Estados Unidos

Polémica por presunto fraude electoral

Las historias son casi cómicas: Mickey Mouse y Donald Duck se han inscrito para votar el 4 de noviembre. Todo el equipo de fútbol de los Dallas Cowboys, de Texas, se ha inscrito... en Nevada.

Pero nadie se está riendo.

Los republicanos, encabezados por John McCain, están hablando de un amplio intento de fraude electoral. Los demócratas y Barack Obama han respondido diciendo que es una alegación ridícula y que se trata de calumnias políticas.

En el medio está la Asociación de Organizaciones Comunitarias para Reforma Ahora (ACORN según su sigla en inglés), un grupo comunitario que ha encabezado causas liberales desde su fundación en 1970. Este

año, ACORN ha contratado a más de 13,000 trabajadores a tiempo parcial y los ha despachado a 21 estados para enrolar votantes en vecindarios pobres y de minorías. ACORN ha sometido 1.3 millones de tarjetas de inscripción a los funcionarios electorales locales.

Durante el proceso han aparecido tarjetas con nombres de personajes de muñequitos y docenas de otras obviamente falsas. En los últimos días estas inscripciones han provocado una acusación de los republicanos de que se trata de un fraude de gran alcance, y un grupo de activistas relativamente oscuro ha pasado a los primeros planos en las últimas semanas de la contienda presidencial.

En esencia, la discusión gira sobre lo siguiente:

¿Está ACORN, como afirma McCain, realizando unos fraudes electorales que

pudieran estar "destruyendo el tejido de nuestra democracia''? ¿O están los republicanos tratando de impedir que sectores pobres, que tienden a ser demócratas, no puedan votar en medio de una candente campaña que ha atraído un número sin precedente de votantes?

Legalmente, una persona comete un fraude electoral si presenta algún tipo de documentación -una licencia de conducción, una cuenta de teléfono u otra forma de identificación- que tenga un nombre falso, el de Mickey Mouse, por ejemplo. Quien haga eso puede ser multado y preso según las leyes estatales.

Mostrar tarjetas falsas de inscripción es otro problema. Actualmente, en una docena de estados, las agencias locales de justicia están investigando tarjetas falsas de inscripción presentadas por trabajadores de ACORN. A fines de la semana pasada, la AP reportó que el FBI estaba revisando esos casos.

Las acusaciones de fraude electoral tienen un larga historia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Pero esta campaña se ha caracterizado por una particular acritud.

"Esto es una tontería'', afirmó Tova Wang, de grupo Common Cause. "Se trata de crear la percepción de que hay un gran problema con el fraude electoral y eso no es cierto''.

El viernes, durante una aparición, la candidata a la vicepresidencia republicana Sarah Palin insistió en las recientes alegaciones de McCain de que Obama tiene estrechas relaciones con ACORN.

Obama ayudó a representar a ACORN en una exitosa demanda en 1995 contra el estado de Illinois, que obligó a promulgar la llamada motor-voter law, que facilitó enormemente el proceso de inscripción para votar. Esta semana Obama dijo que "no tenía nada que ver'' con la masiva campaña de inscripciones de ACORN.

Brian Kettenring, portavoz de ACORN, respondió:‘‘Lo que estamos viendo es la fabricación de una crisis y el intento de calumniar al senador Obama. Esto ofrece una excusa si uno pierde o si hay un resultado muy cerrado en las elecciones''.

El fraude electoral ha sido raro en Estados Unidos, según un reporte del Brennan Center for Justice de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York. Basado en una revisión de las alegaciones de fraude a nivel estatal y federal, el centro llegó a la conclusión de que la mayor parte de las alteraciones son ocasionadas por problemas técnicos y errores de los propios electores o de los funcionarios electorales.

Alex Keyssar, un profesor de la Escuela Kennedy de Gobierno en la Universidad de Harvard, califica la presente controversia del "Capítulo 22 de un drama que se está desarrollando desde hace algún tiempo. No hay casos conocidos de personas votando fraudulentamente. Lo que hemos visto'', dijo Keyssar, "son errores o simples chistes como inscribirse como Donald Duck''.

Los funcionarios de ACORN han insistido en que su propio personal ha sido el primero en descubrir boletas problemáticas.

En todos los estados que están investigando inscripciones dudosas, ACORN ha avisado a los funcionarios locales sobre tarjetas falsas o incompletas, dijo Kettenring.

Según el profesor, los trabajadores a tiempo parcial de ACORN reciben un entrenamiento de un día y se les paga $8 la hora para recoger firmas. Keyssar culpa de las tarjetas falsas a empleados perezosos que tratan de ganar dinero sin hacer nada.

Cuando son detectados, dijo Kettenring, esos trabajadores son despedidos. El grupo está en el proceso de contar las tarjetas fraudulentas recibidas por los funcionarios electorales. Kettenring afirma que duda que lleguen al 2 por ciento.

Pero los republicanos dicen que cualquier cantidad de inscripcionesfalsas es inaceptable y que afectarían las elecciones de noviembre.

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