Estados Unidos

Casa Blanca promete actuar en reforma migratoria

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El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, subrayó que Obama “no ha alterado su compromiso ni su interés en tomar acciones ejecutivas”.
El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, subrayó que Obama “no ha alterado su compromiso ni su interés en tomar acciones ejecutivas”. AP

La Casa Blanca defendió el lunes la decisión del presidente Barack Obama de retrasar sus medidas para arreglar el sistema migratorio y prometió que actuará antes del 2015, mientras crecen las críticas de activistas que piden al mandatario “dejar de jugar a la política” con las vidas de los inmigrantes.

Dos días después de anunciar que Obama retrasará hasta después de las elecciones legislativas de noviembre la toma de acciones ejecutivas para arreglar el sistema migratorio, prevista en un principio para finales de este verano, la Casa Blanca estableció una nueva fecha límite para esas medidas.

“Obama pretende actuar, y lo hará antes de que acabe el año”, aseguró la directora de política doméstica de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz, en una entrevista con la cadena de televisión MSNBC.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, subrayó por su parte que Obama “no ha alterado su compromiso ni su interés en tomar acciones ejecutivas”, sino que simplemente lo ha retrasado para no dañar las perspectivas de lograr una reforma migratoria a largo plazo.

“Inyectar una acción ejecutiva en medio de este entorno hiperpartidista e hiperpolítico, poco antes de las elecciones legislativas, es algo que tendría un impacto negativo en el apoyo público en general y en la sostenibilidad de la reforma migratoria”, argumentó Earnest en su conferencia de prensa diaria.

Según el portavoz, Obama quiere que la acción ejecutiva que tome en materia migratoria sea “sostenible y duradera”, y someterla a la “distorsión exagerada” de los hechos y el “partidismo” que caracterizan el clima político previo a unas elecciones puede dañar ese objetivo.

La decisión de Obama, presionado por varios demócratas que temían perder su escaño en el Senado si la Casa Blanca anunciaba medidas rotundas sobre ese tema, ha decepcionado a numerosos grupos proinmigrantes, que reclamaban al mandatario un freno a las deportaciones de indocumentados.

Earnest aseguró hoy que esas críticas “no son una sorpresa”, pero Obama “está dispuesto a soportarlas para asegurarse de que la acción ejecutiva que tome sea sostenible y duradera, y que pueda seguir teniendo un apoyo público” a largo plazo.

“Nadie en Washington, D.C., ha invertido más en intentar que la reforma migratoria salga adelante que el presidente Barack Obama”, sostuvo Earnest.

“Y si eso significa que el presidente va a tener un poco más de críticas las próximas semanas hasta que anunciemos nuestra decisión, para poder hacer que sea más probable que estas soluciones sean sostenibles y exitosas, el presidente está dispuesto a hacerlo”, agregó.

Pero para muchos activistas, esa pausa de unas semanas hasta el anuncio de la Casa Blanca es demasiado dañina para las miles de familias que se ven separadas por las deportaciones de inmigrantes indocumentados.

“Cada día hay mil familias más que están siendo separadas, así que no tenemos paciencia. No podemos tener paciencia cuando hay niños que están sufriendo, cuando hay once millones de familias sufriendo”, dijo la copresidenta de la organización “We Belong Together”, Andrea Mercado.

La activista llevó hoy ante la Casa Blanca a unos 30 niños cuyos padres han sido deportados o están en proceso de deportación, y que han viajado desde Florida hasta la capital en un autobús durante 18 horas para recordar a la Administración la urgencia del problema.

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