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Desperdicio de alimentos en México podría resolverse con tecnología

Foto de archivo de comida.
Foto de archivo de comida. Flickr

Los mexicanos desperdician más de un tercio de los alimentos que producen, un problema que las aplicaciones digitales ahora buscan resolver con descuentos en comida y la creación de comunidades de personas comprometidas con la reducción de desechos.

México genera unos 28 millones de toneladas de desperdicio de alimento cada año, según la Comisión de Cooperación Ambiental (CCA), y el 37% de la comida en los restaurantes se pierde, por lo que “el problema es tan grande como el mercado”, explica el alemán Christian Wimmler, creador de la aplicación Fair Meals.

Su plataforma, ya disponible en el país de forma gratuita, ofrece descuentos de entre 50% y 70% en alimentos de restaurantes, bares y hoteles que están por cerrar o cambiar de menú y que, de otra forma, terminarían en la basura.

“Queremos animar a las personas a que utilicen este servicio porque con un poco de esfuerzo pueden cambiar todo el sistema de alimentación”, comenta el emprendedor, que ya ha lanzado la aplicación en Alemania y Portugal, y pretende expandir a Argentina y Brasil.

El despilfarro de comida en México representa el 35% de la producción, lo que serviría para alimentar a 7 millones de personas, ha informado la CCA.

Esto en un país en el que 20.4% de la población, el equivalente a 25.5 millones de personas, carece de acceso a la alimentación básica, según los últimos datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“Por un lado están los desperdicios y por otro lado tenemos un gran problema de desnutrición en México, y nosotros pensamos que, si se utiliza toda la comida, no habría ese problema”, argumenta Wimmler.

Por ahora, Fair Meals cuenta con más de 90 establecimientos asociados en la capital mexicana y se expandirá a otras urbes del país, donde los negocios encontrarán dos ventajas: colaborar con una idea “totalmente sustentable” e ingresar al comercio electrónico, añade Edgar Paulino, director de operaciones en México.

Todo el día, para desayuno, comida y cena, los comercios pueden publicar ofertas disponibles hasta por cuatro horas, y después, los clientes pasan por ellas de forma personal.

“Los mexicanos estamos muy acostumbrados a aprovechar las ofertas, por eso colocamos esos descuentos y queremos concientizar a la sociedad mexicana que todo esto no es para comprar algo echado a perder, todavía está bien, pero no se les va a vender y tú puedes beneficiar al medio ambiente comprando un platillo”, dice Paulino.

Comunidad ecológica

El 38% del desperdicio de comida en el país ocurre desde el hogar, una problemática que atiende Olio, una aplicación originada en Reino Unido para que los usuarios se ofrezcan entre sí alimentos y otros artículos que ya no necesiten pero todavía sirvan, detalla Cecilia Migueltorena, representante de la plataforma en México.

“Toda esta comida, en vez de tirarla, Olio te ofrece la oportunidad de compartirla y de una manera muy sencilla porque lo único que tienes que hacer es tomarle una foto al producto, poner una descripción, la subes a la aplicación y la gente, vecinos alrededor de ti, reciben notificaciones”, explica.

Migueltorena menciona que, en tan solo 10 meses, han conseguido casi 100.000 usuarios, lo que también ha creado una comunidad comprometida a evitar el desperdicio a través de cambios en sus hábitos de consumo gracias a su estrategia “hiperlocal”, enfocada en los barrios, donde también capacitan a “héroes recolectores”.

“Estamos empezando a fomentar en la gente que nos empiece a parecer mucho más raro tirar la comida que compartirla. Porque sí es verdad que a la gente le causa mucha extrañeza y desconfianza (pensar) ‘ay, no sé qué me están dando, ni cómo la manipularon’”, indica.

Aun así, tanto ella como los responsables de Fair Meals destacan que los mexicanos se han mostrado receptivos, en parte gracias a los filtros de calidad de las aplicaciones.

De hecho, destacan que hay más desafíos de los grandes comercios que de los consumidores y pequeños negocios por razones de rentabilidad y logística.

“El reto más grande que tenemos es penetrar en los negocios fuertes, en cadenas de tiendas de conveniencia y supermercados que a veces tienen nada más esta idea de que, solo a través de bancos de alimentos pueden solucionar. Sin embargo, los bancos de alimentos tienen sus limitaciones”, apunta Migueltoreno.

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