Estados Unidos

Senadores republicanos se oponen a rescate de automotrices

La ayuda de emergencia para la industria automotriz quedó pendiendo de un hilo el miércoles, después que los republicanos se opusieron a un acuerdo alcanzado entre los demócratas y la Casa Blanca.

Los demócratas detallaron la solución negociada que agilizaría la entrega de 14.000 millones de dólares a los fabricantes de autos, y prepararon el terreno para efectuar votaciones rápidas en torno a ella, manteniendo las esperanzas de que el rescate pudiera ser implementado para fines de esta semana. Pero un creciente número de senadores republicanos declararon que no aprobarían la medida.

La Casa Blanca, aunque no respaldó formalmente un acuerdo con los demócratas del Congreso, envió funcionarios gubernamentales al Capitolio para que defendieran el paquete de rescate. Durante un almuerzo pleno de discusiones a puerta cerrada con los republicanos del Senado, los funcionarios recibieron fuertes críticas de parte de los senadores, algunos de los cuales ya han anunciado planes para bloquear la medida.

"Recibieron una buena dosis (de regaños)'', dijo el republicano Tom Coburn, que se opone a la medida, cuando salió de la sesión.

Incluso algunos republicanos que han presionado duro para un rescate dijeron que el paquete necesita trabajarse. El senador Kit Bond dijo que quería ver cambios, y el senador George V. Voinovich dijo que la medida carece de los votos republicanos necesarios para su aprobación.

El rescate proporcionaría dinero en cuestión de días a las empresas General Motors Corp. y Chrysler LLC, mientras que Ford Motor Co. --que ha dicho que tiene suficiente liquidez para mantenerse a flote por sí misma-- también podría recibir ayuda federal si lo desea.

El acuerdo crearía la función de un "zar automovilístico'' que supervise los préstamos y tenga el poder de obligar a los fabricantes a pedir protección federal por bancarrota si no llegan rápidamente a acuerdos con los sindicatos, los acreedores y otros para reestructurar sus empresas y volverse viables financieramente.

Los legisladores republicanos, excluidos de las negociaciones del paquete, expresaron sus reservas. Su oposición refleja la complicada tarea de poner en marcha otro paquete de rescate federal en un Congreso cansado de ellos, sobre el cual tiene cada vez menos influencia el presidente saliente George W. Bush.

"La gente se da cuenta de que esta es una iniciativa de ley increíblemente débil, el producto de un gobierno que quiere dejarla en el camino para que sea el problema de alguien más'', dijo el senador republicano Bob Corker. "Creo que tiene lo mínimo, muy poco apoyo entre nuestro grupo de legisladores''.

La situación recuerda la tensa atmósfera de principios de octubre en la legislatura, cuando sus miembros discutieron ampliamente entre sí antes de aprobar finalmente el plan de rescate para Wall Street, por 700.000 millones, que Bush firmó para convertirlo en ley.

Los líderes demócratas en la Cámara de Representantes esperaban contar con apoyo para una propuesta cuando presentaron el texto de 37 páginas y prepararon el terreno para realizar la votación final sobre ella. Pero el dirigente de la mayoría, Steny Hoyer, dijo que se podría suspender el debate en la cámara baja hasta estar seguros de que la propuesta será aprobada por el Senado.

La ausencia, por desacuerdo, de los republicanos y de muchos senadores más en el debate, ocurrido en la época posterior a las elecciones, hace que el obtener los 60 votos necesarios para aprobar la medida en el Senado no parezca cosa fácil.

El senador Mitch McConnell, líder de los republicanos en la cámara alta, dijo la tarde del miércoles que su bando solamente ha obtenido una copia de la medida. Dijo que ‘‘todos siguen revisándola, tratando de comprender cuál es su función en realidad. Pero todos comprenden la importancia del asunto y la gravedad del problema''.

La oposición no se limita sólo a los republicanos.

El senador demócrata Max Baucus anunció que está en contra de la medida porque tiene un apartado que se refiere al rescate de las agencias estatales de transporte. Los sistemas de autobuses y trenes podrían enfrentar miles de millones de dólares en pagos de deudas, debido a que los negocios exóticos en los que han participado junto con inversionistas han salido mal.

En la Casa Blanca, el subsecretario de gobierno Joel Kaplan dijo que el ejecutivo federal y el Congreso todavía no tienen detalles de su "acuerdo conceptual'' con los demócratas.

"No hemos visto el texto final de la legislación con la cual estuvimos de acuerdo'', dijo.

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