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Médicos achacan al Congreso epidemia nacional de obesidad

Si en estos días usted se siente gordo, échele la culpa al Congreso. Esto es justamente lo que los médicos del país están haciendo, al asegurar que los legisladores federales son los responsables de que una ensalada cueste mucho más que un Big Mac. Con la esperanza de que haya más personas delgadas, muchos médicos —entre ellos la Asociación Médica Americana— quieren que el Congreso pare de subsidiar la producción de alimentos que son altos en grasas y colesterol, y que gaste más en promover frutas, vegetales, legumbres y granos.

Entretanto, los legisladores del llamado Cinturón de Agricultores están a la defensiva.

‘‘Estoy de acuerdo con que la obesidad y la salud son serios problemas hoy en día’’, dijo el senador Pat Roberts, republicano por Kansas, y miembro del Comité de Agricultura del Senado. ‘‘Sin embargo, culpar de ello a lo que cosechamos en Kansas o al programa de granjas de Estados Unidos es ignorar la responsabilidad personal que todos tenemos en nuestras vidas diarias y en nuestras dietas’’.

El debate no ha hecho sino intensificarse a medida que el Senado se prepara para votar un nuevo proyecto de ley sobre las granjas. El pasado jueves, el Comité de Agricultura del Senado aprobó un proyecto de ley que otorgó una cifra récord de $2,000 millones para cosechas especiales, que incluyen frutas y vegetales, árboles de nueces, frutas secas, etc. Esta cantidad es por lo menos cuatro veces más grande que la que el Congreso otorgó en el 2002, cuando aprobó la última legislación de este tipo.

El proyecto de ley de este año sobre la agricultura determinará qué industria alimenticia recibirá más ayuda de los contribuyentes en los próximos cinco años.

‘‘El verdadeo escándalo en Washington es el proyecto de ley sobre la agricultura’’, dijo Neal Barnard, presidente del Comité de Médicos por una Medicina Responsable. ‘‘Los senadores aceptan millones de corporaciones que producen tocineta, hamburguesas y otros alimentos altos en grasa. Y luego el Congreso compra estos productos poco saludables y los envía a los programas de almuerzo de nuestras escuelas. Las compañías se enriquecen y los niños engordan’’.

Los cosecheros de frutas y vegetales, que durante mucho tiempo han ignorado las decisiones del Capitolio, se sienten confiados en que este año todo será diferente. Quieren persuadir al Congreso para que amplíe los subsidios más allá de las tradicionales cosechas de maíz, trigo, arroz y algodón.

‘‘Nuestros mercados son muy volátiles y sin embargo no hemos nunca dependido en los programas tradicionales de granjas para mantener a nuestra industria’’, dijo Doug Krahmer, copropietario de la firma Blue Horizon Farms, en St. Paul, Oregon, que cosecha arándanos, avellanas, trébol, trigo, semillas de flores y flores. Tras testificar en una reciente audiencia del Congreso, Krahmer dijo que respalda una futura política agrícola que no sólo apoye la agricultura norteamericana, sino que también ‘‘respalde y anime la salud y el bienestar de todos los estadounidenses’’. Krahmer observó que en cualquier día 45 por ciento de los niños no come ninguna fruta mientras que 20 por ciento come menos de una porción de vegetales. Todos los niños norteamericanos se beneficiarían si el Congreso ofreciera subsidios para bajar los precios que los consumidores pagan por las frutas y los vegetales, dijo.

Con el sustancial aumento de los índices de obesidad de la nación en los últimos años, los médicos se están incorporando apasionadamente al debate.

Según el Comité de Médicos por una Medicina Responsable, en los últimos cuatro ciclos electorales los comités de acción política de los agronegocios han dado más de $5 millones a miembros del Comité de Agricultura del Senado. Y de 1995 al 2004, casi tres cuartas partes de los subsidios agrícolas para alimentos –lo que equivale a más de $51,000 millones– fueron a parar a los productores de azúcar, aceite, carne, productos lácteos, alcohol y cosechas utilizadas para alimento del ganado y otros animales de granjas. El grupo dijo que sólo en el 2005, Tyson Foods, el mayor productor de carne de la nación, recibió $46.6 millones en contratos del Departamento de Agricultura. Según los médicos, sin embargo, menos de la mitad del uno por ciento fue para subsidiar la producción de frutas y vegetales.

Los médicos están alarmados. Dicen que los alimentos subsidiados por el proyecto de ley, altos en grasas y colesterol, van a parar al programa nacional de almuerzos escolares, contribuyendo a la obesidad.

Este año, miembros del Congreso han estado oyendo mensajes similares de muchos diferentes grupos.

En septiembre, Marc Morial, presidente de la Liga Nacional Urbana, observó que desde 1985, el precio de las frutas y los vegetales ha subido en 40 por ciento mientras que el precio del azúcar y las grasas ha bajado en 14 por ciento. Morial dijo que ‘‘no se le puede negar a las comunidades de escasos recursos el acceso a alimentos sanos y baratos que están disponibles para los americanos más acaudalados’’.

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