Estados Unidos

Remesas de inmigrantes, mayor alivio a la pobreza

Los emigrantes en todo el mundo enviaron a sus familiares el año pasado la asombrosa cantidad de $301,000 millones, y la India sobrepasó ligeramente a México como el principal beneficiario, dijo ayer una agencia de Naciones Unidas.

Un estimado de 150 millones de emigrantes, la mayor parte de los cuales vive en los prósperos países de Europa Occidental y América del Norte, regularmente mandan dinero a sus parientes mayoritariamente pobres en los países en desarrollo, según el primer estudio de su tipo. Alrededor del 10 por ciento de la población del planeta depende, en alguna medida, de esas remesas.

Las remesas han estado creciendo a un ritmo del 10 por ciento anual, según un informe del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (IFAD), una agencia de Naciones Unidas con sede en Roma. Ese total triplica la cantidad que los países desarrollados donan a los países en vías de desarrollo.

El flujo de dinero se ha convertido ''en el programa mundial más efectivo para aliviar la pobreza'', dijo Donald Terry, un alto funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Y aunque los países ricos también se benefician de la llegada de jóvenes trabajadores, ``si usted es el número uno en la recepción de remesas, no está desarrollando empleos en su economía local''.

En efecto, las remesas se han convertido en un enorme rastro de dinero que sigue a las personas que se desplazan en busca de trabajo y oportunidades, dijo el informe.

''Los muros no están deteniendo a los emigrantes, los guardacostas no los están deteniendo'', dijo Kevin Cleaver, presidente adjunto del IFAD. ``Me sorprendió la magnitud de esas cifras''.

El IFAD comisionó al BID, prestamista multilateral para América Latina y al Diálogo Inter-Americano, un grupo de análisis de Washington, para ayudar a recopilar las cifras. El BID ha estado estimando las remesas que van a América Latina y el Caribe desde el 2000.

Los indios recibieron $24,500 millones y los mexicanos $24,300 millones, según mostró el estudio. El total global fue de $301,000 millones. El estudio también hizo un estimado de remesas a lugares difíciles de tabular, como Cuba, Haití, Irak, Birmania, Afganistán y Somalia.

El IFAD y el BID combinaron las cifras oficiales de los bancos nacionales de los países junto con información de bancos, compañías de transferencias monetarias y encuestas entre inmigrantes, más estimados de las remesas informales como el efectivo que llevan los viajeros.

El informe estimó que los cubanos recibieron $983 millones en el 2006, lo que se ajusta a la información del gobienro cubano en los últimos años. Terry dijo estar ''bastante confiado'' de la exactitud de la cifra. Algunos observadores han disputado las cifras de La Habana y ponen las remesas entre $400 y $500 millones anuales.

Afganistán recibió $3,400 millones e Irak $3,700 millones.

La India, China y México recibieron la mayor cantidad de dinero pero el impacto en sus economías fue más modesto en relación con su tamaño, yendo de 0.8 por ciento de su Producto Nacional Bruto (PNB) para China a 2.9 por ciento para México.

En contraste, El Salvador recibió $3,300 millones, más del 18 por ciento de su PNB. Los $2,300 millones de Honduras representan casi un 25 por ciento de su PNB. En América Latina, el efecto de las remesas fue menos de 1 por ciento del PNB para Brasil, Venezuela, Chile y Argentina.

Otros países recibieron sumas mucho menores que representaron, sin embargo, una estímulo mucho mayor para sus economías. Los $411 millones de Eritrea representaron el 38 por ciento de su PNB. Los $148 millones de Guinea Bissau fueron el 49 por ciento de su producto nacional.

En general, Asia recibió $114,000 millones seguida por América Latina y el Caribe con $68,000 millones. Europa --excluyendo las naciones ricas de Europa Occidental-- recibieron $51,000 millones, Africa $39,000 millones y el Medio Oriente $29,000 millones.

El costo de mandar dinero fue más bajo en América Latina, entre 6 y 8 por ciento por transacción, gracias a la competencia interbancaria y las empresas de transferencia de dinero, según el estudio.

En los últimos años, el BID y otras instituciones se han concentrado en bajar los costos de las transferencias poniendo más dinero en los bolsillos de los beneficiarios.

Pero en lo que las remesas han seguido creciendo y los costos de las transferencias han bajado algo, los especialistas en desarrollo han empezado a buscar formas para canalizar estos recursos hacia inversiones, permitiéndole a los bancos usar las remesas como colateral para pequeños préstamos de negocios e, inclusive, hipotecas.

''Generar información sobre la escala de las remesas es el primer paso para bajar sus costos y mejorar nuestra capacidad de canalizar estos flujos para conseguir un mayor desarrollo'', dijo Terry.

pbachelet@MiamiHerald.com

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