va a construir una sociedad moderna hay que tener un sistema de titulación de tierras”, dijo. “Si hubiera sabido que habría tanta intransigencia y la cantidad de personas que pensaban que debían beneficiarse de los proyectos de construcción, cuando no tenían nada que ver con ello, podría haber invertido mi energía en otro lugar”.

El impulso de las elecciones

Mientras Clinton intentaba pedir cuentas a los donantes para que cumplieran sus promesas, Hillary Clinton y otros miembros de la comunidad internacional estaban presionando a Haití para que celebrara elecciones legislativas y presidenciales en medio de la recuperación y un brote mortal de cólera, provocado por soldados nepalíes miembros de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU.

Para los haitianos, Clinton pronto pasó de ser el héroe que restauró la democracia a ser acusado, junto con su esposa, de manipular la disputada votación presidencial de 2010 que llevó a Michel Martelly al poder.

“Tengo que decir que en ese momento no tenía muy claro a quién prefería, a Martelly o a la señora Manigat”, dijo Clinton, refiriéndose a la segunda vuelta entre Martelly y la ex primera dama Mirlande Manigat. Bill Clinton no tenía un candidato preferido en las elecciones, agregó.

En lo relativo a si Estados Unidos debió haber obligado a Haití a celebrar las elecciones según su Constitución, dijo: “Dejo a los demás determinar si deberíamos haber [realizado las elecciones]. Es algo muy difícil si uno viene de otro país y dice: ‘Bueno, está bien que se realice una elección [en este momento] porque sabemos que es un desastre”.

El entonces embajador estadounidense Kenneth Merten (izquierda) y el ex presidente Bill Clinton conversan antes de la juramentación de Michel Martelly como 56vo presidente de Haití en el Parlamento de se país, el 14 de mayo de 2011, en Puerto Príncipe.
El entonces embajador estadounidense Kenneth Merten (izquierda) y el ex presidente Bill Clinton conversan antes de la juramentación de Michel Martelly como 56vo presidente de Haití en el Parlamento de se país, el 14 de mayo de 2011, en Puerto Príncipe. CARL JUSTE MIAMI HERALD STAFF

Después del terremoto, muchos haitianos se sentían frustrados con Préval, quien muchas veces demoraba en tomar decisiones y, con otros políticos haitianos, se sentían incómodos con el poder y el alcance de la Comisión de Recuperación.

La incapacidad de Préval para actuar con decisión en relación con el traspaso de ciertos poderes gubernamentales a la comisión controlada por Clinton, como la expropiación de tierras para proyectos de reconstrucción, podría haber amortiguado el entusiasmo de la comunidad internacional y obstaculizado ciertos esfuerzos de recuperación.

Préval siempre creyó que su negativa a dar a la comisión autoridad sobre los títulos de la tierra provocó el retiro del apoyo de Estados Unidos. Otros también creen que su fracaso en hacer frente a la crisis condenó al fracaso a cualquier candidato que apoyara.

“Creo que si el presidente Préval hubiera usado el poder que el Parlamento haitiano le había dado, básicamente para hacer lo que quisiera hacer mientras no violara la Constitución... Creo que habría encontrado más disposición a permitir un plazo diferente”, dijo Clinton, refiriéndose a las elecciones y a la negativa de Préval a expropiar tierras.

El terremoto ocurrió 16 meses antes del final del mandato quinquenal de Préval, y como resultado se pospusieron las elecciones presidencial y legislativa para más adelante ese mismo año. Cuando la votación se convirtió en un desastre en medio de acusaciones de fraude por parte de Martelly, Manigat y otros que denunciaron los resultados denunciaron los resultados incluso antes que estuvieran a la mano. Hillary Clinton se trasladó a Haití para obligar a Préval a aceptar una polémica recomendación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para eliminar a su candidato, Jude Célestin, de la segunda vuelta y reemplazarlo por Martelly, un cantante popular.

La recomendación de la OEA se basó en una muestra de las boletas electorales y proponía que Manigat y Martelly avanzaran la primera vuelta. Pero un análisis independiente de las boletas de la primera ronda por parte del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas concluyó que el informe de la OEA tenía errores estadísticos y que había que volver a realizar las elecciones. Estados Unidos y otros rechazaron esa propuesta.

“El escándalo no es que los Clinton robaran dinero para beneficio propio, sino que tuvieron un papel sobredimensionado en la determinación del camino de Haití a futuro después de las elecciones, y que ese camino estuvo lleno de fracasos”, dijo Jake Johnston, un investigador del Centro de Investigación Económica y Política, con sede en Washington, cuyo blog Relief and Reconstruction Watch rastreó los esfuerzos de socorro de Haití.

“Después del terremoto, la prioridad fue la estabilidad, que ha sido la prioridad de los participantes internacionales durante décadas. Pero Haití no necesitaba estabilidad tanto como un cambio”, dijo Johnston. “Cambio en los hábitos de asistencia de antaño, cambio en la política de antaño, cambio en los modelos fallidos de desarrollo de antaño, cambio de la desigualdad masiva que había erosionado constantemente la democracia de la nación”.

Bill Clinton dijo que nunca aconsejó a su esposa en su trabajo como secretaria de Estado, ni ella le aconsejó sobre su papel.

“Teníamos papeles claramente diferentes”, dijo. “Sé que puede ser difícil de creer para la gente, pero ella no me aconsejó en mi trabajo en las Naciones Unidas. Una vez que tomas estas responsabilidades, tienes que hacerlos como creas conveniente. Y basado en lo que crees que tienes que hacer”.

Hillary, dijo, hizo lo mejor que pudo en ese momento, recordando que incluso en términos de ayuda tenía un Congreso republicano que no entendía bien lo que sucedía en Haití. A diferencia de una nación como Brasil, que fue la primera en hacer una contribución al Fondo de Reconstrucción del Banco Mundial, el Congreso federal “esperaba que Estados Unidos consiguiera y controlara su dinero directamente”.

“Eso es lo que hicieron. Pero eso no fue tanto Hillary”, dijo Clinton. “Pensé que Hillary hacía todo lo que podía, dada la presión bajo la que estaba, de personas que no entendían las cosas “.

‘Lo volvería a hacer mañana’

Por su parte, Clinton dijo que su deseo para Haití es el mismo hoy que en 1994, cuando colocó Aristide de nuevo en el cargo, pero el Congreso federal no le dio fondos para ayudar a apuntalar el país y lo mejor que pudo hacer fue dejar el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos allí durante un año.

“Me gustaría que Haití fuera una democracia”, dijo. “La gente tiene una bondad y una energía tremenda, y una casi ilimitada. Durante 200 años los extranjeros han abusado de ellos, y también por su propia gente, que se apoderó del poder político y muchas veces lo usó como su fueran extranjeros.

“No creo que Haití conozca todo su potencial hasta que establezca sistemas que tomen en cuenta a todos y tomen buenas decisiones de una manera abierta y honesta”, agregó. “Pero lo haría de nuevo mañana”.

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Este proyecto fue producido en alianza con el Pulitzer Center on Crisis Reporting.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de enero de 2020, 6:00 a. m. with the headline "Bill Clinton disfrutaba de un brillante legado en Haití. Entonces ocurrió el terremoto de 2010."

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