Estados Unidos

La crisis económica crea alianza presidencial

EL PRESIDENTE electo Barack Obama y el presidente George Bush durante la visita del primero a la 
Casa Blanca el 10 de noviembre. Dada la severa situación financiera del país, ambos se consultan y 
cooperan a un nivel prácticamente sin precedentes.
EL PRESIDENTE electo Barack Obama y el presidente George Bush durante la visita del primero a la Casa Blanca el 10 de noviembre. Dada la severa situación financiera del país, ambos se consultan y cooperan a un nivel prácticamente sin precedentes. AFP/Getty Images

Estados Unidos nunca había visto algo así: el Presidente y el presidente electo operando como si fueran copresidentes, consultándose uno al otro y cooperando en las mayores crisis del momento.

En el centro de esa cooperación está la crisis económica y tanto el gobierno saliente de Bush como Obama y su equipo tomaron medidas el martes.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, y la Reserva Federal anunciaron un paquete adicional de ayuda de $800,000 millones que prestaría unos $200,000 millones a los propietarios de valores respaldados por préstamos al consumidor y gastaría hasta $600,000 millones comprando valores respaldados por hipotecas a prestamistas patrocinados por el gobierno, como Fannie Mae y Freddie Mac.

Un día después de pedir al Congreso que tuviera listo un paquete de estímulo económico para firmarlo después de jurar el cargo el 20 de enero, Obama se reunió con los gobernadores de la nación para discutir cómo la crisis afecta el presupuesto de sus estados. Manteniendo el rápido ritmo que ha tenido en la formación de su equipo económico, Obama anunció también que designará a Peter Orszag, director de la Oficina de Presupuesto del Congreso, director de la Oficina de Administración y Presupuesto.

La búsqueda conjunta de soluciones económicas sin acrimonia aparente tras una campaña fuertemente partidista ha intrigado a los historiadores políticos.

"Es muy poco común'', dijo George Edwards, experto en cuestiones presidenciales de la Universidad A&M de Texas, en College Station.

Lo que el profesor de la Universidad de Princeton Julian Zelizer ha llamado la "presidencia compartida'' es el resultado de la convergencia este otoño de varias fuerzas históricas:

* La urgente naturaleza de la economía global, que exige que se tomen medidas a tiempo.

* Presidentes salientes y entrantes que tienen razones tanto personales como políticas para querer demostrar que pueden ocuparse de una crisis.

* Un presidente electo, Barack Obama, que "cree en un gobierno fuerte y quiere que las cosas se implementen inmediatamente'', dijo William Leuchtenburg, profesor de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, quien ha escrito ampliamente sobre la presidencia.

* Un presidente saliente que abandona su puesto voluntariamente. "Bush no fue derrotado. Eso hace que su relación con Obama sea más fácil'', opinó Leuchtenburg.

Esta transición carece de la formalidad --y la frialdad-- de las dos últimas transferencias de poder en tiempos económicos difíciles: la transferencia de Carter a Ronald Reagan en 1980 y el final del término de George Bush padre en 1992 cuando Bill Clinton ocupó el cargo. En ambos casos los nuevos presidentes habían derrotado a los salientes.

El lunes fue una vívida ilustración de la atmósfera de armonía que ha caracterizado el minué de Bush y Obama.

Bush se tomó una taza de café a media mañana con Paulson para discutir la decisión gubernamental del domingo de ayudar al abrumado gigante bancario Citigroup. Más tarde, en la escalinata del edificio del Tesoro, junto a la Casa Blanca, Bush aseguró a la nación que Washington estaba preparado para tomar medidas parecidas con objeto de ayudar a otras instituciones financieras.

Su declaración fue de sólo dos minutos pero incluyó este ferviente elogio a su sucesor: "Hablé con Obama sobre la decisión que tomamos. Le expresé al pueblo, y al presidente electo la primera vez que me reuní con él, que en todo momento que tomemos una decisión importante durante esta transición, se informará a él y a su equipo''.

Alrededor de hora y media más tarde, Obama anunció su equipo económico en una conferencia de prensa en Chicago, indicando que había hablado con Bush y con el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anteriormente ese mismo día.

No es inusual que los presidentes y sus sucesores conversen y se consulten, particularmente sobre momentos de crisis, aunque el modo en que Obama y Bush comparten el escenario en este momento ha llevado el tema a un nivel nunca visto. En diciembre de 1992 el gobierno de Bush padre informó a Clinton de su plan de enviar tropas estadounidenses en una misión humanitaria a Somalia, y el presidente electo publicó una declaración elogiando a Bush por su decisión. Eso es más típico.

La presencia de tropas en Somalia acabaría haciéndose bochornosa para la Casa Blanca de Clinton en 1993. Cuando 18 soldados murieron y otros fueron arrastrados por las calles de Mogadiscio, Clinton comenzó el retiro de las tropas, que se completó en 1995. Osama bin Laden dijo más tarde que la retirada de Estados Unidos animó a las fuerzas de Al Qaida a planear nuevos ataques.

Algunas transiciones han sido francamente frías. Tras las elecciones de 1932, en medio de la Gran Depresión, el titular Herbert Hoover intentó iniciativas de último minuto, pero el presidente entrante Franklin Roosevelt se negó a cooperar.

Roosevelt ni siquiera se dignó a hacer declaraciones públicas. "Hubo un momento en que los periodistas trataron de hacerle preguntas'', dijo Leuchtenburg. "Sonrió y se llevó el índice a los labios''.

Eso no funcionaría en nuestros días, con canales de noticias de cable de 24 horas, videos de internet y mercados que cambian de rumbo ante la menor sugerencia de una noticia. Cuando los medios de prensa comenzaron a sugerir el viernes pasado que Obama había escogido como secretario del Tesoro al presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Timothy Geithner, el Promedio Industrial Dow Jones saltó casi 500 puntos, 6.5 por ciento.

"Ahora la reacción es inmediata'', dijo Edwards. "En el pasado generalmente se podía esperar''.

Obama, según los analistas, necesita mostrar su control no solamente para tranquilizar a los mercados, sino también para establecer su credibilidad.

El ex senador por Illinois carece de antecedentes en temas económicos y era apenas conocido fuera de su estado natal hasta que se postuló a la presidencia.

"No es inusual que el presidente electo celebre conferencias de prensa, pero en medio de una crisis económica es particularmente importante inspirar confianza en la gente'', dijo Edwards.

Bush también tiene sus motivos.

"En gran medida, el legado de Bush está en las manos de Barack Obama'', opinó Tim Blessing, director de un estudio de temas presidenciales en la Universidad de Alvernia en Pennsylvania.

Mientras más se les vea trabajando juntos, más crédito podrá atribuirse Bush por cualquier éxito que tenga Obama durante el próximo año.

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