Estados Unidos

Plan de rescate es más ambicioso de lo que se esperaba

El secretario del Tesoro, Tim Geithner, anunció el plan de la Casa Blanca para rescatar el sistema financiero.
El secretario del Tesoro, Tim Geithner, anunció el plan de la Casa Blanca para rescatar el sistema financiero. AP

El plan de la Casa Blanca para rescatar el sistema financiero, anunciado el martes por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, es mucho mayor de lo que había previsto y contempla un papel mucho más profundo del gobierno en los mercados y los bancos desde los años 30.

Autoridades federales están decididas a inundar el sistema financiero con unos $2.5 billones, de los cuales $350,000 millones provienen del fondo de rescate y el resto de la Reserva Federal e inversionistas privados.

Teniendo en cuenta otras crisis financieras en Estados Unidos y otros países que se alargaron debido a la lentitud del gobierno, Geithner criticó directamente al gobierno de George Bush por no tomar medidas con la suficiente rapidez y fuerza.

Pero la evaluación inicial del plan por parte de los mercados, legisladores y economista fue brutalmente negativa, en buena parte debido a que esperaban más detalles.

Interrogantes básicas sobre cómo funcionarían partes clave del plan, especialmente las referidas a las hipotecas morosas que los bancos tienen en sus libros y que evitan las ejecuciones hipotecarias, se dejaron para otro momento. Algunos expertos de Wall Street criticaron el plan por depender excesivamente de las mismas soluciones vagas propuestas por el gobierno de Bush.

El mercado de valores, que se reanimó durante semanas ante la expectativa de que Washington finalmente entregaría un plan general de rescate, bajó sustancialmente tan pronto como Geithner comenzó a hablar por la mañana y el Promedio Industrial Dow Jones perdió 382 puntos, casi 5 por ciento, al cierre de las transacciones. El interés de los bonos del Tesoro aumentó, lo que indica un movimiento de acciones a bonos por razones de seguridad.

Una pieza central del plan --del que los inversionistas querían detalles-- crearía uno o más bancos especiales que dependerían de dinero del contribuyente y el sector privado para comprar activos abrumados. Pero el gobierno no ofreció muchos detalles sobre esta parte del plan.

Otra pieza clave del plan aumentaría los últimos $350,000 millones que el Tesoro ha asignado al rescate financiero al depender de la capacidad de la Reserva Federal para crear dinero, de hecho, por arte de magia. El dinero de la Fed permitiría al gobierno participar en la gestión de mercados y bancos en formas no vistas desde la Gran Depresión.

En los mercados de crédito, por ejemplo, el gobierno y Fed proponen ampliar un programa de préstamos que asigna un máximo de $1 billón para compensar la declinación de $1.2 billones ocurrida entre el 2006 y el 2008 en la emisión de valores respaldados por préstamos al consumidor.

El tercer componente clave del plan ayuda a los bancos inyectándoles capital para prestar. Los bancos que reciban asistencia del gobierno tendrán que reducir los salarios y prestaciones a sus ejecutivos y limita significativamente los dividendos y adquisiciones empresariales.

Estos bancos también tendrán que informar más al público sobre sus prácticas de préstamos. Un documento del Tesoro indica que los bancos tendrían que emitir reportes mensuales sobre nuevos préstamos, pero no llega a ordenarles que emitan nuevos préstamos ni tampoco les exige que rindan cuentas en detalle sobre el dinero que reciban.

El presidente Barack Obama, en una entrevista con ABC News, sugirió que se debía exigir a los bancos que revelaran más sobre sus activos hipotecarios.

"Esencialmente, lo que tenemos es un grupo de bancos que no han mostrado la transparencia necesaria sobre sus libros. Así que vamos a tener que deshacerse de algunas de esas pérdidas, porque hasta que no lo hagamos no vamos a poder atraer capital privado al mercado''.

El martes fue la primera gran prueba de Geithner como secretario del Tesoro, quien estaba casi obligado a convencer a los legisladores y contribuyentes de que deben rescatar a los bancos cuyos errores contribuyeron a la pérdida de más de 3 millones de empleos y han causado graves problemas financieros.

Geithner enfrentó un gran escepticismo de legisladores tanto demócratas como republicanos, quienes canalizaron la furia de los electores sobre la forma en que el gobierno ha manejado el rescate durante los últimos nueve meses.

Incluso demócratas que apoyan al gobierno dijeron que no había entregado información sobre cómo se gastaría el resto del dinero.

"Necesitamos más detalles del Tesoro sobre cómo exactamente planea eliminar los activos abrumados a la vez que protege al contribuyente'', dijo el senador John Kerry, demócrata por Massachusetts, miembro de la Comisión de Finanzas del Senado.

"Tenemos bancos que están abrumados porque sus obligaciones son mayores que sus activos. Sin un mecanismo preciso que elimine esos activos tóxicos será muy difícil aumentar los préstamos''.

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