Noticias

Genética podría ser la clave para curar el cáncer de próstata

Los médicos han comenzado a probar un tratamiento genético para los pacientes con cáncer avanzado de próstata.
Los médicos han comenzado a probar un tratamiento genético para los pacientes con cáncer avanzado de próstata.

El cáncer de próstata ha quedado atrás en el desarrollo de la medicina personalizada, pero la situación pudiera estar cambiando: los médicos han comenzado a probar un tratamiento genético para los pacientes con cáncer avanzado de próstata.

Es un enfoque que ya se aplica al tratamiento del cáncer de seno y otros tipos. En el caso de la próstata, es un pequeño paso inicial y se centra en los hombres que más lo necesitan: los que padecen de cáncer de próstata con metástasis a los huesos u otros órganos, casos en los que el tratamiento con hormonas ya no funciona.

Estos son los hombres que acaban muriendo de cáncer de próstata: unos 28,000 al año.

"El cáncer de próstata ha aprendido varios trucos'', afirma el Dr. Phillip Febbo, del Centro Médico de la Universidad de Duke, que trata de descodificar esos trucos para orientar mejor la terapia mediante la observación directa de la firma genética del tumor.

La investigación está en una fase muy preliminar, pero si el método genético funciona podría facilitar lo que el Dr. Durado Brooks, de la American Cancer Society denomina "el enfoque de escopeta'' que se usa hoy para avanzar en el tratamiento del cáncer de próstata. Los pacientes reciben diferentes medicamentos sin un orden específico y cambian el tratamiento cuando el tumor deja de responder.

Los tumores son portadores de un patrón genético y de actividad proteica particular que indica si el cáncer es más o menos agresivo y cuál es el mejor tratamiento a seguir. Esto ya ha llevado a pruebas contra el cáncer del seno que indican qué tumores tienen más probabilidades de repetirse, lo que ayuda ayuda a los pacientes a decidir si se someten a quimioterapia, por ejemplo.

Todos los enfermos de cáncer de colon avanzado deben someterse a un análisis genético antes de someterse a cualquiera de los dos tratamientos más usados para determinar si el tumor responderá.

Sin embargo, aunque el cáncer de próstata afecta a tantos hombres como el de seno a las mujeres, el descubrimiento de la firma genética de los tumores de la próstata ha sido muy difícil. Los hombres por lo general se someten a una biopsia de próstata antes que el mal se extienda, pero on pocos los que se someten a una biopsia después que el cáncer se agrava, cuando el tumor ha avanzado y deja poco tejido que permita a los científicos identificar la actividad genética decisiva, explica Febbo.

Pero la situación ha comenzado a cambiar y el resultado es una carrera por encontrar la firma genética que podría identificar la utilidad de un tratamiento específico.

En primer lugar está el receptor androgénico, es decir, la contraparte del receptor estrogénico que determina con cuanta fuerza el estrógeno estimula el crecimiento del cáncer de seno.

La terapia hormonal para bloquear la producción de testosterona es un tratamiento clave contra el cáncer de próstata. Pero algunos tipos de cáncer siguen creciendo a pesar de los niveles bajos de testosterona y en años recientes los investigadores han descubierto que la forma en que las células del tumor emplean su receptor androgénico juega un papel fundamental.

El cáncer podría hacer copias de su receptor androgénico, de manera que puede llegar a tener 10 en vez de 2, explica Febbo, lo que permite absorber mejor la testosterona restante. O los receptores pueden hacerse más sensibles, capaces de reaccionar a cantidades más pequeñas de testosterona en vez de los niveles normales. Los tumores prostáticos en ocasiones comienzan a producir su propia testosterona.

También se investiga si existe alguna firma genética que indique qué hombres responden mejor a un medicamento diferente, el docetaxel. Está probado que alarga la vida de una parte de los pacientes de cáncer de próstata avanzados que ya no reaccionan a las hormonas.

Por otra parte, los médicos analizan un medicamento experimental denominado abiraterone que ataca a los receptores androgénicos que han mutado.

Es muy pronto para pronosticar si alguno de estos tratamientos dará resultado. Pero la lógica de la genética resulta positiva para Tim Atkeson, un abogado de Denver cuyo cáncer de próstata ya le había hecho metástasis en los huesos cuando se lo diagnosticaron a los 49 años.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios