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Fay deja grandes inundaciones y siete muertos en Florida

Las fuertes lluvias de Fay dejaron a gran parte de la localidad de Melbourne bajo las aguas.
Las fuertes lluvias de Fay dejaron a gran parte de la localidad de Melbourne bajo las aguas. AP

La tormenta tropical Fay dejaba el viernes siete muertos en Florida, sureste de Estados Unidos, víctimas de los vientos y lluvias torrenciales que por quinto día consecutivo azotan la península con inundaciones que se extienden por el este y norte de ese estado.

Florida fue declarada en emergencia por el gobierno federal debido a las inundaciones "catastróficas'' y poderosos vientos que recorren este estado desde el martes y han destruido gran cantidad de viviendas y campos de cultivos.

Una nueva víctima mortal se sumó el viernes a las seis de que había dado cuenta más temprano el gobernador de Florida, Charlie Crist.

"Tenemos otra persona muerta en Palm Beach, que perdió el control de su vehículo a causa de la tormenta. Lamentablemnte, la cifra de muertos ascendió a siete en Florida'', dijo a la AFP Owen Roach, de la oficina de prensa del gobernador.

"Es una tormenta mortífera'', dijo el propio Crist en conferencia de prensa el viernes, y pidió a la población que ‘‘mantenga la calma'' y "no salga a la calle a menos que las autoridades locales indiquen que es seguro hacerlo''.

A las 17H00 locales (21H00 GMT) Fay se desplazaba lentamente por el norte de Florida a una velocidad de 9 km/h, con vientos de 75 km/h y ráfagas más fuertes y en dirección a la costa estadounidense del Golfo de México y del sur de Alabama.

La tormenta causó lluvias torrenciales con acumulaciones históricas de agua de 50 a 75 cm en algunos puntos de Florida e inundaciones agravadas por desbordes de ríos y canales en el noreste del estado.

Entre las víctimas se cuenta un hombre que inhaló monóxido de carbono mientras probaba generadores de electricidad en previsión de un eventual corte de luz. Otras tres personas murieron al perder el control de sus vehículos por los vientos y la vía anegada, y dos más se ahogaron.

"Estamos esperando reunir toda la información que envían los condados para poder dar cifras de afectados y evacuados'', dijo a la AFP un portavoz de la gobernación.

Las lluvias y vientos de tormenta tropical continuarán cayendo sobre la región al menos hasta el sábado, informó el Centro Nacional de Huracanes estadounidense (NHC).

Más de 1.500 personas fueron evacuadas hasta el jueves hacia 61 refugios abiertos en todo el estado, donde el ciclón también desató tornados que se desplazaron por siete condados del sur dejando gran cantidad de viviendas derruidas o dañadas.

Unas 100.000 personas quedaron sin electricidad en la península en los últimos días por el paso del fenómeno, que no llegó a convertirse en huracán.

En los alrededores de la ciudad de Fort Pierce y de Port St. Lucie, el desborde de ríos y canales forzó a los residentes a usar botes y lanchas en sus intentos de salvar sus pertenencias, y a subirse a lo alto de casas y árboles, según imágenes difundidas en la televisión.

Rescatistas locales y federales trabajan denodadamente para dar asistencia y evacuar a miles de personas que tienen sus viviendas bajo el agua, y con el riesgo de ser invadida por peligrosos animales que habitan la región.

Con la crecida de las aguas aumentó el riesgo de que las inundaciones lleven víboras y arañas de gran tamaño que pululan en la tupida vegetación de Florida.

Además, los canales de la zona están repletos de caimanes, por lo que los desbordes se vuelven todavía más peligrosos.

La policía y los rescatistas debieron atender llamados de pobladores temerosos de los caimanes, serpientes y otros animales que por las inundaciones salen de su hábitat natural y se acercan a las casas.

A pedido del gobernador Crist, Bush declaró el jueves la emergencia federal, comprometiendo así fondos y la intervención de agencias nacionales de emergencia en la grave situación.

Fay atraviesa desde el martes la península de Florida en zig-zag, luego de pasar el fin de semana por el Caribe donde dejó un trágico saldo de al menos 40 muertos, la mayor parte de ellos en Haití.

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