Estados Unidos

Cautela por una posible bancarrota automotriz

RICK WAGONER, jefe ejecutivo de General Motors, indicó que si la compañía se acoge a la 
bancarrota, muchos dejarían de comprar sus vehículos.
RICK WAGONER, jefe ejecutivo de General Motors, indicó que si la compañía se acoge a la bancarrota, muchos dejarían de comprar sus vehículos. AP

La firma General Motors (GM), atrapada en serios problemas financieros, insiste en afirmar que declararse en bancarrota sería desastroso porque ahuyentaría a los clientes.

Es poco probable que los dueños de Chevrolet y Cadillac se queden sin garantíasy sin piezas de repuesto, pero las noticias sobre la situación que atraviesan "Los tres grandes de Detroit'' podría estar alejando a los compradores.

"Si GM está bajo una amenaza inminente de bancarrota o termina por declararse en bancarrota, tal vez yo no compraría un producto de GM'', dijo Kevin Ketels, que está pensando en sustituir el Toyota RAV4 del 2004 de su familia a fines del año próximo. "No sé si la compañía existirá para cubrir la garantía. ¿Podrán ayudarme? Hay demasiadas interrogantes y un automóvil es mi segunda mayor inversión, después de mi casa''.

Ketels, de 38 años, de Grosse Pointe Woods, Michigan, estaría entre el 80 por ciento de estadounidenses que, según General Motors Corp., ni siquiera pensarían en comprar una marca de GM como Buick, Saturn o Saab si la compañía se declara en bancarrota. Rick Wagoner, jefe ejecutivo de la firma, tomó las estadísticas de un sondeo de opinión que CNW Research realizó la semana pasada durante su petición al Congreso de $25,000 millones en préstamos federales.

Las preocupaciones continúan aumentando a medida que la compañía de Detroit sigue perdiendo decenas de millones de dólares diarios. GM ha advertido que, para finales de año, podría llegar a la cifra mínima de dinero en efectivo que necesita para mantenerse a flote.

Bob Nardelli, principal ejecutivo de Crysler, expresó la misma advertencia para su compañía, pero Ford Motor Co., que también experimenta las peores ventas en 25 años, dice que podría tener suficiente dinero y líneas de crédito para sobrevivir durante el 2009.

Algunos legisladores, que quieren que los planes de las compañías mantengan su competividad y rentabilidad antes de otorgarles la ayuda que piden, dicen que la bancarrota podría contemplarse. Un acuerdo preconcertado a través del Capítulo 11 le podría dar a GM más flexibilidad para posponer los pagos a los acreedores, volver a negociar contratos, aumentar el capital y reorganizarse para mantenerse con vida. Sin embargo, toda vez que los mercados crediticios están congelados, encontrar el financiamiento para hacerlo sin ayuda del gobierno podría ser algo imposible, y la compañía se vería obligada a liquidar.

Es probable que las obligaciones de garantía de GM se satisfagan luego de una reorganización, aunque la Corte de bancarrotas podría tener la última palabra.

Si hay una liquidación del Capítulo 7, una tercera parte, como otra firma automotriz, quizás se involucre en el asunto y dé por sentado obligaciones de garantía como parte de un acuerdo para adquirir parte de los activos de GM.

De cualquier modo, la compañía todavía tendría que enfrentar los problemas de seguridad, independientemente de cuál es su estatus operacional o financiero.

"La bancarrota no elimina las obligaciones'', dijo Rae Tyson, portavoz de la Administración Nacional para la Seguridad en el Tráfico de Carreteras.

No obstante, obtener determinadas piezas de repuesto podría ser un problema. Los talleres de reparación independientes obtienen entre 80 y 90 por ciento de sus piezas de repuesto directamente de los fabricantes originales.

"Es el área más afectada si ocurre una interrupción en la cadena de abastecimientos de piezas de repuesto en el sector de la reparación'', dijo Ron Pyle, presidente de Automotive Service Association, un grupo de Bedford, Texas que representa a 10,000 talleres independientes.

"Si no se pueden conseguir piezas originales de los fabricantes, el impacto podría ser enorme'', dijo por su parte Sean McCall, propietario de Hatch's Auto Body en Denver.

A medida que han aumentado los precios de la gasolina, los consumidores han comenzado a comprar vehículos más pequeños o híbridos, y se han inclinado por las marcas extranjeras, dijo Mark Guarino, analista del sector automotriz de la firma de Chicago Mintel Group Inc.

"Los tres grandes [fabricantes] han estado realmente vacilantes a la hora de invertir en las tecnologías alternativas para ahorrar combustible'', agregó Guarino.

"En su lugar, han hecho todo lo posible para sacarle partido al mercado a través de sus líneas de lujo y sus todoterrenos'', subrayó.

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