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Forense cubana testifica en juicio a Posada Carriles

El jueves, una médico forense cubana subió al estrado de los testigos en el juicio por perjurio que se le sigue a Luis Posada Carriles y en voz baja y monótona describió la muerte violenta de Fabio Di Celmo, la única víctima fatal en una serie de atentados dinamiteros contra lugares turísticos cubanos que ocurrieron en 1997.

La doctora Ileana Vizcaíno Dime dijo que dos heridas grandes y profundas le causaron la muerte a Di Celmo, que se encontraba sentado en el bar del vestíbulo del Hotel Copacabana en La Habana cuando una bomba explotó en un cenicero el 4 de septiembre de 1997.

Un fragmento de metal que el estallido lanzó al aire le cortó a Di Celmo las arterias del cuello y la vena yugular, causándole la muerte, dijo Vizcaíno Dime, que le hizo la autopsia al cadáver de Di Celmo.

“Fue una lesión mortal’’, dijo Vizcaíno Dime. “Nuestra conclusión fue que la causa de la muerte se debió a un sangramiento profuso que provocó la herida en las arterias, una herida hecha por un objeto afilado. La muerte era inevitable. Fue una muerte violenta, un homicidio’’.

Vizcaíno Dime es el segundo funcionario del gobierno cubano testificar en contra de Posada Carriles en el juicio que comenzó el 10 de enero en una corte federal de El Paso.

El testimonio de Vizcaíno Dime tuvo lugar un día después que el teniente coronel Roberto Hernández Caballero, alto oficial de la Seguridad del Estado de Cuba, concluyó su testimonio el miércoles por la tarde.

Hernández Caballero, miembro del Ministerio del Interior de Cuba, pasó tres días en el estrado como testigo federal y testificó en contra de Posada Carriles en calidad de investigador principal de Cuba en los atentados que tuvieron lugar en la isla.

Posada Carriles no ha sido acusado de los atentados, pero los primeros tres cargos del encausamiento con 11 cargos acusan al exilado cubano de haberle mentido a funcionarios de inmigración sobre su presunta participación en los ataques.

En 1998, Posada Carriles le dijo al diario The New York Times que era responsable de los atentados, pero en el 2005 en una audiencia que se realizó en El Paso dijo que fue malinterpretado por la reportera que lo entrevistó ya que su inglés es deficiente.

El miércoles, el último día de su testimonio, Hernández Caballero fue sometido a un contrainterrogatorio por Arturo V. Hernández, el principal abogado de Posada Carriles, que trató de presentar al oficial cubano como un testigo poco confiable ya que es un agente de la contrainteligencia cubana. Hernández Caballero negó ser un oficial de la contrainteligencia, y agregó que su experiencia se basaba únicamente en investigaciones criminales.

Hernández Caballero sugirió que la confusión sobre sus antecedentes se debió al hecho de que su unidad de investigaciones delictivas pertenecía antes a la Dirección General de Contrainteligencia (DGCI).

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