Estados Unidos

Labor de rescate es una carrera contra el tiempo en Galveston

GALVESTON, Texas. (AP) _ Cuadrillas de rescatistas escudriñaron en la madrugada del domingo barrios inundados por marejadas provocadas por el huracán Ike, corriendo contra el tiempo para rescatar a quienes enfrentaban una segunda noche espantosa atrapados entre casas aplastadas, escombros esparcidos y líneas de electricidad derrumbadas.

Un equipo de paramédicos, perros de rescate e ingenieros estructurales se desplegaron por la Bahía de Galveston en una noche de luna llena.

Las autoridades esperaban evitar otra noche entre la destrucción a miles de tejanos —140.000 según algunos cálculos— que no obedecieron las órdenes de evacuación ante la aproximación de Ike.

Algunos habían sido rescatados, pero una cifra desconocida de miles seguían varados. Sólo cuatro muertes han sido atribuidas hasta ahora a la tormenta; dos en Texas y dos en Luisiana, y los rescatistas esperan evitar que se incremente esa cifra.

Pero caminos bloqueados por inundaciones hasta la cintura y árboles derribados impedían el trabajo en el mayor esfuerzo de rescate en la historia del estado, apenas un día después de que el huracán categoría dos azotara Texas con vientos de 177 kph (110 mph).

La tormenta, que mató a más de 80 personas en el Caribe antes de llegar a Estados Unidos, cobró por lo menos dos vidas en Texas, aunque se prevé que la cifra aumentará. Una mujer falleció aplastada la madrugada del sábado al caer un árbol sobre su casa cerca de Pinehurst, en el condado de Montgomery, mientras dormía. Un joven de 19 años cayó a un arroyo cerca de Corpus Christi y fue arrastrado por la corriente.

Jack King, de 5 años, escapó de ser lesionado gravemente cuando una marejada barrió el primer piso de la casa de su familia en Galveston ubicada a dos cuadras de la bahía.

"Caí en el ático", dijo Jack al paramédico Stanley Hempstead sobre su caída de tres metros (10 pies) al piso de la cochera. Jack y su familia se habían refugiado en la habitación, llena de cobertores y otros artículos. Al llegar los rescatistas, Jack miraba en la televisión un programa de "Los Simpson". La única evidencia de su caída era una pequeña venda adhesiva en su cabeza cubriendo una cortada.

"Sencillamente no pensamos que iba a venir así", dijo el padre del niño, Lee King. "Soy de Nueva Orleáns, sé de esto. Simplemente no pensé que ocurriría", agregó.

Afortunadamente, Jack sólo sufrió raspones y contusiones en la caída. Los King esperaban que un miembro de la familia los recogería, pero un paramédico le dijo que éste que el camino tierra adentro estaría cerrado durante días. Lee King pensó que podrían sobrevivir otra noche, pero entonces su generador dejó de funcionar. El decidió finamente que la familia estaba lista para salir.

La oficina del gobernador Rick Perry dijo que 940 personas habían sido rescatadas al anochecer del sábado, pero que miles habían realizado llamadas telefónicas la noche anterior solicitando ayuda. Otras 600 personas fueron rescatadas en inundaciones en Luisiana.

"Lo que es realmente frustrante es que no podemos llegar a ellos", dijo el oficial de policía de Galveston Tommie Mafrei. "Estábamos poniendo en riesgo nuestra seguridad cuando tratamos de decirles ocho horas antes que salieran. Fueron ingenuos al respecto al pensar que no sería tan malo", señaló.

Algunos residentes de la costa se abrieron camino con esfuerzo el sábado entre agua que les llegaba al pecho con pertenencias y niños en sus brazos para buscar seguridad.

Helicópteros militares transportaron a tierra seca a otros que cargaban bolsas de plástico y mascotas .

Camiones de carga con ruedas grandes, botes y helicópteros estaban listos para continua la búsqueda en Galveston y el condado de Orange al amanece del domingo.

La tormenta se debilitó a depresión tropical en la madrugada del domingo, pero aún tenía vientos de hasta 56 kph (35 mph) mientras arrojaba lluvia sobre Arkansas y se movía a través de Misurí.

Sirenas de advertencia de tornado sonaron el sábado en partes de Arkansas, y la todavía potente tormenta derribó árboles y dejó sin suministro eléctrico a miles ahí.

Ike, casi tan grande como el mismo estado de Texas, golpeó una franja costera de 800 kilómetros (500 millas) entre Luisiana y Texas. Rompió represas, inundó caminos y obligó a más de un millón de personas a buscar refugio tierra adentro.

El presidente George W. Bush declaró zona de desastre a su estado natal de Texas y ordenó el envío inmediato de ayuda federal. Las autoridades recibieron con agrado la noticia de que los oleajes generados por la tormenta tuvieron solamente 4,5 metros de altura (15 pies) en lugar de los seis a 7,5 metros (entre 20 y 25 pies) esperados en el peor de los casos por los meteorólogos, aunque varios caminos importantes fueron inundados cerca de Galveston, y los daños resultaron enormes.

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