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Bibliotecas independientes en Cuba enfrentan crisis de liderazgo

El movimiento de bibliotecas independientes, uno de los proyectos insignia de la disidencia cubana, atraviesa por una crisis de liderazgo que enfrenta a sus activistas dentro y fuera isla.

Argumentando que los bibliotecarios de Cuba "no reciben órdenes de afuera'' y que la administración de los fondos de ayuda está muy lejos de ser transparente, la opositora Gisela Delgado Sablón y un grupo de activistas del Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba (PBIC) decidieron separar del movimiento a sus fundadores, Humberto Colás y Berta Mexidor Velázquez, exiliados en Estados Unidos.

Delgado, quien funge como directora ejecutiva del PBIC en la isla, explicó que la determinación de prescindir de los servicios de Colás y Mexidor surgió tras una serie de cuestionamientos sobre las donaciones privadas y la manera en que se pretende orquestar el trabajo de los bibliotecarios, sin tomar en cuenta "que es aquí [en Cuba] donde se producirán los cambios'' políticos y sociales.

"Tienen que respetar a los que estamos trabajando dentro de Cuba'', anotó Delgado en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald.

Desde el 2005 National Endowment for Democracy (NED), una organización sin filiaciones políticas con sede en Washington, asigna una partida anual de dinero a Bibliotecas Independientes Inc., una entidad registrada en Florida por Colás y Mexidor para consolidar el trabajo del PBIC.

Según el más reciente presupuesto, que abarca de julio de 2007 a junio 30 del 2008, un 23 por ciento ($33,200) del monto total ($143,166) fue destinado a misiones específicas en Cuba, incluyendo cobertura operativa de 125 bibliotecas ($6,000), asistencia económica a familiares de 15 bibliotecarios encarcelados ($4,500) y colaboraciones a 125 bibliotecarios independientes ($10,000).

Un porcentaje mayoritario de los fondos (77 por ciento) recayó en promociones en el extranjero y gastos de viajes a Madrid, Praga y Buenos Aires ($9,909), servicios contractuales y coordinación del proyecto de la revista infantil Limón Partido ($39,000). También se gastó dinero en servicios de telefonía y cargos postales ($8,249) y alquiler de oficinas y seguros en Estados Unidos ($11,276), así como publicación de revistas y folletos ($14,569).

Sin embargo, Delgado denunció que los bibliotecarios en la isla no tenían conocimiento sobre la canalización de la ayuda económica del NED, y que al solicitar la pormenorización de los gastos "las respuestas (de los fundadores) no colmaron sus expectativas''.

"No estábamos enterados de la existencia de un fondo privado y cuando lo supimos, pedí explicaciones sobre cómo se trabajaba ese dinero en un viaje que pude hacer al extranjero; pero ellos (Colás y Mexidor) no fueron claros y respondieron con evasivas'', afirmó Delgado, que es esposa del disidente Héctor Palacios.

La bibliotecaria viajó a España en el 2007 y permaneció allí por casi un año para acompañar a su esposo, liberado por una licencia humanitaria y necesitado de un tratamiento médico especializado. Durante su visita se trasladaron a Polonia, República Checa, Eslovaquia, Suecia, Alemania, México y Estados Unidos, países en los que sostuvieron contactos con personalidades políticas y exiliados cubanos, entre ellos Colás y Mexidor.

Delgado puntualizó que los activistas y bibliotecarios en Cuba no reciben ni siquiera el dos por ciento de las donaciones, pese a que las tareas y responsabilidades del grupo --subrayó-- "son mayores y requieren cada día más atención''.

"Ahora dicen que entra una cantidad determinada a Cuba, y eso no es cierto. Ningún bibliotecario recibe ni 50 pesos al año. No es sólo mi palabra, sino la palabra de toda una junta de coordinadores. Quieren dividirnos y fraccionarnos desde Estados Unidos, pero no lo van a lograr, porque hay muchas personas con decoro y dignidad. Por eso prescindimos de ellos'', explicó Delgado.

La activista dijo también que Colás y Mexidor ordenaron su renuncia al frente del PBIC en la isla, pero que ella continuará en el cargo, ya que tiene "el apoyo masivo de los bibliotecarios''.

Los fundadores rechazaron enérgicamente las acusaciones de Delgado y aseguraron que los bibliotecarios independientes cuentan con una asignación directa hasta de 15 por ciento de los fondos de solidaridad, sin contar con los aportes económicos que se abonan para la premiación de los ganadores de concursos literarios, como el Heraldo ($3,600) y el de Novelas de Gaveta Frank Kafka ($4,000).

No obstante, Delgado apuntó incluso que había un faltante en el dinero de los premios.

"La señora Delgado tuvo la oportunidad de reunirse con funcionarios de la NED y con nosotros en su viaje humanitario, y en ambas reuniones recibió la explicación acerca de la administración del presupuesto. En ese momento se aclararon sus dudas y ella dijo sentirse satisfecha (...)'', sostuvo Mexidor, en un correo electrónico enviado a El Nuevo Herald.

Por su parte Colás anotó que "en ningún momento hemos pedido ni ordenado a Delgado su renuncia''.

"Nosotros no damos órdenes a ningún activista dentro de Cuba. Más bien, después de la decisión unilateral de la señora Delgado y miembros de la Junta de no trabajar con nosotros, recibimos cartas de bibliotecarios independientes donde manifestaban su intención de continuar el trabajo que hemos sostenido desde 1998'', comentó Colás.

Sin embargo, en una misiva de octubre pasado, cuyo contenido fue confirmado en el onceno aniversario del PBIC, los bibliotecarios liderados por Delgado precisaron que, ‘‘basados en la magnitud de las tareas actuales, el proyecto considera imprescindible prescindir de su representación en el exterior, el cual a partir de la fecha de esta carta pasará a la responsabilidad de la Junta Directiva dentro de la isla de Cuba''.

El PBIC fue creado en febrero de 1998 en la provincia de Las Tunas por iniciativa de Colás y Mexidor, a manera de respuesta a unas declaraciones del entonces gobernante Fidel Castro, quien declaró públicamente que en Cuba "no había libros prohibidos''.

El proyecto cuenta actualmente con más de 125 instituciones en casas donde hay una colección personal de al menos 300 libros. La mayoría son textos y publicaciones bajo censura oficial o sin circulación dentro de la isla.

La familia Colás-Mexidor salió con sus hijos al exilio en el 2001 debido al hostigamiento de las autoridades cubanas, pero continuó apoyando al PBIC desde Mississippi y recabando adhesiones al movimiento en España, Francia y Suecia.

Tras la aparición del PBIC, el régimen castrista estableció las casas bibliotecarias comunitarias y los llamados clubes Minerva, donde es posible hallar algunos libros de autores censurados. También redobló la vigilancia policial a los activistas involucrados y ordenó la captura y encausamiento de 17 personas como parte de los 75 disidentes arrestados durante la llamada Primavera Negra de 2003.

En medio de la polémica suscitada en torno al PBIC, los principales líderes de la coalición Agenda para la Transición, Vladimiro Roca y Martha Beatriz Roque, apoyaron públicamente a Delgado en la decisión de separar a sus representantes en el extranjero y defender la integridad del movimiento independiente en Cuba.

La Agenda afirmó que "reconoce los méritos de sus fundadores, pero considera inapropiado que desde fuera de Cuba se dicten medidas e instrucciones a la oposición interna, y mucho menos que se decida quién va a dirigir una organización''.

Asimismo añadió que confía en que "las Bibliotecas Independientes cada día amplíen el nivel de posibilidades a escala nacional, para que la sociedad civil posea una alternativa''.

Colás desestimó el pronunciamiento de los disidentes y agregó que la Agenda "puede orientar su apoyo a quien estime''. A la vez, adelantó que Bibliotecas Independientes Inc. seguirá representando a los bibliotecarios que así lo deseen y coordinando proyectos a través de una Junta Directiva provisional.

"Todos estamos incluidos y cada uno tiene su cuota de responsabilidad con Cuba'', acotó Colás.

jcchavez@elnuevoheral.com

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