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El misterio del ántrax acaba en suicidio

Cinco vidas y millones de dólares después, es posible que se resuelva el misterio del ántrax por correo, pero el modo en que el Correo y muchas entidades del gobierno manejan los paquetes postales ha cambiado mucho.

Cuando algo que parecía polvo se salió de algunos sobres en la Florida, Nueva York y Washington en el 2001, parecía más bien una simple molestia. Pero pronto se desataron infecciones, murieron cinco personas y 17 enfermaron.

Esos casos resurgieron ayer cuando un investigador de defensa biológica aparentemente se suicidó en momentos que fiscalía se preparaba para encausarlo y pedir la pena de muerte por los mortíferos casos del 2001, según informaciones oficiales.

El científico Bruce E. Ivins fue un investigador militar importante que los últimos 18 años trabajó en los laboratorios de defensa biológica de Fort Detrick, Maryland.

Los ataques bioterroristas forzaron el cierre de dos grandes instalaciones de procesamiento de correo y contaminaron 21 más. El Servicio Postal también tuvo que enfrentar más de 17,000 falsas alarmas que afectaron sus operaciones en todo el país.

En este momento hay instalados más de 1,000 detectores biológicos en centros de procesamiento de correspondencia y otras oficinas gubernamentales.

Algunos propietarios preocupados ahora usan buzones exteriores para recibir el correo en lugar de ranuras en la puerta de entrada.

También se han irradiado m de un millón de piezas de correo dirigidas al Congreso, la Casa Blanca y otras agencias federales para eliminar cualquier contaminación, a un costo de $74.7 millones..

Y muchos paquetes que antes se echaban en buzones ahora hay que entregárselos a un empleado de correos.

"El correo está más seguro. No totalmente, pero más seguro''. dijo ayer William Burrus, presidente del Sindicato de Trabajadores Postales (APWU), refiriéndose a los cambios en estos años. Entre los muertos en los sabotajes hubo dos miembros del sindicato.

"No hay garantía de que no se vaya a repetir alguna vez en el futuro'', dijo Burrus. ‘‘Pero los empleados de Correos no están pensando en eso . . . Se sienten seguros''.

Burrus añadió que aunque se había reportado que se iba a encausar a Ivins, "eso no es una condena. Todo lo que tenemos es una acusación''.

El Servicio Postal, a un costo de más de $800 millones, desplegó un sistema de sistemas de biodetección en centros de procesamiento de correspondencia. El costo anual de operaciones se calcula en más de $100 millones.

Los detectores detectan ántrax y otros materiales biológicos peligrosos que el gobierno no ha querido identificar al público.

Ahora los empleados de Correos están capacitados para detectar paquetes sospechosos y llamar a inspectores postales si notan algo raro.

Entre las señales que identifican un paquete sospechoso está que se note una fuga de líquidos o polvos. También hay otras señales que Correos prefiere no revelar por temor a que los terroristas conozcan los detalles.

Cuando un paquete tiene una fuga de polvo, en la mayoría de los casos es comida, como harina o bicarbonato para hornear, o quizá alguna píldora que se rompió.

Tal es la preocupación sobre el ántrax que ha habido incidentes que han interrumpido el funcionamiento del Correo decenas de miles de veces desde el 2001 hasta ahora.

E incluso cuando resultan ser falsas alarmas afectan los nervios y el trabajo, y hay que tomarlas en serio.

Cuando un empleado ve algo sospechoso en una máquina, en el piso, o en un paquete, debe considerarlo peligroso. Se cierra el área sospechosa y se llama a equipos de especialistas en materiales peligrosos.

Los funcionarios del Servicio Postal han dicho que no pueden calcular el costo de investigar paquetes sospechosos.

El tiempo perdido depende de la instalación. En un cenrtro grande es posible que solamente haya que evacuar una pequeña sección. Pero en el caso de una oficina pequeña posiblemente haya que evacuarla por completo.

Burrus dice que le preocupa que no todo el correo se procese en instalaciones postales. Hay envíos que se procesan en empresa que manejan muchos envíos y cartas lo llevan directamente a los centros postales.

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