Estados Unidos

Desmienten vínculo entre vacuna y autismo

Un niño recibe la vacuna contra el sarampión en Los Angeles.
Un niño recibe la vacuna contra el sarampión en Los Angeles. Getty Images

Nuevas investigaciones desmienten, una vez más, cualquier vínculo entre la vacuna contra el sarampión y los casos de autismo.

El trabajo se publica en un momento en que el país vive un brote de sarampión en niños no inmunizados.

Numerosas investigaciones sobre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola, conocida como MMR, han llegado a la conclusión de que no ocasiona autismo. Sin embargo, el temor persiste entre algunos padres, en parte debido a un estudio británico de 1998 que vinculaba la vacuna con un subgrupo de niños autistas que también sufrían de serios problemas gastrointestinales. Ese estudio reportó que el virus del sarampión permanecía en el vientre de los niños.

Pero ahora los investigadores han vuelto a probar rigurosamente esas conclusiones, al tomar muestras de los intestinos de los niños en busca de señales del virus utilizando la tecnología genética más moderna. No hay pruebas de que la MMR sea un factor, informó el miércoles un equipo internacional que incluyó a investigadores que plantearon originalmente el asunto.

"Aunque había pruebas de que esta vacuna era segura en el grueso de la población, no se había estudiado en relación con niños autistas y problemas gastrointestinales'', afirmó el doctor W. Ian Lipkin, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia, quien encabezó el trabajo publicado en LoS One, revista en internet de la Biblioteca Pública deCiencias.

"Tenemos plena confianza en que no hay ningún vínculo entre la MMR y el autismo'', señaló Lipkin.

"Tengo plena confianza en que es una vacuna segura'', añadió el doctor Larry Pickering, uno de los autores del trabajo, del Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC).

En otra época, el sarampión, un virus altamente infeccioso, afectaba a miles de niños todos los años hasta que la vacunación lo convirtió en una rareza en Estados Unidos. Este año, sin embargo, se han reportado 131 casos, la mayor cifra en una década. La mayoría de los afectados no estaban vacunados. Algunos eran demasiado pequeños para haber recibido la primera inmunización pero casi la mitad eran niños cuyos padres rechazaban la vacuna, informó el CDC el mes pasado.

Nadie sabe cuántos niños autistas padecen desórdenes gastrointestinales, dolores que pudieran no ser capaces de comunicar. Pero Lipkin dijo que según algunos cálculos 25 por ciento pudiera estar afectado.

El temor sobre la MMR es que el virus del sarampión debilitado por la vacuna de alguna forma se alojaba en los intestinos, inflamándolos y permitiendo que sustancias tóxicas de la digestión llegaran al sistema nervioso central, explicó Lipkin. De aquí que su equipo enfrentara dos interrogantes: ¿realmente persiste el virus del sarampión en los niños con ambos desórdenes y no en otros? Y, ¿precede la vacunación a las quejas de problemas gastrointestinales que, a su vez, preceden al autismo?

Los investigadores estudiaron a 25 niños con autismo y problemas gastrointestinales y a otros 13 niños con los mismos problemas intestinales pero sin afecciones neurológicas. A todos los niños --cuya edad promedio era 5 años-- se les hicieron colonoscopias para investigar si tenían señales del virus del sarampión. Todos habían sido vacunados antes.

Las pruebas descubrieron trazas de material genético en el vientre de un niño con autismo y de otro sin autismo. Eso no prueba que el virus nunca se haya alojado temporalmente en más niños pero contradice el estudio anterior que había suscitado preocupaciones.

Tampoco se detectó relación alguna con el momento de la vacunación: solo cinco de los 25 niños autistas fueron vacunados antes de padecer de problemas intestinales, que a su vez precedieran síntomas de autismo.

Los investigadores consultaron a destacados críticos de la vacuna al diseñar el estudio. Rick Rollens, un activista de California, elogió el trabajo pero dijo que no eliminaba otras preocupaciones sobre la vacuna que merecían estudios similares. Mientras tanto, dijo que el estudio debe llamar la atención sobre el padecimiento de pacientes como su hijo, que tenía autismo y problemas intestinales.

"La medicina ya no puede ignorar las alegaciones de problemas intestinales significativos que han planteado los padres'', expresó.

  Comentarios