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Buscan a misterioso benefactor de unas 12 universidades

Oprah Winfrey
Oprah Winfrey AP

Es la interrogante en los labios de todo el mundo en filantropía: ¿Quién es el misterioso donante dando millones de dólares a por lo menos una docena de universidades de todo el país?

¿Un círculo de prósperas mujeres de negocios? ¿Algún multimillonario juguetón o muy tímido? ¿Oprah Winfrey?

Ni siquiera los propios colegios conocen la respuesta. Pero el juego está andando y sólo hay una pista: Hasta ahora, todas los universidades en cuestión están dirigidas por mujeres.

No es probable que eso sea coincidencia. Alrededor del 23 por ciento de los presidentes de universidades de este país son mujeres, de modo que las posibilidades de que una docena de instituciones escogidas al azar estén todasencabezadas por mujeres son como de una en 50 mi-llones.

Melissa Berman, presidenta y jefa ejecutiva de Rockefeller Philanthropy Advisors en Nueva York, cree que el donante puede ser "una mujer que tal vez haya crecido en una época en la que la oportunidad de estudiar en instituciones superiores no se les garantizaba a las mujeres, y que cree que el que las mujeres estén en posiciones de autoridad constituye unamotivación importante para que algunas mujeres puedan lograr su potencial''.

Brian O'Rourke, director de desarrollo de la Universidad Clemson en Carolina del Sur, se imagina "un grupo de mujeres muy influyentes que quieren garantizar que las mujeres que presiden instituciones de educación superior tengan éxito''.

Las donaciones, que fluctúan entre $1 millón y $10 millones, y que suman hasta ahora un total de $68.5 millones, han llegado en las recientes siete semanas, todas en secreto, a universidades de todo el país, incluyendo Purdue en Indiana, la Estatal Montclair en Nueva Jersey, y la Universidad del Sur de Mississippi.

Todas fueron contactadas por una firma legal o algún otro intermediario, con una condición sumamente rara. Los funcionarios de la institución universitaria tienen que prometer, por escrito, en algunos casos, que no intentarán siquiera averiguar la identidad de los donantes.

Dichas donaciones llegan como giros bancarios o cheques de firmas de abogados u otros intermediarios. En la mayoría de los casos, el donante especifica que el dinero se utilice como ayuda financiera.

La Universidad Estatal de Michigan es la receptora número 13 y posiblemente la última, que anunció el jueves que se le ha dado una donación anónima de $10 millones.

Los expertos en filantropía están encantados pero despistados. Ninguno conoce donantes que hayan escogido universidades dirigidas por mujeres. A ninguno se le ocurre ninguna otra cosa que las instituciones puedan tener en común.

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