Estados Unidos

Revelan disparidad en procesos de asilo en Estados Unidos

AP

Si un inmigrante solicita el beneficio de asilo ante una corte de inmigración de Estados Unidos, es muy probable que su caso sea aprobado si lo presenta en Nueva York, pero se lo negarán si lo hace en Miami por razones ajenas al suceso mismo, revelan varios estudios.

En su último reporte, la Oficina de Fiscalización del Gobierno (GAO), una institución independiente y no partidista de investigación que trabaja para el Congreso, señala una serie de desigualdades en la aprobación de los asilos, dependiendo de ciertos factores como:

* El lugar donde el solicitante introduce la petición de asilo. Si el caso es escuchado en una corte de San Francisco, tiene 12 veces más posibilidades de que sea aprobado, que si ocurre en una corte de Atlanta.

En la corte de Nueva York, que maneja el mayor número de casos de asilo en el país, los solicitantes tienen una oportunidad 420 veces mayor de que sus casos sean aprobados.

* Si tienen representación legal se duplican las probabilidades de que el caso sea aceptado, comparado con los que no tienen la ayuda de un abogado.

* Si el solicitante ha sido alguna vez detenido, tiene más oportunidad de que su caso sea exitoso.

* El género del juez. Los jueces hombres son 60 por ciento más proclives a aprobar un caso, que jueces mujeres.

"Es muy desalentador que la aprobación o no de un asilo dependa de factores que no tienen que ver con el mérito del caso, sino con el juez y el lugar donde está la corte'', indicó David Abraham, profesor de leyes y experto en inmigración de la Universidad de Miami (UM).

Según TRAC (Transactional Records Access Clearinghouse), una organización independiente que recolecta, analiza y distribuye información desde la Universidad de Syracuse, en Nueva York, los promedios de negación de asilos varían dependiendo de la ciudad en la que está la corte.

El promedio de negación de asilos por parte de jueces de inmigración en el período del 2002 al 2007, fue a nivel nacional de 58.8 por ciento, mientras que en Miami alcanzó un 78.5 por ciento y en Nueva York fue de sólo 38.3 por ciento.

Estas variaciones son más contrastantes si se revisa el promedio de jueces individualmente.

Por ejemplo, la jueza Sandra Coleman, tuvo entre el 2002 y el 2007, según TRAC, un promedio de negación de asilos de 21.3 por ciento, mientras que su colega Mark Metcalf, tuvo un promedio de 89.7 por ciento, por encima del promedio que tiene la ciudad.

"Según estos datos, en Miami el promedio de negación de asilos es mayor que a escala nacional, y depende del juez que escucha, lo cual es una gran injusticia'', aseguró Jorge Rivera, abogado de inmigración en Miami.

Para resolver las discrepancias, la GAO recomienda a la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR) que "identifique a los jueces que necesitan entrenamiento'', indica el reporte.

La GAO también sugiere la realización de "análisis periódicos de múltiples variables que influyen en las decisiones de asilos, y un plan de supervisión de jueces''.

La supervisión es un punto clave, especialmente por las críticas que pesan sobre los jueces.

"Nuestro sistema de corte de inmigración no es independiente y no está sujeto a supervisión, lo cual ha resultado en la selección de jueces por razones políticas'', indicó Kerri Sherlock, directora adjunta de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), con sede en Washington.

Al respecto, el profesor Abraham señaló que la designación de jueces ha estado "tan politizada, que la selección de muchos de ellos se ha basado en el favoritismo por el gobierno de Bush y no la experiencia, y el resultado ha sido la presencia de jueces antiinmigrantes''.

Por otro lado, el sistema de cortes de inmigración según Sherlock, "estimula decisiones que no se cuestionan, y ha fallado en proporcionar una jurisprudencia de alta calidad''.

La experta de AILA, señaló que la crisis se ha agudizado por la falta de fondos para el entrenamiento de jueces, un factor que impide que los solicitantes de asilo sean tratados por igual.

"Los que buscan un lugar seguro en nuestro país deberían ser tratados con la misma consistencia y justicia si aplican en Kansas, o lo hacen en California. El resultado debería ser el mismo'', finalizó Sherlock.

kerodriguez@elnuevoherald.com

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