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Ejército paquistaní insta a gobierno y a manifestantes a poner fin a la crisis

El ejército de Pakistán instó este domingo al gobierno y a los manifestantes a resolver sus diferencias pacíficamente, pero al mismo tiempo advirtió de que estaba “dispuesto a desempeñar su papel como garante de la seguridad del Estado”, tras los tres muertos en enfrentamientos en Islamabad.

La reunión de los principales generales, adelantada un día, se produjo después de los episodios de violencia el sábado por la noche frente a la casa del primer ministro, Nawaz Sharif, donde miles de partidarios del político opositor Imran Khan y del clérigo Tahir ul Qadri pidieron su dimisión.

Los grupos opositores marcharon a la capital el 15 de agosto en un intento de derrocar al gobierno de Sharif, lo que provocó una crisis que ha hecho resurgir el espectro de la intervención militar.

Los enfrentamientos continuaban este domingo entre la policía antidisturbios y unos cientos de manifestantes. En la avenida de la Constitución de Islamabad yacían botes de gas lacrimógeno y podían verse coches y contenedores incendiados tras 24 horas de batalla.

Tras una reunión en la sede del ejército en la ciudad de Rawalpindi, los militares mostraron su apoyo a la democracia, pero hicieron también hincapié en su papel de garantes de la seguridad.

“Además de reafirmar su apoyo a la democracia, la reunión examinó con gran preocupación la crisis política existente y el giro violento que ha tomado”, señaló en un comunicado el ejército, que subrayó que “la situación debe resolverse políticamente sin perder tiempo y sin recurrir a medios violentos”.

“El ejército sigue dispuesto a desempeñar su papel como garante de la seguridad del Estado y no ahorrará esfuerzos para satisfacer las aspiraciones nacionales”, añadió.

La declaración se abrió con un respaldo al gobierno, pero terminó con una dura advertencia. Según un alto funcionario del gobierno, esto refleja diferentes puntos de vista entre los altos mandos del ejército.

“Espero y rezo por la supervivencia del sistema. Habrá algunas pérdidas pero se recuperará”, añadió este funcionario, que pidió el anonimato, en referencia a las importantes concesiones que el gobierno tendrá que hacer al ejército, según los observadores.

Nawaz Sharif, por su parte, convocó una reunión extraordinaria del parlamento el martes para abordar la crisis, dijo a la AFP un ministro.

Los opositores sostienen que las elecciones legislativas de mayo de 2013 que permitieron a Sharif acceder al cargo por tercera vez en su carrera estuvieron amañadas, pese a que fueron avaladas por la comunidad internacional.

Desde el techo de un contenedor, Khan, una exestrella del cricket convertida en político, se comprometió el domingo a continuar con las protestas “hasta el último aliento” y añadió que presentaría cargos de homicidio contra el primer ministro por la violencia.

El Instituto de Ciencias Médicas de Pakistán (PIMS) informó por su parte de tres muertos en los enfrentamientos: dos hombres heridos durante los combates y otro fallecido por un ataque al corazón.

Los dos principales hospitales de la ciudad atendieron al menos a 481 heridos, entre ellos 118 mujeres, 10 niños y 92 policías, según fuentes oficiales.

Fuera de las zonas de protesta, pequeños grupos de manifestantes bloquearon la autopista principal que une la ciudad con el aeropuerto.

Asimismo, un grupo de 15 jóvenes manifestantes armados con palos y piedras atacaron cerca del parlamento un vehículo con tres miembros de Naciones Unidas a bordo. “El vehículo resultó dañado, pero salieron ilesos”, dijo una fuente de la ONU a la AFP.

Aunque los líderes de la protesta atrajeron a miles de manifestantes, su llamada no ha movilizado masivamente a este país de 180 millones de personas. Muchos de los manifestantes defienden abiertamente ahora la vuelta de los militares al poder. El último gobierno militar fue en 2008.

“La noche pasada, la policía echó mano de gases lacrimógenos y de balas de goma contra nosotros. Ahora esperamos la ayuda del ejército, y tenemos esperanza. Si Dios quiere el ejército nos salvará”, dijo una manifestante de unos veinte años, Ammara, en las protestas.s

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