Estados Unidos

Las redes ferroviarias de carga no dan abasto

El ejecutivo ferroviario Matthew Rose, en presencia de sus colegas del giro, señalaba en un mapa para hablar del futuro del sistema de trenes de carga de Estados Unidos. El mapa tenía marcas rojas por todas partes, norte sur, este y oeste.

Esas marcas rojas ilustraban los puntos en que para el 2035, la congestión del tránsito ferroviario llegaría a ser tan seria que durante días los trenes no van a poder moverse.

"Para los que han visto ya desintegraciones del sistema ferroviario, así es como se ve'', dijo Rose, jefe ejecutivo de Burlington Northern Santa Fe Corp., ante los asistentes a la conferencia, que se movían incómodos en las sillas. "Es literalmente caos en la cadena de suministros''.

Mientras que la atención del país se concentra en la congestión del tráfico aéreo y el elevado costo del combustible para viajar en auto, se está desarrollando una crisis en otro tipo de transporte: Los trenes de carga que se usan para llevar muchos productos que mantienen activa la economía de EEUU.

La red ferroviaria de 140,000 millas dedicadas a transportar desde automóviles hasta cereales ya está sobrecargada. A veces los trenes tienen que esperar durante horas debido a las líneas donde hay un solo carril.

Y probablemente eso empeore en las dos próximas décadas, según un análisis de las proyecciones del gobierno y el propio giro realizado por la Associated Press, además de entrevistas con expertos en cuestiones de trenes de carga.

Los daños para la economía de EEUU podrían ascender a miles de millones de dólares. El aumento de los costos de envío hará a su vez que aumente de precio todo, desde la madera hasta los granos. Hay un analista que dice que el problema ferroviario podría añadirles miles de dólares a los precios de los automóviles.

"No hay que ser un prodigio para ver que sobreviene una calamidad'', dice Paul Bingham, un analista de transporte de la compañía de estudios Global Insight.

En todo el país,la congestión se ha hecho crónica, y el declive económico ha dado lugar a un descenso de tres por ciento en el tráfico de trenes de carga en los primeros meses de este año, comparado con el año pasado. Y un nuevo informe de la Cámara de Comercio de EEUU advierte que se espera que la demanda de trenes de carga se duplique en los próximos 25 años.

El problema es que no hay espacio. ‘‘Incluso si los cálculos están medio equivocados, no podemos poner ni siquiera un 25 por ciento más de trenes en el sistema sin serias implicaciones'', dice Randy Mullett, un analista de la Transportation Research Board, una organización sin fines de lucro.

Ya hay demoras en la red ferroviaria actual. Un solo tren detenido en Chicago puede obligar a otros trenes a detenerse o adelantarse hasta lugares tan lejanos como Los Angeles o Baltimore .

"Es una onda expansiva'', dice Scott Haas, un vicepresi-dente de United Parcel Service, que utiliza 3,000 carros de carga diarios, más que cualquier otra empresa de EEUU. "Todo en el sistema se retrasa''.

UPS, con base en Atlanta, no ha determinado el costo total de las congestiones de trenes de carga, pero dice que sólo cinco minuto de demoras diarias equivale a $100 millones en pérdidas anuales.

Y los otros medios de transporte no pueden asumir el exceso de carga: Los camiones confrontan sus propios problemas de congestión, una escasez de choferes y altos precios de combustible. Los barcos no pueden llegar a muchas zonas del país, y los aviones nunca podrían cargar los millones de toneladas, basura, químicos, granos y automóviles transportados por trenes. Y transportar en trenes de carga es muchísimo más eficiente que por camión en el sentido del uso de combustibles.

Hay muchos políticos sumándose a los ejecutivos ferroviarios en su alarma:

"Lo que estamos invirtiendo a nivel nacional es patético'', dice el representante Peter DeFazio, demócrata por Oregon durante una audiencia reciente en el Congreso. "Nos estamos encaminando a tener una infraestructura del Cuarto MUndo.

Otros sugieren que las compañías de trenes están actuando de una forma demasiado alarmista.

Kenneth Kremar, otro analista de Global Insight, dice que oír hablar de una crisis inminente sirve a los intere-ses de la industria, porque los cabilderos de ésta le sacan más dinero al Congreso. Según él, invertir en carros de carga más grandes y tecnológicos, además de sistemas de computadoras que se mantienen mejor informados sobre la situación de cada tren puede ayudar a evitar las congestiones.

"No es lógico suponer que no se va a hacer nada'', dijo. ‘‘Los ferrocarriles tienen un interés esencial en hacer algo. El mercado va a responder. No hay ninguna razón para pensar que vamos al abismo''.

Amtrak que comparte las líneas con los trenes de carga, también está sintiendo la tensión. El año pasado, sus trenes de larga distancia sólo estuvieron puntuales 42 por ciento de las veces, según un reporte del Inspector General del Departamento de Transporte de EEUU.

El problema en las líneas compartidas se ha empeorado en los últimos años en lo que el tráfico de carga ha aumentado verticalmente. Los trenes de pasajeros se mueven mucho más rápido que la mayoría de los trenes de carga y en muchas áreas sólo hay una línea, lo que obliga a los trenes a entrar en líneas laterales y esperar mientras pasan los trenes que vienen en la otra dirección.

No parece haber una solución barata a un problema de por sí ya bastante costoso.

La Cámara dice que ampliar la capacidad del sistema de líneas férreas de EEUU, que tiene más de 150 años, costaría $148,000 millones en 30 años. Las compañías ferroviarias privadas tendrían que pagar la mayor parte del costo, con los dólares de los impuestos federales y estatales cubriendo gran parte del resto.

Cualquier solución tendrá que incluir a Chicago, que manipula alrededor del 40 por ciento de toda la carga por trenes en los EEUU en 180,000 trenes al año.

Ampliar la capacidad aquí costaría $1,500 millones en seis años, según estima una coalición de funcionarios y ejecutivos ferrocarrileros.

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