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Se aviva disputa por parqueos de Miami

El alcalde Tomas Regalado, en sus oficinas de la Alcaldia de la Ciudad de Miami, en noviembre del 2009.
El alcalde Tomas Regalado, en sus oficinas de la Alcaldia de la Ciudad de Miami, en noviembre del 2009.

La ciudad de Miami, que batalla con un fuerte déficit presupuestario y libra una caldeada pelea con los sindicatos, ahora está enfrascada en un pleito... consigo misma.

En el centro de esa lucha: un choque por el control de la Dirección de Estacionamientos (MPA), una entidad semiautónoma que paga grandes salarios y que durante los últimos años ha contribuido entre $1 millón y $2 millones anuales al gobierno municipal.

Con la mira puesta en esos beneficios extraordinarios, el alcalde y los comisionados están dando pasos para tomar el control de la MPA al incluir el asunto en la boleta de noviembre. La MPA ha contraatacado y ha contratado abogados que han dicho que estudian la posibilidad de llevar la propuesta enmienda a los tribunales.

Según la ley estatal, ni el gobierno municipal ni la MPA pueden gastar dinero público para influir sobre los votantes. Pero pueden informar a los electores y ambas partes planean campañas encontradas sobre la medida en las boletas, que se resume en una pregunta:

¿Quién administraría mejor los estacionamientos públicos: un gobierno municipal con problemas financieros o una entidad que no responde directamente a los funcionarios electos?

Las autoridades de la MPA afirman que la mejor forma de administrar los estacionamientos es alejándolos de los problemas políticos de la ciudad.

"Funcionamos como una empresa'', dijo Art Noriega, gerente general de la MPA desde hace 11 años.

Antes de su decisión en julio de colocar el tema de la MPA en la boleta, los comisionados dijeron que deseaban asumir la responsabilidad sobre los problemas de estacionamiento que sus electores les plantean, en vez de pasarle la culpa a la junta de cinco miembros que dirige la MPA.

Las autoridades municipales declinaron decir cómo operarían la entidad si los electores les confían su control, aunque el alcalde Tomás Regalado y el administrador municipal Carlos Migoya crearon un plan para fortalecer sus magras reservas al tomar prestados unos $100 millones usando como garantía los fondos que recibe de la MPA.

Sin embargo, las autoridades municipales no han criticado públicamente la administración de la entidad.

Pero Regalado ha hablado más desde que la MPA contrató al prominente abogado Tom Tew (a $525 la hora) para representarla. Tew le envió al gobierno municipal una carta en que describe los problemas financieros de la ciudad y exhorta a los comisionados a retirar la enmienda de la boleta, o la MPA pudiera acudir a los tribunales.

Hasta que recientemente Miami impuso reducciones por valor de $70 millones en los contratos sindicales, la ciudad enfrentaba un déficit presupuestario de $105 millones, además de una investigación de sus finanzas por parte de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).

Regalado descartó la carta sobre el estado financiero municipal, que sugiere que quizás Miami no pueda pagar a los tenedores de deuda si toma el control de la MPA.

"No estamos declarando una emergencia fiscal'', dijo Regalado. "Como logramos modificar los contratos sindicales tenemos un presupuesto equilibrado''.

Su interés en que el gobierno municipal administre la MPA, afirma Regalado, es reducir lo que él considera gastos inflados en la entidad.

"Creemos que se pagan sueldos exagerados y tiene demasiados gastos generales'', afirmó el alcalde.

De los casi $23 millones en ingresos de la MPA en el año fiscal 2008-2009, unos $8 millones se gastaron en sueldos, otro tipo de compensación laboral y prestaciones adicionales, según los registros públicos.

La MPA indica que gastó alrededor de 41 por ciento de sus ingresos en asuntos de personal, más alto que el 36 por ciento normal en el sector, que la entidad usó para propósitos de comparación, aunque la medida, de 1998, es anticuada, dijo Shawn Conrad, director ejecutivo del Instituto Internacional de Estacionamientos (IPI), la organización comercial con sede en Virgina que establece la referencia.

Pero la MPA también entrega un mayor porcentaje de sus ingresos después de gastos al gobierno municipal: casi 9 por ciento, en comparación con la norma del sector en 1998 que era casi 2 por ciento. El año pasado eso significó $2 millones para Miami.

Conrad elogió a la MPA, que ha ganado varios premios --como el de Organización del Año-- del IPI. "Tienen una reputación estelar en el sector'', dijo.

Once de los 189 empleados de la MPA ganan más de $100,000 en sueldo y prestaciones, entre ellos Noriega, que gana $297,771 anuales como parte de un contrato de cinco años que incluye un auto, dos pagos de $15,000 y aumentos salariales, así como bonificaciones por rendimiento.

La MPA ha eliminado docenas de plazas en los últimos años, congelado salarios y reducido algunos, dijo Noriega, aunque espera aumentos sobre la base del rendimiento de entre 3 y 4 por ciento este año.

Es difícil comparar la MPA con otras entidades similares porque hay variaciones importantes.

Por ejemplo, la Dirección de Estacionamiento de Toronto, una de las mayores de América del Norte, entregó en el 2008 al gobierno municipal $53 millones de sus $113 millones en ingresos, más $20 millones por la venta de una propiedad. El año pasado la Dirección de Estacionamiento de Pittsburgh entregó al gobierno municipal casi $15 millones de sus $42 millones en ingresos.

Desde el 2005, la MPA no ha entregado a Miami más de $2.4 millones, aunque Migoya y Noriega esperan que la cifra aumente a $7 millones este año gracias al alza en la tarifa de estacionamiento, ahorros por la implementación de parquímetros automáticos y la inauguración reciente de un estacionamiento en el downtown.

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