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Mujer es sentenciada a 30 años de cárcel por el asesinato de un médico y su hijo

El Dr. Paul Jarrett, de 82 años, era corredor de maratón, un respetado psiquiatra y un abnegado abuelo. Su hijo, Gregg Jarrett, de 47 años, trabajaba como enfermero de hospital, y era un fanático de la pesca y un padre dedicado.

Una corte de Miami-Dade sentenció ayer a una larga condena a la mujer que provocó el asesinato de los dos.

''El dolor en mi corazón siempre es permanente cuando pienso, que mi padre y mi hermano menor fueron asesinados de un tiro en la cabeza en la misma casa donde crecimos'', le dijo Aleta Jarrett-Cortiñas al juez de circuito de Miami-Dade Stanford Blake.

El juez sentenció a la acusada María Catabay, de 44 años, a 30 años de cárcel por su papel en la preparación del robo en julio del 2003 que condujo a la muerte de los dos hombres.

El ruego lleno de lágrimas de la hija adolescente de Catabay, Ivana, de 15 años, no cambió la decision del juez.

''Desafortunadamente, Ivana, el doctor Paul y Greg Jarrett fueron arrancados de los brazos de sus familias para siempre'', le dijo Blake a la jovencita antes de dictar sentencia.

La familia de Catabay estalló en llanto. Ivana fue sacada a toda velocidad de la sala del tribunal. Un amigo de la familia, Matthew Reed, se dio un golpe en la cabeza y maldijo algo. La abogada de Catabay, Lorna Owens, de mantuvo reservada, pero calificó la sentencia ``demasiado dura''.

La familia Jarrett se comportó de forma estoica.

``Mi padre y mi hermano munrieron de una forma atroz, y tenemos que demostrarle a todos lo importante que eran en nuestras vidas. Creo que se hizo justicia''.

Ayer concluyó una odisea de seis largos años para ambas familias.

Catabay enfrentaba una pena de cadena perpetua, pero al no tener ninguna condena previa, podría haber recibido sólo libertad provisional.

Catabay trabajaba como gerente de la consulta médica del doctor Jarrett. La policía de Miami-Dade dijo que Catabay envió a su novio y a otro hombre, José Barco, a la casa de Jarretts en Coral Gables para apoderarse de una carta en la cual ella admitía haberle robado a su jefe.

Barco mató a tiros al padre y al hijo mientras dormían, y se robó una pistola del hijo y el automóvil del padre. En la actualidad, Barco cumple cadena perpetua. El novio de Catabay, Juan Carlos Fernández, está detenido en espera del juicio.

En mayo, un jurado absolvió a Catabay de dos cargos de asesinato en primer grado, pero la halló culpable de allanamiento de morada a mano armada con agresión.

Un investigador estatal recomendó una sentencia de 20 años de cárcel, tras calificar a Catabay como ``la fuerza principal que condujo a la muerte de las dos víctimas''.

Ayer Catabay lloró mientras pedía clemencia. Le echó toda la culpa a su novio abusivo.

''Sé que todavía me quedan muchas cosas buenas que ofrecerle a la sociedad'', dijo llorosa. ``Podría trabajar más activamente en organizaciones que luchan contra la violencia doméstica, tratando de ayudar a mujeres que tal vez se sientan atrapadas como antes me sentí yo''.

El fiscal David Waksman, quiuen junto a Carolina Corona se encargó del caso, dijo que la propuesta era algo ``inútil''.

''Su propuesta llegó seis años demasiado tarde'', le dijo Waksman al juez.

Poco antes de ser asesinado, el Dr. Jarrett había descubierto que Catabay le había robado miles de dólares de su cuenta de negocios, señaló el juez Blake.

''Sin embargo, en lugar de llamar a la policía o despedirla, la mantuvo trabajando, y lo único que quería era que ella le devolviera el dinero'', dijo Blake. ``Pero ella le pagó haciendo que lo mataran''.

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