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Ex pelotero cubano estafó al Medicare

Ihosvany Márquez, pitcher estrella de la secundaria Miami Springs firmó con los Orioles de Baltimore Orioles en 1990 y llegó a ganar millones de dólares.

Pero no fue ponchando bateadores, sino estafando al Medicare.

Márquez se declaró culpable el lunes en un tribunal federal de Miami de fraude al Medicare por presentar facturas por valor de $55 millones vinculadas al tratamiento del VIH y el cáncer en sus siete clínicas de Miami-Dade y Orlando. Márquez y sus socios estafaron $22 millones al seguro médico federal para los ancianos y discapacitados.

Durante la audiencia del lunes, la juez federal de distrito Patricia Seitz le preguntó a Márquez por qué se declaraba culpable, a lo que el acusado contestó directamente: "Porque soy culpable''.

La jueza dijo que Márquez, de 38 años, podía ser sentenciado a un máximo de 32 años de prisión el 29 de junio, aunque se espera que lo condenen a unos 20 años.

La historia de Márquez en las Grandes Ligas, el mundo de los negocios y próximamente la cárcel comenzó cuando era un adolescente que crecía en Miami Springs.

Márquez se convirtió en el derecho estrella de la secundaria Miami Springs y fue escogido en el lugar 976 en el draft general de las Grandes Ligas. Lanzó en las Ligas Menores para los Orioles y los Medias Rojas de Boston y abandonó el béisbol en 1996.

"Iba de un lugar a otro, una temporada aquí y otra allá'', le dijo Márquez a la jueza.

Entonces se dedicó a manejar camiones, fue vendedor de cerveza y distribuidor de cosméticos durante algunos años, hasta que conoció a personas en el cerrado grupo de estafadores al Medicare y se forró el bolsillo.

Márquez y sus socios, que fueron acusados en encausamientos separados, se hicieron ricos facturando "cifras enormes'' al Medicare por tratamientos contra el VIH y el cáncer, así como el dolor, según Michael Walsh, el abogado de Márquez.

Sus grandes gastos lo colocaron en el tope de la lista de cientos de proveedores de servicios al Medicare hallados culpables de estafar al programa durante los últimos 10 años.

Márquez gastó su cuota de dinero del contribuyente en joyas, relojes y caballos de carrera, según documentos judiciales. Le gustaban especialmente los carros de lujo y compró 19 para él mismo, su esposa, otros familiares y su entrenador personal, como un Lamborghini Murciélago de $455,959, un Lamborghini Gallardo, un Ferrari 612 Scaglietti, dos Bentley Continental GT, dos Mercedes Benz CL63 y por lo menos seis Mercedes Benz S550. El total: $2.7 millones.

También gastó $545,652 en joyas y relojes, como un Rolex Meteorite de $48,000 y un collar de diamantes de $108,443, afirman las autoridades. Además, compró un anillo de diamantes de siete quilates por $98,086.

Su residencia de 5,000 pies cuadrados, en 6535 S.W. 132 Ave., tenía un valor de casi $933,000 el año pasado, según los registros de propiedades. Y gastó $1 millón en caballos purasangre.

Al magistrado Barry Garber le molestó tanto el exceso de gastos, que a principios de enero se negó a liberar a Márquez bajo fianza, citando su "acceso a una enorme riqueza'' y la posibilidad de que huyera del país.

Márquez fue acusado de operar fraudulentamente seis clínicas en Miami-Dade --entre ellas una llamada Tender Loving Care-- con su socio Michel De Jesús Huarte.

Huarte fue encausado por separado en junio pasado bajo cargos de presentar facturas fraudulentas al Medicare por más de $50 millones.

Huarte, de 38 años, se declaró culpable y fue sentenciado a 22 años de prisión y el pago de $18.3 millones al gobierno.

Los dos socios se robaron los números de identificación de pacientes y médicos del Medicare para estafar al programa, sin ofrecer ningún servicio, según los fiscales. También lavaron pagos del Medicare a través de empresas pantalla como Babalu Telemarketing y Madreagua Construction.

Pero Huarte y Márquez no podían haber estafado al gobierno sin reclutar a inmigrantes cubanos que se hicieran pasar por propietarios de sus clínicas, dijeron los fiscales.

"Márquez y los otros confabulados pagaron enormes sumas a los dueños nominales --a veces más de $100,000-- con el entendimiento de que esas personas escaparían a Cuba o a otro país para evitar su captura'', escribió el fiscal federal Ryan Stumphauzer en el acuerdo de negociación de cargos de Márquez.

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