Estados Unidos

La industria del disco gana batalla crucial contra la piratería musical

JOSHUA FREED / AP

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El jurado ordenó a Jammie Thomas, de 30 años, que pagara a las seis compañías de discos, cada una de las cuales la demandó por $9,250 por cada una de las 24 canciones que llevaron al caso. Alegaron que en total compartió 1,702 cancines. Thomas y su abogado, Brian Toder, rehusó comentar cuando salieron de la corte.

En la primera demanda de ese tipo que se lleva a juicio, las compañías disqueras acusaron a Thomas de copiar las canciones sin permiso, y de ofrecerlas por internet a través de una cuenta de archivos compartidos con [un programa] Kazaa. Thomas negó haber hecho nada indebido y testificó que no tenía cuenta con Kazaa.

Las compañías de discos han presentado unas 26,000 demandas desde 2003 por compartir grabaciones musicales, que han afectado las ventas porque permite que las personas obtengan la música gratis, en lugar de pagar por los discos en las tiendas. Muchos otros acusados han arreglado pagando a las compañías unos cuantos miles de dólares.

Durante el juicio de tres días, las disqueras presentaron evidencia que dicen mostró que las canciones cubiertas por derechos legales fueron ofrecidas por un usuario de Kazaa bajo el nombre de ''tereastarr''. Sus testigos, que incluyeron funcionarios de un proveedor de internet y una firma de seguridad, testificaron que la dirección de internet usada por ''tereastarr'' pertenecía a Thomas.

Toder dijo en sus argumentos finales que las compañías nunca probaron que ``Jamie Thomas, un ser humano, se sentó frente a su computadora para enviar a otros esas cosas''.

''No sabemos qué pasó'', dijo Toder a los jurados. ``Todo lo que sabemos es que Jamie Thomas no lo hizo''.

Richard Gabriel, el principal abogado de las compañías, calificó la defensa de ``equivocada, despistada y engañosa''.

Les dijo a los miembros del jurado que un veredicto contra Thomas significaría un mensaje para otros copiadores ilegales de música.

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