Estados Unidos

Venideros debates presidenciales inclinarán la balanza el 4 de noviembre

Para el demócrata Barack Obama, los tres debates presidenciales que comenzarán el viernes constituyen una oportunidad para detener el impulso de McCain, reestablecer su imagen como una fuerza política refrescante y argumentar contra un tercer período seguido de la presidencia republicana.

En cuanto a McCain, le brindan la oportunidad de afianzar las dudas de los votantes en cuanto a la experiencia y la preparación de Obama, así como demostrar que se mantiene en forma a la edad de 72 años.

En momentos en que las encuestas muestran que la carrera está muy reñida, y los debates esperan atraer a millones de televidentes, ellos podrían inclinar la balanza el 4 de noviembre.

Probablemente quien siente màs presión sea Obama, pues creó su meteórica carrera, sobre todo, a partir de su carisma y sus habilidades como orador.

"Los debates tienen particular importancia para Obama'', dijo el especialista en política Bruce Cain, director del programa de Washington para la Universidad de California en Berkeley. La candidatura de Obama se asienta en gran parte en su promesa de romper con las políticas doméstica y exterior del presidente Bush. Esos temas convierten el debate en uno de ataque y esquiva, dijo, y Obama debe capitalizarlo.

"Necesita identificar con precisión en que se diferencian sus ideas sobre la economía de las del gobierno actual y las de McCain'', dija Cain.

Obama ha enfatizado ese mensaje durante meses. Pero el ambiente íntimo de un debate pudiera otorgarle más resonancia que los discursos en los grandes estadios que muchos votantes asocian a Obama.

La candidatura de McCain descansa más en su imagen de luchador contra la corrupción y héroe de guerra que logró salir con vida de un campo de prisioneros vietnamita.

Esas cualidades seguramente saldrán a relucir durante los debates, pero pudieran carecer de lo específico e inmediato que los votantes desean, dijo.

McCain está necesitado de una participación sólida en el debate que contribuya a sustentar el aumento de la energía que obtuvo al escoger a Sarah Palin como compañera de boleta; los demócratas, por su parte, conciben la serie de tres debates en el transcurso de 20 días como una oportunidad de dirigir el rumbo del impulso hacia Obama. El senador John Tune, un republicano de Dakota del Sur que apoya a McCain, cree que Obama es portador de una carga más pesada. Obama no ha estado en el escenario nacional tanto tiempo como su oponente, dijo Thune, y los electores tienen una idea más endeble de quién es él.

"Obama tiene que marcar golpes'', dijo Thune. "No ha concluido el acuerdo con muchos norteamericanos''.

Thune considera que McCain puede beneficiarse de las bajas expectativas, ya que Obama es visto como un gran orador, una habilidad que algunos votantes podrían asociar a los foros presidenciales televisados incluso si la comparación es cuestionable.

Las actuaciones poco menos que incontenibles de Obama contra Hillary Rodham Clinto y otros demócratas durante las primarias mostraron que ese formato "no era su fuerte'', dijo Thune. Por otro lado, dijo, McCain es astuto y efectivo y maneja bien las preguntas'', por lo que puede exceder las expectativas de muchos espectadores.

Pero McCain debe hacer algo más que repetir algunas citas jugosas bien ensayadas y sus llamados a crear comisiones que recomienden modos de apuntalar los sectores inmobiliario e inversionista, dijo Ross K. Baker, especialista en política de la Universidad Rutgers.

Cuando McCain se sienta o permanece cerca de Obama, 47, las diferencias de edad resultarán evidentes, afirmó Baker.

Mc Cain necesita mostrar a los votantes escépticos ‘‘lo rápidas que son sus neuronas'', añadió

" Debe demostrarse a sí mismo que goza de agilidad mental'', dijo Baker, y no apelar demasiado a las frases familiares y chistosas.

Obama, por su parte, debe evitar mostrarse demasiado distante y "profesoral'', dijo Baker refiriéndose a su propia línea de trabajo. Los votantes, señaló, desean ‘‘que se les reafirme que Obama comprende el tipo de problemas cotidianos que la gente común enfrenta''.

El desafío mas duro de McCain es impedir que Obama y los moderadores lo acerquen demasiado a las políticas y el legado de Bush, cuyos porcentajes de aprobación disminuyeron durante los dos últimos años a medida que la guerra de Irak se prolongaba y la economía norteamericana decaía.

McCain está tratando en enhebrar una aguja política, como los debates probablemente ilustrarán. Se ha quedado corto en lo que toca a criticar expresamente a Bush, lo que enfadará a los conservadores y lo someterá a acusaciones de vacilación. Pero argumenta que él y Palin son maniobreros que luchan y están más capacitados para conmocionar a Washington que los demócratas Obama y Joe Biden. McCain necesitará destacar los principios republicanos básicos sin mencionar el nombre de Bush. Necesita enmarcar la contienda en el enfrentamiento entre él y Obama, mirando hacia el futuro y no hacia el pasado del desempeño de Bush, dijo el senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, uno de los más cercanos asesores de McCain. McCain, afirmó, debe mostrar "que las diferencias de políticas son reales y que nuestras soluciones a nuestros problemas económicos nos harán más competitivos en la economía global''.

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