Estados Unidos

Fundador de firma de seguridad Blackwater dimite de cargo de director general

Erik Prince, fundador de Blackwater Worldwide, empresa de seguridad privada denominada ahora Xe y cuestionada por unas operaciones polémicas en Irak, renunció a su cargo de director general de la firma.

Prince, que fundó Blackwater en 1997, será sustituido por Joseph Yorio, un ex oficial de las Fuerzas Especiales del Ejército que fue con anterioridad vicepresidente de la empresa de mensajería rápida DHL y cuenta con una amplia experiencia empresarial y ejecutiva, informó hoy la compañía en un comunicado.

Por su parte, Danielle Esposito, que desempeñó durante casi diez años cargos de responsabilidad en empresas de Blackwater, será la nueva directora de operaciones y vicepresidenta ejecutiva de Xe.

Mientras, Prince se dedicará a partir de ahora al sector de los fondos de capital riesgo, indicó Blackwater.

Estos cambios se producen después de la salida de varios ejecutivos de la firma de seguridad privada, con sede en Carolina del Norte (EE.UU.).

El pasado 13 de febrero, Blackwater cambió su nombre a Xe en señal de que trata de romper definitivamente con un pasado marcado por una polémica que le ha supuesto la no renovación de un millonario contrato con el Gobierno de Estados Unidos en Irak.

El anuncio del cambio de imagen se produjo después de que el Departamento de Estado informara a finales de enero a la firma de que no renovará el contrato que le adjudicó para proteger a su personal diplomático destinado en Irak cuando éste expire en mayo.

La decisión del Gobierno de Estados Unidos es consecuencia del anuncio previo del Ejecutivo iraquí de que no renovará a Blackwater la licencia necesaria para poder operar en el país.

Estados Unidos adjudicó a Blackwater un contrato de varios años de duración en Irak, con la opción de poder revisarlo anualmente.

Blackwater, una de las tres firmas de seguridad privada que operan en Irak, logró el grueso del contrato valorado en 2.000 millones de dólares.

Se adjudicó más de 1.000 millones de dólares en contratos con Estados Unidos y gran parte de esta cantidad procede de sus labores en Irak.

La empresa saltó a las páginas de la prensa mundial a raíz de la polémica suscitada tras una matanza ocurrida en septiembre de 2007, cuando un grupo de sus agentes disparó contra los civiles que se encontraban en la plaza bagdadí de Al Nasur, lo que dejó un saldo de 17 muertos y 27 heridos.

A principios de enero, cinco agentes involucrados en el incidente se declararon no culpables de homicidio en 14 casos y de intento de homicidio en 20. Actualmente aguardan juicio en Washington.

Un sexto se declaró culpable y está colaborando con el Departamento de Justicia de EE.UU.

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