Estados Unidos

Ponen en duda propuestas fiscales de Obama y McCain

Los ambiciosos planes de gastos e impuestos que Barack Obama y John McCain prometen no tienen sentido fiscal, según expertos.

"¿Tiene alguno de los candidatos un plan de presupuesto realista? En lo absoluto'', dijo Maya MacGuineas, presidenta del Comité por un Presupuesto Federal Responsable, un grupo de investigación no partidista.

El nuevo presidente pudiera enfrentar un déficit presupuestario cercano al billón de dólares, advirtió David Walker, presidente de la Fundación Peterson, que trata de educar al consumidor sobre la crisis fiscal.

Los grandes déficit federales pueden ayudar a impulsar la economía y sacarla de la recesión, así como los beneficios a corto plazo. Pero si se prolongan, los intereses les cuestan a los contribuyentes cientos de miles de millones al año. Eso aumenta la dependencia de Estados Unidos de préstamos del exterior, cada vez más de China. Y absorben el capital limitado que de otra manera se dedicaría a financiar inversiones que generan empleos y prosperidad.

El déficit del año fiscal 2008, que concluyó el 30 de septiembre, fue de $407,000 millones, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (COB), que proyecta un déficit récord de $438,000 millones en el 2009, cálculo que no incluye el costo del rescate federal de Wall Street ni el impacto de la desaceleración económica en el presupuesto.

Aunque Obama y McCain han sugerido que pueden tener que ajustar sus planes de gastos e impuestos, han ofrecido pocos detalles. Siguen promoviendo lo que consideran las partes más populares --y con frecuencia costosas-- de sus programas.

Obama sigue sacando al aire anuncios políticos sobre su plan de reducir los impuestos para el 95 por ciento de los trabajadores. Aumentaría el impuesto a la renta a quienes ganan más de $200,000 y a las familias con ingresos superiores a los $250,000. También daría un crédito fiscal de $500 por persona y $1,000 por familia trabajadora.

El costo para el Tesoro --según el Centro de Política Fiscal, entidad no partidista de la Institución Brookings y el Instituto Urban-- pudiera ser de $2.9 billones en 10 años.

McCain sostiene que podrá equilibrar el presupuesto en el 2013, mientras Obama asegura que no incrementará el déficit. Pero es imposible encontrar algún analista independiente que comparta el optimismo de ambos.

"No se puede afirmar que los candidatos tengan un plan creíble'', indicó MacGuineas.

Como resultado, Alicia Rivlin, demócrata y ex vicepresidenta de la Junta de la Reserva Federal, señaló: "En el peor de los casos podríamos llegar a un déficit de un billón de dólares''.

Ambos candidatos prometen reducir los gastos, mientras difieren en los detalles, así como reducir la deuda nacional, que hace poco llegó a $10 billones. En los últimos 12 meses la deuda creció a razón de $315,000 millones diarios, lo que deja a cada ciudadano con una deuda promedio superior a los $33,000.

Pero ninguno de los planes de los candidatos tiene probabilidades de reducir significativamente el déficit, afirman analistas independientes. Algunos dicen que el nuevo presidente se verá obligado a tomar decisiones más audaces. Uno de los motivos podría ser la magnitud de los déficit futuros, sobre todo cuando los desembolsos del Seguro Social comiencen a superar los ingresos en el 2017 y en el momento en que el Medicare quede insolvente en el 2019.

"El problema del déficit a largo plazo es que se está convirtiendo a toda marcha en un problema de presupuesto a corto plazo'', indicó Rudolph Penner, del Instituto Urban y ex jefe de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

El nuevo presidente también podría verse motivado por la semejanza de la amenaza del déficit con el hundimiento de la industria financiera. Así como el sector financiero, dijo Walker, el gobierno tiene "demasiado apalancamiento y un flujo de efectivo insuficiente'', y un organismo de control, en este caso el Congreso, que ha resultado inadecuado.

"Si hay una perspectiva consoladora al hundimiento de Wall Street es la lección de lo que no debe ocurrir'', declaró Bixby, de la Coalición Concord. Como resultado, Leon Panetta, ex director de presupuesto y secretario de la Presidencia con Clinton, recomendó demorar o abandonar toda una serie de promesas de campaña.

"Los estadounidenses no son estúpidos'', dijo. "El problema real es si los líderes de este país serán lo suficientemente honestos para decirles cuál es la situación real''.

  Comentarios