Estados Unidos

Reforma de salud, un difícil reto para Obama

Aunque el crédito del país se haya agotado y el partidismo siga siendo la norma para las tribus políticas de Washington, el presidente Barack Obama y el Congreso seguirán adelante con las reformas al sistema de salud.

Esta semana, Obama inicia el diálogo sobre cómo aumentar la cobertura, restringir los costos y mejorar la calidad.

No es seguro que un proyecto de ley de esa clase pueda pasar en el Congreso y llegar al despacho de Obama para su firma. Durante medio siglo, el historial en lo relacionado con el sistema médico en el país es todo de oportunidades desperdiciadas, fracasos espectaculares y adelantos muy graduales logrados con dificultad.

Obama el martes planea recalcar ante el Congreso la necesidad de un cambio significativo, según dicen sus subordinados. Después, continuará con un presupuesto que incluye el cometido de expandir la cobertura médica para los que no tienen. Para la semana que viene, se planea una conferencia cumbre sobre dicho tema en la Casa Blanca.

"No tienen intenciones de hacer ninguna pausa, sino de seguir adelante'', dice el economista Len Nichols, de la New American Foundation, una organización sin fines de lucro. "La reforma al sistema de atención médica se considera esencial para el equilibrio del presupuesto y la recuperación económica a la larga''.

En Estados Unidos se gastan $2.4 billones al año en cuestiones de salud, unos $7,900 por persona. Eso es más del doble per cápita que en otros países desarrollados. Pero hay pocas personas dispuestas a argumentar que se está obteniendo buen producto por ese dinero. El gasto es una carga terrible para los contribuyentes, las empresas y las familias, y con la recesión hay cada vez más personas que se están quedando sin seguro.

Pero hasta un individuo que se autodescribe como optimista como el senador Mike Enzi, republicano por Wyoming, dice que tiene dudas sobre las perspectivas de reformar el sistema de atención a la salud.

"Tiene que hacerse abierta y rápidamente'', dice Enzi, el republicano de mayor rango del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado. "No estoy seguro incluso de que no hayamos perdido ya, con tantas otras cosas pesando sobre nosotros''.

En los años 90, el presidente Bill Clinton tardó más de un año en entregarle un proyecto de ley de reformas de salud de 1,300 páginas al Congreso y después amenazó con el veto a los legisladores que tal vez le dieran sólo la mitad de lo que quería. Y no le dieron nada. Obama ha mostrado la tendencia a ser más pragmático.

Funcionarios del gobierno y del Congreso dicen que Obama detallará una visión y verá si el Congreso podrá hacerla funcionar. El Senado ya empezó a ocuparse del asunto y se está convirtiendo en el terreno de prueba para la legislación.

"El gobierno de Obama ha dicho que se le dará mucha latitud al Senado'', dice el senador Ron Wyden, demócrata por Oregon, que durante años ha tratado de lograr que republicanos y demócratas cooperen mutuamente. "Hay áreas en las que habrá un debate animado, pero hay cuatro o cinco áreas en las que hay mucho terreno en común''.

Las encuestas muestran que la mayor parte de los votantes respaldan la cobertura para todos y creen que el gobierno debe ayudar a garantizarlo. Pero lo que parece un consenso se fragmenta una vez que surgen detalles difíciles tales como gastos y la influencia del gobierno en la relación entre médico y paciente.

Miembros del ejecutivo dicen que Obama ya ha dado un "paso inicial'' al expandir la cobertura para niños de familias que trabajan pero tienen pocos ingresos y al suministrar subsidios para ayudar a la gente que pierden sus trabajos a mantener sus beneficios.

En su trayectoria, Obama seguirá el plan establecido en su campaña, según el cual el gobierno, las empresas, las familias y los individuos seguirán compartiendo la responsabilidad financiera por la atención a la salud. El plan intenta reformar el mercado de seguros médicos, especialmente para personas que trabajan por su cuenta y pequeñas empresas. El concepto es establecer un "canje'' nacional de seguros médicos mediante el cual las personas tendrían garantizado acceso a planes de seguros privados o la opción de algún nuevo plan.

Obama ve la cobertura universal como un objetivo a ser alcanzado gradualmente. Su plan no requeriría que todo el mundo compre un seguro. El costo estimado es de unos $90,000 millones al año, para empezar.

En un rápido sumario, el plan pudiera parecer simple pero no lo es. Surgen potenciales problemas a cada paso.

A muchos liberales no les entusiasma luchar por la simple promesa --no la inmediata garantía-- de una cobertura para todos.

Los conservadores y las compañías de seguros temen que ofrecerle un plan público a los trabajadores y sus familias pudiera convertirse en el inicio de una atención universal, al estilo Canadá.

A los empleadores, los hospitales, los médicos y las compañías farmacéuticas les preocupa que la ya vasta influencia del gobierno en la salud pública vaya a volverse asfixiante.

El trabajo inicial ha recaído sobre el Senado, donde los senadores demócratas Max Baucus por Montana y Edward Kennedy por Massachusetts quieren presentar un proyecto de ley para el verano.

Baucus es presidente del Comité de Finanzas del Senado, que supervisa Medicare y los impuestos. Kennedy, que está bajo tratamiento por cáncer del cerebro, encabeza el comité de Salud del Senado. Kennedy ha perseguido el objetivo de la cobertura universal durante toda su carrera y no quiere desperdiciar esta oportunidad.

Baucus ya ha esbozado un plan que difiere en algunos detalles claves del de Obama. Por ejemplo, contempla gravar algunos beneficios de seguro de salud con el objetivo de recaudar fondos para ampliar la cobertura. Es una idea que Obama ha rechazado pero con la que ciertos republicanos están de acuerdo.

Hacen falta 60 votos para pasar un proyecto de ley por el Senado y los demócratas no los tienen.

En la Cámara, el esfuerzo parece estar avanzando más lentamente. Asesores de las oficinas de los líderes y los comités están hablando. Se espera que el representante Henry Waxman, demócrata por California, presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara juegue un papel dirigente.

Algunos expertos creen que el tema es demasiado complicado para tratar de resolverlo en un año y un proyecto de ley.

En posición de observar y esperar hay personas como Robyn Perry, de 56 años, de Lake Worth, Florida, que recientemente perdió un trabajo con beneficios de salud. Ha luchado por encontrar cobertura ahora que es trabajadora por cuenta propia. Pero los planes privados son demasiado caros o no la aceptan por que tuvo un miniinfarto hace varios años. Un plan patrocinado por el gobierno local la aceptó pero no la cubre fuera de su condado.

"Hay que hacer algo'', dijo Perry. "Yo trabajo. Gano bastante. Pero, a pesar de todo, no puedo conseguir cobertura. Me gustaría encontrar un plan de seguro de salud normal que me cubriera dondequiera que me enfermara, y no sólo en el Condado de Palm Beach''.

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