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Trabajadores con visa viven en un limbo en EEUU

NUNNA PRASAD, ingeniero, lleva diez años esperando su residencia.
NUNNA PRASAD, ingeniero, lleva diez años esperando su residencia. El Nuevo Herald

Nunna Prasad, un ingeniero en computación natural de la India, vive legalmente en Estados Unidos desde hace casi 10 años con una visa de trabajo, pero todavía no ha podido asegurar la residencia permanente, un proceso que podría durar otros 10 años.

"Es muy frustrante ver cómo pasa el tiempo y aún no he podido recibir mi residencia. Mi familia y yo estamos en un limbo'', aseveró Prasad, quien trabaja en una institución financiera en Miami y vive en Miramar con su esposa y su hija de cuatro años, nacida en este país.

"A este paso tendría que esperar a que mi hija tenga la mayoría de edad para que me pida como familiar'', agregó el ingeniero en informática en una afirmación que era sólo mitad broma.

Prasad es uno de más de cientos de miles de profesionales extranjeros que emigraron a EEUU con una visa sujeta a una oferta de trabajo y que ahora están en una espera aparentemente interminable para recibir la residencia permanente o green card.

Un reciente estudio de la Fundación Kauffman en Kansas City, Missouri, estimó que 1.1 millones de inmigrantes con visas de trabajo están esperando sus residencias.

Por mandato del Congreso, el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS) sólo puede procesar 140,000 residencias permanentes para estos inmigrantes, y sólo 10,000 pueden ir a un mismo país. Esto significa que para los inmigrantes de los países que reciben la mayor cantidad de visas H-1B, como China e India, la espera es aún más larga.

"Este desequilibrio crea la posibilidad de una importante fuga de cerebro de Estados Unidos hacia los países de origen de estos empleados con habilidades'', expone el estudio.

Adicionalmente, una confusión surgida el verano pasado causó un retraso mayor. Miles de inmigrantes se alegraron cuando el 12 de junio el USCIS anunció que había eliminado la lista de espera de los trabajadores extranjeros que cumplen las exigencias para solicitar la residencia permanente, por lo que éstos podían hacerlo de inmediato. Sin embargo, esta alegría se convirtió en enfado cuando dos semanas más tarde, el USCIS y el Departamento de Estado anunciaron que, debido a un malentendido entre las dos agencias, rechazarían las solicitudes presentadas tras el anuncio, pues se habían terminado las visas.

Dos semanas más tarde, bajo amenazas de demandas y presión de grupos de inmigrantes, el USCIS volvió a dar marcha atrás y dijo que volvería a aceptar las solicitudes. En ese plazo, la agencia federal recibió 300,000 solicitudes de residencia permanente, lo cual contribuyó a incrementar el retraso.

A pesar de su larga espera, Prasad se puede considerar entre los afortunados, ya que al menos logró asegurar una de estas visas, llamadas H-1B y creada para profesionales extranjeros que tienen una oferta de trabajo de una empresa estadounidense. El número de estas visas que se puede entregar anualmente, especificado por el Congreso, es de 65,000, más 20,000 para los inmigrantes que estudiaron un posgrado en una universidad estadounidense.

Esta cantidad de visas es insuficiente, aseguran activistas de inmigración, quienes apuntan a que en el 2007, por noveno año consecutivo, cuando el USCIS abrió el período de recepción de las peticiones el 1 de abril, ya al día siguiente había recibido 150,000, lo suficiente para cerrar el cupo por todo el año.

"En un solo día recibieron más del doble de las solicitudes que pueden otorgar, y no hay razón para pensar que este año será distinto'', señaló Cristal Williams, la portavoz de la Asociación de Abogados de Inmigración de Estados Unidos. "Que se acabaran las visas tan rápidamente demuestra que el número es inadecuado''.

Políticos y funcionarios del gobierno están de acuerdo con los activistas en que la cantidad de estas visas se debe incrementar, algo reconocido hasta por el propio director del USCIS, Emilio González.

"Está claro que se debería aumentar el número de visas H-1B'', declaró González a El Nuevo Herald en una reciente entrevista.

Por otro lado, un grupo bipartidista de 13 gobernadores envió en septiembre una carta a miembros del Congreso instándoles a aumentar la cuota de las visas a 115,000 anuales. Los gobernadores de California, Massachusetts, Texas, Washington, Nueva York, Wisconsin, Indiana, Colorado, Wyoming, Arizona, Nevada, Kansas y Minnesota alegaron que las mismas, la mayoría de las cuales destinadas a profesionales de la tecnología y la computación como Prasad, son "vitales para la economía''.

Prasad se ha hecho miembro del grupo Immigration Voice, que comenzó como un portal de información en la internet para los inmigrantes con visas H-1B y se ha convertido en un movimiento nacional que aboga por los derechos de estos inmigrantes. El grupo, ahora con 25,000 miembros, organizó una manifestación en septiembre en Washington, D.C., llamar la atención sobre el problema de las H-1B y de las residencias permanentes disponibles.

Inmigrantes, expertos y abogados afirman que la fuga de cerebro ya ha comenzado.

Clientes del abogado de inmigración miamense Jorge Rivera han decidido regresar a su país en vez de esperar años por una green card.

"Son personas que van a contribuir, que ya tienen ofertas de trabajo, y ésas son precisamente las que tienen los atrasos más grandes en la espera de residencias'', señaló el letrado. ‘‘Representan algo muy importante para las empresas y la economía''.

Prasad dijo que ha considerado ofertas de trabajo en Canadá, Australia e India.

"Muchos estamos pensando por esa línea porque la situación de incertidumbre es muy difícil'', acotó el ingeniero.

hpoleo@elnuevoherald.com

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