Estados Unidos

La seguridad será rígida en la juramentación de Obama

Los agentes de la ley se están preparando para las multitudes más grandes en la historia de las inauguraciones presidenciales con amplios procedimientos de seguridad: Miles de cámaras, francotiradores y patrullas aéreas, para custodiar la juramentación del presidente electo Barack Obama.

La gente que asistirá al desfile y a la ceremonia el 20 de enero tendrán que pasar por escáners, postas de seguridad o ambas cosas. Habrá toda una gama de precauciones, desde algunas rutinarias tales como magnetómetros de los que se usan en los aeropuertos, y otras como francotiradores entrenados para romper de un balazo un platillo de taza de té a 1,000 yardas de distancia. Todo esto además de agentes encubiertos, perros entrenados en olfatear explosivos y patrullas aéreas.

El Servicio Secreto (la agencia que coordina la seguridad) también tiene asignados agentes entrenados para identificar y prevenir riesgos cibernéticos de seguridad. Y como ocurre en todas las inauguraciones presidenciales, el servicio tiene trazadas posibles rutas de escape para el presidente número 44.

También se supone que las 5,265 cámaras de vigilancia de Washington, esparcidas por toda la capital, envíen toda su información al centro de mando de las agencias combinadas.

"Con un acontecimiento como la inauguración, mientras más ojos tengamos en la ciudad y sus alrededores, mejor'', dijo Cathy Lanier, jefa de policía del Distrito de Columbia. Habrá un perímetro de siete u ocho cuadras a ambos lados de Pennsylvania Avenue en el que las calles estarán enteramente cerradas, y de dos o tres cuadras alrededor de cada uno de los sitios a utilizarse en las fiestas de inauguración.

Los sistemas de seguridad, que ya eran fuertes, se intensificaron en enero del 2005 para la primera juramentación después de los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001, y los de este año seguirán el ejemplo.

"Creo que habrá personas de todas clases en Washington, un enorme número de personas que vendrán temprano, que acamparán temprano y probablemente permanecerán para otros festejos'', dice Nick Trotta, director adjunto de la División de Protección del Servicio Secreto.

La inauguración está designada como Evento Nacional de Seguridad Especial, dándole al Servicio Secreto la dirigencia entre 58 agencias policíacas que participan en planificación y ejecución. Según se aproxima la fecha, el servicio podría decidir la

designación especial de seguridad al 19 de enero (Día de Martin Luther King), cuando ya se espera que se empiecen a reunir grandes números de personas en Washington.

Las agencias policíacas y el Servicio Secreto cuentan con una ventaja específica, que es que todas las entidades asociadas con ellos están en la capital y ya han colaborado en acontecimientos similares, como la reciente cumbre G-20 del 14-15 de noviembre.

Por el momento, el Servicio Secreto no tiene un cálculo en cuanto al número de personas que se esperan para la inauguración presidencial. Los informes de que pudieran ser hasta 4 millones no están corroborados aún.

Pero oficialmente se espera que haya más personas en esta juramentación que en ninguna anterior.

El Servicio Nacional de Parques dice que la mayor multitud registrada en la historia en la National Mall fue en la inauguración de Lyndon B. Johnson en 1965. En aquel momento, se calculó que asistieron 1.2 millones de personas.

Trotta admite que han resurgido grupos discriminatorios durante la campaña presidencial y después de la elección de Obama, y ha habido más amenazas contra su vida que contra cualquier otro presidente recién elegido en la historia del país. De Maine a Idaho, los agentes de la ley han estado observando escritos potencialmente amenazantes, mensajes racistas en la internet y otras cosas.

"Es una juramentación histórica: El primer afroamericano en jurar como Presidente'', dijo Trotta. "Pero eso es solamente un factor. Claro que no decimos que no entra en juego, pero no es el tema base de la seguridad''.

Los planes de seguridad no están completos, pero Trotta espera que la ruta del desfile y la juramentación sean iguales que en años anteriores. No quiso decir si Obama se bajaría del auto en el desfile o si estará rodeado de material a prueba de balas en los podios, como lo estuvo la noche de su elección en Chicago.

Nunca ha habido intentos de asesinar al Presidente en las inauguraciones.

Trotta dice que siempre hay problemas visuales con las escoltas motorizadas, y el desfile inaugural no es excepción. "Están expuestos, y es mucho tiempo, porque es un desfile. Es mover la Casa Blanca en medio de una parada'', afirma él.

No ha habido datos específicos de inteligencia que indiquen la posibilidad de algún ataque terrorista durante las ceremonias, dice Joseph Persichini Jr., director adjunto del FBI en Washington.

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