Estados Unidos

Modifican el programa de trabajadores agrícolas

El gobierno de George W. Bush planea anunciar hoy la reforma más significativa en el programa de trabajadores invitados de Estados Unidos en dos décadas en un intento de aumentar en forma dramática el número de trabajadores extranjeros legales disponibles para cosechar las frutas y vegetales.

Las regulaciones revisadas, muchas de las cuales llevan meses trabajándose, están dirigidas a poner fin a la crítica escasez de mano de obra agrícola que surgió cuando el gobierno de EEUU comenzó a actuar contra los cruces ilegales por la frontera, facilitándole a los agricultores traer a trabajadores extranjeros a EEUU.

Luego de que el Congreso no logró reformar las leyes de inmigración del país el verano pasado, la Casa Blanca anunció un plan de 26 pasos para lidiar con los problemas de la inmigración a través de remedios administrativos. La alteración en el programa de trabajadores agrícolas constituiría el alcance más significativo hasta la fecha.

"Aquí hay un gran potencial de sustituir la gran fuerza de trabajo ilegal con una legal'', declaró León Sequeira, secretario adjunto del Departamento del Trabajo. Los cambios propuestos al programa, que relajaría las normas para las visas H-2A que se otorgan a los obreros agrícolas extranjeros, surgen en medio de un creciente enojo por la inmigración ilegal y la tensión entre los candidatos presidenciales por el polémico tema.

Las nuevas regulaciones podrían ser una bonanza para los agricultores, que por mucho tiempo se han quejado de que el programa es demasiado engorroso de utilizar, dejándoles pocas opciones, a excepción de recurrir a los inmigrantes ilegales. Pero se espera que las reglas simplificadas provoquen ira entre los activistas contra los inmigrantes, posibles demandas legales de los defensores de los trabajadores agrícolas y llamados a que el Congreso apruebe una reforma de inmigración más amplia.

En California, el mayor estado agrícola de la nación, algunos agricultores han sepultado en sus campos las cosechas podridas por falta de obreros en el tiempo de la cosecha.

Pero los legisladores y los agricultores dijeron ayer que se necesita más que un remedio administrativo para lidiar con la crónica escasez de mano de obra.

Los cambios propuestos al programa de trabajadores agrícolas H-2A, que entrarían en efecto tras un periodo de 45 días de comentarios públicos, modificarían cómo se les paga y se les da albergue a los trabajadores extranjeros, y ampliarían ligeramente los tipos de industrias que pueden hacer uso del programa.

El gobierno también suavizaría los estándares que deben cumplir los agricultores para demostrar que han tratado primero de contratar a estadounidenses.

"La meta del departamento es alentar el uso del programa H-2A para proveer a los empleadores agrícolas acceso a los trabajadores legales'', manifestó Sequeira, del Departamento del Trabajo.

Destacó que de los 1.2 millones de trabajadores agrícolas de la nación, más de la mitad dice a los inspectores del Departamento del Trabajo que están ilegalmente en EEUU. Pero muchos activistas creen que la cifra real se acerca más al 70 por ciento.

La senadora Dianne Feinstein, demócrata por California, se mostró escéptica de que los cambios representen una diferencia.

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