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Luz verde al pacto con EEUU es triunfo para Al Maliki

Nuri al Maliki
Nuri al Maliki EFE

En un país donde es difícil llegar a cualquier acuerdo, el primer ministro Nuri al Maliki ha logrado crear una amplia coalición política capaz de aprobar un divisivo pacto de seguridad entre EEUU e Irak que pudiera establecerlo históricamente como el hombre que puso fin a la ocupación estadounidense.

El jueves por la noche, en una intervención televisada, se puso el manto del nacionalismo tras haber contribuido a la aprobación parlamentaria del pacto por una abrumadora mayoría de 149-35. ‘‘Hemos conseguido un logro importante al firmar el acuerdo de retirada de las tropas extranjeras de Irak y recuperar su soberanía'', dijo.

Esto ha sido un gran cambio de papeles para Al Maliki, que llegó al poder en el 2006 como un sectario legislador chiita apoyado en una frágil coalición de bloques políticos. Pero ha asumido un papel cada vez más asertivo desde marzo, cuando lanzó una ofensiva militar en Basora contra las milicias chiitas leales al clérigo radical Muqtada al Sadr.

Al Maliki ha dejado su huella en el acuerdo de seguridad con EEUU, al considerar los primeros borradores como insatisfactorios y enviando de esa forma un mensaje sobre su dureza al pueblo iraquí.

Sin embargo, cambió de curso hace dos semanas, cuando dijo que los norteamericanos habían satisfecho la mayoría de sus demandas, incluyendo algunas a las que Washington se mostraba renuente, como el establecimiento de un cronograma para la retirada de EEUU y darle más autoridad a los iraquíes sobre las operaciones militares en el país.

"El primer ministro Al Maliki ha sido un negociador extraordinariamente duro'', dijo el coronel Peter Mansoor, que trabajó en estrecha vinculación con el general David Petraeus implementando la estrategia del aumento de tropas que contribuyó decisivamente al mejoramiento de la seguridad iraquí en 2007.

Al Maliki "tenía que hacerlo puesto que cualquier acuerdo que mantuviera tropas estadounidenses en Irak, aunque fuera por un período limitado, sería visto con escepticismo por el pueblo'', indicó Mansoor, que ahora es profesor de historia militar en la Universidad Estatal de Ohio.

El acuerdo establece que las Fuerzas Armadas de EEUU deberán retirarse de los pueblos y ciudades para junio, deberán consultar con el gobierno iraquí antes de realizar cualquier operación y deberán haberse retirado completamente del país para el 31 de diciembre del 2011.

El pacto niega inmunidad judicial a los contratistas militares de EEUU, y le prohíbe a EEUU atacar a otros países desde bases en Irak.

Los partidarios de Al Maliki consideran el pacto una gran victoria del primer ministro.

"Negociando con mucha firmeza ha conseguido casi todo lo que había pedido'', dijo Haider al Abadi, parlamentario del partido Dawa, el de Al Maliki.

Sin embargo, las discusiones sobre el acuerdo entre los legisladores pudieran dividir el fuerte gobierno central que Al Maliki está tratando de crear. De perder terreno, los partidos que quieren debilitar su gobierno pudiera fortalecer sus intentos de formar fuertes gobiernos regionales que rivalicen con Bagdad.

Algunos partidos iraquíes atemperaron su victoria en el acuerdo insistiendo en compromisos en una resolución adjunta que solicita reformas políticas.

Quieren mantener algo del poder, posiblemente mediante una enmienda a la Constitución.

Un punto crítico está en el esfuerzo de Al Maliki por fortalecer sus relaciones con las tribus iraquíes mediante organizaciones llamadas consejos de apoyo. Al Maliki los ve como una extensión del Despertar Sunita, un esfuerzo apoyado por EEUU en el 2006 y el 2007 para luchar contra Al Qaida en Irak trabajando en estrecha relación con las tribus sunitas.

Pero sus opositores consideran a los consejos milicias armadas que responden al primer ministro pero que funcionan independientemente del ejército y la policía iraquíes.

Y temen que van a usarse para fortalecer el partido de Al Maliki en las elecciones del año que viene, a costa de ellos.

La Alianza Nacional Kurda y el Consejo Supremo fueron dos de los cuatro partidos que llevaron a Al Mailki al poder en el 2006. Ambos están dando pasos para romper con Al Maliki por causa de los consejos de apoyo, aunque le dan un firme respaldo al acuerdo de seguridad.

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