Estados Unidos

Aspirantes presidenciales cortejan el voto hispano

FIDELINA CORTEZ, de origen mexicano, participa en un acto a favor de Hillary Clinton, en Nueva York.
FIDELINA CORTEZ, de origen mexicano, participa en un acto a favor de Hillary Clinton, en Nueva York. Getty Images

Un grupo independiente que respalda al demórata Barack Obama empezó a fines del año pasado a sacar un provocativo anuncio por la internet y a las organizaciones latinas del sur de California.

La "telenovela'' de tres episodios trataba de una familia latina ficticia, que se torna políticamente activa y respalda a Obama cuando les deportan a un primo indocumentado. Un joven de raza negra llamado Rayshawn confronta a un organizador negro partidario de Obama, por darle la bienvenida a los latinos: "Lo que no entiendo es por qué ustedes tienen que felicitarlos'', dice él. "¿Del lado de quién estás? Cada día hay menos de nosotros y más de ellos, y el número de empleos es limitado''.

El organizador ficticio razona que los negros y los latinos tienen que lidiar con los mismos problemas, tales como malos colegios y mala atención médica, y dice: "El único modo de resolver esto es unirnos''.

Ese momento de unificación tal vez es más difícil de alcanzar en la vida real.

Si la política racial, entre Obama y la senadora Hillary Clinton, pareció asombrosa en la primaria presidencial demócrata de Carolina del Sur, el 26 de enero, ya veremos el próximo martes.

El voto latino es más fuerte que el voto negro, especialmente en California, un estado con tantos delegados electorales, en los que Clinton se beneficia de su reputación de promotora de generalizar la atención médica, además del historial de su esposo. El presidente Bill Clinton ganó 71 por ciento del voto latino en California en 1992 y 85 por ciento en 1996, según dice el Instituto William C. Velázquez, una organización de estudios políticos de San Antonio.

Los votantes latinos podrían ser de importancia clave en varios de los 24 estados que estarán en juego el martes. Son aproximadamente la cuarta parte de los votantes elegibles de California, 37 por ciento de Nuevo México, 17 por ciento de Nueva York, 10 por ciento de New Jersey y 8 por ciento de Illinois. A nivel nacional, hay unos 18 millones de votantes hispanos, o uno de cada nueve votantes en general.

Clinton tiene el respaldo de los latinos en las encuestas nacionales: 59 por ciento de los latinos demócratas en una encuesta del Pew Hispanic Center en el otoño pasado y aproximadamente el mismo porcentaje en las encuestas a pie de urna en los concilios preelectorales de Nevada y las primarias de la Florida. También cuenta con el respaldo de muchos dirigentes latinos importantes y de los United Farm Workers (UFW, o Sindicato de Trabajadores Agrícolas).

Si los latinos salen a votar en gran número, eso podría darle una ventaja a Clinton contra Obama en la competencia por la nominación demócrata.

Pero Obama, un afroamericano que sacó alrededor del 80 por ciento del voto negro en Carolina del Sur, también está peleando por el respaldo de los latinos.

El senador de Illinois intenta continuar con victorias sobre Clinton como la de Carolina del Sur, y el respaldo expresado oficialmente por el senador Edward M. Kennedy, demócrata por Massachusetts muy querido por muchos latinos por sus respaldo de las organizaciones laborales, programas sociales y una política liberal de inmigración. Kennedy está haciendo campaña a favor de Obama en Nuevo México y en California, y está saliendo en anuncios de campaña.

Además, durante semanas Obama ha estado usando mucho la frase "Sí, se puede'', que ha sido como una consigna para los esfuerzos de organización de los trabajadores agrícolas y se ha convertido en el lema de las manifestaciones políticas de latino. También está sacando espacios pagados dirigidos a los latinos y ha adquirido algún respaldo entre los latinos del Congreso.

En el debate del jueves en California, Obama atacó la sugerencia de que los latinos están quitándoles empleos a los afroamericanos, diciendo: "No creo en chivos expiatorios''.

Clinton dijo que un afroamericano le dijo a ella la noche anterior que él ya no encontraba trabajo en la construcción porque los latinos ilegales los acaparan todos, y ella expresó su simpatía, culpando a los empleadores sin escrúpulos, y diciendo que la solución radica en cambios extensos en los asuntos de inmigración. En resumen, cada candidato ha tratado de llegarle a la base del contrario en esta división étnica con su propia respuesta.

Obama respalda que se les den licencias de conducir a los inmigrantes ilegales, y Clinton no. Y él ha prometido que en su primer año en la presidencia, procurará cambios en las leyes migratorias que faciliten el camino a la legalización para los inmigrantes ilegales.

Elsa Gómez, una contadora de 38 años de Santa Ana, California, especializada en impuestos, cuyo padre trabajó una vez como obrero temporal inmigrante, votó por el presidente Clinton, pero ahora dice que planea votar por Obama en las primarias porque "es miembro de una minoría, y comprende los temas que son importantes para las minorías''.

Pero Albert M. Camarillo, un profesor de la Universidad de Stanford que es experto en historia mexicano-americana, dice que Hillary Clinton deriva popularidad con los latinos de la nostalgia de éstos por los años 90, un período próspero para los latinos de California, cuando se galvanizaron políticamente contra la política antimigratoria de los republicanos.

"Hay una generación más joven que está menos vinculada al legado de Clinton, pero en cuanto a los padres, creo que a Obama le va a ser difícil incursionar dentro de ellos''.

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