Estados Unidos

Buscan aún a cientos de desaparecidos por Ike

LA RESCATISTA JaNa Bickel busca en Crystal Beach, Texas, cadáveres de víctimas del poderoso 
huracán Ike junto a su perro Sonny, tres semanas después del desastre.
LA RESCATISTA JaNa Bickel busca en Crystal Beach, Texas, cadáveres de víctimas del poderoso huracán Ike junto a su perro Sonny, tres semanas después del desastre. AP

Las últimas horas antes del huracán hicieron que las víctimas de Ike se dieran cuenta de que habían esperado demasiado. Ike no era un huracán como los otros, que sólo dejaron algunas malas noticias que contar.

George Helmond, un curtido marinero de Galveston, vio subir la marea y le dijo a un amigo que había nacido en la isla e iba a morir allí.

Gail Ettenger, que escogió la Península Bolívar para vivir hace 15 años, le dijo a una amiga en su última llamada telefónica: "Esta vez sí me equivoqué''.

En cuestión de horas, el viejo marinero y la mujer perecieron. El potente huracán de Categoría 2 devastó la costa del Golfo de México en Texas el 13 de septiembre, al destruir casas, borrar pueblos enteros y matar a por lo menos 33 personas, según la cifra oficial de cadáveres recuperados.

Siete murieron en un ras de mar que entró antes y con más fuerza de lo que se esperaba. Otras nueve perecieron posteriormente por los efectos de la falta de medicinas y electricidad.

Once murieron envenenadas con monóxido de carbono o quemadas en incendios producidos por los generadores que usaron cuando intentaban sobrevivir.

Cientos de personas siguen perdidas tres semanas después del paso de Ike. Las autoridades locales ya no cuentan a los desaparecidos y el conteo varía mucho entre una entidad y otra.

Según el Laura Recovery Center, una organización sin fines de lucro, hay unas 300 personas desaparecidas, de las que unas 200 son de Galveston. Pero "las cifras suben y bajan constantemente'', a medida que la gente llama para informar, dijo el director ejecutivo, Bob Walcutt.

Algunos desaparecieron durante la evacuación de los pueblos que quedaban en la trayectoria de la tormenta. A muchos se les escuchó en llamadas desesperadas.

Inmediatamente después del huracán, las autoridades de Galveston registraron la zona casa por casa en busca de sobrevivientes o víctimas.

Pero según la portavoz Alicia Cahill, el gobierno municipal ya no participa activamente en la búsqueda.

En su lugar, hay grupos de policías y bomberos voluntarios con perros y unidades de recuperación con aerolanchas y vehículos todoterreno buscando entre los escombros y las zonas inundadas.

Los cadáveres pudieran estar ocultos en todas partes en los pantanos, donde las espesas arboledas están cubiertas con el contenido de muchas casas.

Hay refrigeradores, televisores y sillas de oficina por todas partes, en el lodo, sobre la maleza, en los árboles.

"Estamos buscando y haremos lo posible por encontrarlos, pero quizás no hallemos a nadie'', dijo Colin Rizzo, vocero de la Dirección de Emergencias del condado Galveston. "Definitivamente, habrá víctimas del huracán Ike que nunca hallaremos''.

Gail Ettenger tropezó accidentalmente con la que fue su casa en Gilchrist. Pero una vez vio el lugar en la bahía de la Península Bolívar supo que nunca se iría.

Ettenger, nativa de Nueva Jersey, le infundió a su casa su estilo. El jardín de la mujer de 58 años estaba lleno de brillantes flores conocidas como aves del paraíso.

Ettenger, una química de ExxonMobil, no evacuó la zona pues razonó que su casa había resistido el huracán Rita en el 2005 sin problemas.

Tampoco quiso dejar a su perra gran danés Reba, que cojeaba por la artritis y ya no podía subirse al Jeep de Ettenger. JoAnne Burks, vecina de Ettenger, y su esposo trataron de convencerla de que evacuara.

Horas antes que Ike tocara tierra, Ettenger supo que se había equivocado. Llamó a Burks y describió cómo el agua la empujaba y los tanques de propano y otras cosas de la casa salían por las ventanas, y se preguntó qué flotaría mejor, el Jeep o la casa.

Su voz temblaba de miedo, dijo Burks, quien dedicó los 10 días siguientes a buscar a su amiga. Llamó a las autoridades locales, del condado y estatales sin éxito.

El cuerpo de Ettenger fue hallado el 23 de septiembre en un pantanoo del condado Chambers, a unas 10 millas de su casa.

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