Estados Unidos

Bernanke prevé lo peor si no se aprueba rescate

El presidente de la Reserva Federal advirtió el martes a legisladores que la economía corre el riesgo de sufrir una recesión, altas tasas de desempleo y un aumento de la ejecución de hipotecas a menos que acaten el plan del presidente George W. Bush de rescatar al sector financiero con préstamos por $700,000 millones.

Pero la advertencia de Ben Bernanke no fue bien recibida por influyentes legisladores de los partidos Demócrata y Republicano, que exigieron cambios en la propuesta de la Casa Blanca.

El presidente de la Comisión Bancaria del Senado, el demócrata Christopher Dodd, sostuvo que el paquete de rescate financiero del gobierno es "inaceptable''.

A su vez, el senador Richard Shelby, republicano de mayor jerarquía en la comisión, indicó que ‘‘debemos estudiar algunas alternativas'' al plan.

"El que Dios haya creado el mundo en siete días no significa que debemos aprobar este proyecto en siete días'', declaró el representante republicano Joe Barton, y su correligionario Darrell Issa se pronunció "enérgicamente en contra'' del paquete.

Los señalamientos de Bernanke sobre los riesgos de recesión fueron en respuesta a una pregunta de Dodd.

"Los mercados financieros se hallan en una condición bastante frágil. Creo que sino hay un plan, las cosas irán peor'', advirtió el funcionario.

Y luego planteó un panorama sombrío, de no aceptarse el plan: "Creo que si los mercados crediticios no funcionan, se perderán empleos, la tasa de nuestro crédito subirá, más propietarios verán ejecutadas sus hipotecas, se contraerá el Producto Interno Bruto y la economía no podrá recuperarse de una manera normal, saludable''.

Minutos más tarde, Dodd habló con menosprecio de la propuesta del gobierno de Bush. ‘Lo que nos han enviado es inaceptable'', declaró a la prensa.

Dodd y otros demócratas influyentes negocian discretamente con el gobierno desde el fin de semana pasado sobre leyes que permitan a éste adquirir las deudas incobrables de bancos y otras instituciones financieras.

A pesar de la insatisfacción expresada por los dos partidos, parece haber una fuerte probabilidad de que se apruebe el proyecto, dada la impaciencia de los legisladores por finalizar las sesiones y volcarse a la campaña electoral.

Pero persisten las diferencias, y muchos demócratas junto con algunos republicanos quieren despojar a los ejecutivos de las firmas financieras en quiebra de sus "paracaídas dorados'', las indemnizaciones multimillonarias que cobran al ser despedidos.

Por otro lado, las autoridades policiales indicaron que el FBI había empezado a investigar a cuatro instituciones cuyo derrumbe ayudó a desatar la crisis.

El FBI analiza un posible fraude en los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, el banco Lehman Brothers Holdings Inc. y la aseguradora American International Group Inc., dijeron dos funcionarios que pidieron anonimato. Las investigaciones, aún en su etapa preliminar, estarán enfocadas en las instituciones financieras y la gente que las administraba, manifestó un alto funcionario policial.

El gobierno se muestra renuente a aceptar un reclamo crucial de los demócratas: que los jueces puedan detener las ejecuciones de hipotecas morosas.

El presidente Bush, que habló ante la ONU, pronosticó que el Congreso de mayoría demócrata no tardaría en aprobar "un plan enérgico para enfrentar los problemas graves''.

Por su parte, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, dijo ante la comisión senatorial que la aprobación rápida del paquete es "la medida más eficaz que podemos tomar para ayudar a los propietarios de viviendas, el pueblo estadounidense y estimular nuestra economía''.

Cuando faltan seis semanas para las elecciones, los dos candidatos presidenciales, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, insistieron en que se hagan cambios al paquete de rescate destinado a enfrentar la peor crisis financiera del país desde la Gran Depresión.

Obama exigió cambios en el paquete de rescate y exigió al gobierno de Bush que cambie de actitud y ponga fin a su "porfiada inflexibilidad''.

Dijo que los ejecutivos de Wall Street que llevaron a empresas a una grave situación no pueden recibir indemnizaciones multimillonarias, mientras nada se hace en favor de propietarios de viviendas que están a punto de perder sus hogares. También pidió que los contribuyentes que deberán pagar de sus bolsillos el plan de rescate obtengan beneficios si el plan tiene éxito.

Por su parte, McCain exigió que se pongan límites a las compensaciones de los ejecutivos que dejen a firmas arruinadas.

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