Estados Unidos

Obama da un ultimátum a Detroit

El presidente Barack Obama anunció el lunes lo que significa un ultimátum para el abrumado sector automotor al presentar normas estrictas que los fabricantes deben cumplir para recibir más asistencia financiera del gobierno y declarar que la industria tiene que sobrevivir porque "como ninguna otra, es un emblema del espíritu estadounidense''.

Problemas de liderazgo "desde Washington hasta Detroit'' a lo largo de los años han llevado el sector al borde del colapso, dijo el Presidente, y en días más reciente tanto General Motor Corp. como Chrysler LLC no han logrado presentar planes adecuados que justifiquen los miles de millones más que han pedido al gobierno.

"Así que hoy anuncio que el gobierno le ofrece a GM y a Chrysler un período limitado para trabajar con sus acreedores, sindicatos y otras partes interesadas para reestructurar de manera fundamental [sus operaciones] de modo que justifiquen una inversión adicional de dinero de los contribuyentes. En este período deben presentar planes que den al pueblo estadounidense confianza en sus perspectivas de éxito a largo plazo'', expresó el Presidente en la Casa Blanca.

Un día después que la Casa Blanca forzó la renuncia del presidente ejecutivo de GM, Obama dijo que se han cursado instrucciones a Chrysler para que se alíe con el fabricante italiano Fiat en un plazo de 30 días como condición para recibir otra necesaria inyección de dinero.

El Presidente dijo que había designado a Edward Montgomery, ex subsecretario del Trabajo, para supervisar la recuperación del sector. Su misión será de gran alcance y tendrá por fin sortear la burocracia gubernamental e identificar iniciativas para apoyar a los más afectados por los problemas.

Otros puntos destacados del plan para sacar a Detroit de una desaceleración que ya dura varias décadas incluyen un alivio fiscal, en el que Servicio de Rentas Internas comenzará a trabajar de inmediato, para las compras de vehículos entre 16 de febrero y el 31 de diciembre de este año, incentivos para personas que se deshacen de vehículos viejos y de poca eficiencia para comprar modelos nuevos, así como una garantía respaldada por el gobierno para asegurar a los compradores que no tienen nada que temer al comprar un carro de GM o Chrysler.

Aunque el anuncio del Presidente constituye un control firme del gobierno sobre el sector automotor, al menos por el momento, dijo, "estas compañías y esta industria deben sostenerse por sí mismas y no depender del Estado''.

Obama dijo que el gobierno ha trabajado estrechamente con el gobierno canadiense, que debía anunciar el lunes sus "compromisos específicos''. Tanto GM como Chrysler tienen grandes operaciones en Canadá.

El concepto de alentar al público a comprar vehículos más eficientes, que se ha probado con gran éxito en Europa, exigirá la cooperación del Congreso. Obama dijo que trabajará con los legisladores para identificar partes del recientemente aprobado plan de estímulo económico que pudieran usarse para financiar incentivos a las compras, y hacerlo efectivo de inmediato.

En una declaración emitida después de las palabras del Presidente, GM expresó que en los próximos 60 días la empresa trataría de "hallar solución a difíciles problemas para mejorar la viabilidad a largo plazo de la compañía, lo que incluye la reestructuración de sus obligaciones con los tenedores de deuda, sindicatos y otros interesados''.

"Nuestra preferencia es completa la reestructuración sin llegar a los tribunales'', expresó GM. "Sin embargo, la empresa tomará los pasos necesarios para reestructurar sus operaciones, lo que pudiera incluir un proceso supervisado por los tribunales''.

El Presidente trató de proyectar optimismo al recordar el pasado mágico de Detroit incluso cuando habló de décadas dormirse en los laureles y dejar problemas para otro momento "incluso cuando los competidores extranjeros nos avantajaban''.

"Bueno, pues hemos llegado al final de ese camino. Y como país no podemos darnos el lujo de no enfrentar esa responsabilidad'', agregó Obama.

El Presidente no mencionó a Ford Motor Co., el tercero de los tres grandes de Detroit. Aunque Ford tiene problemas, no ha solicitado ayuda al gobierno.

Obama presentó la visión de una industria muy diferente, seguramente más pequeña y más dinámica. Pero al hacerlo y expresar confianza en que el sector puede avanzar por ese camino, recordó al Detroit de antaño que "impulsó a Estados Unidos a la victoria en la Segunda Guerra Mundial y generó la riqueza económica del primer siglo del país''.

La decisión de pedir la salida del presidente ejecutivo de GM, Rick Wagoner, sorprendió a Washington y a Detroit, y subrayó la decisión de la Casa Blanca de tomar un control estricto de las empresas que salva financieramente, un nivel de participación gubernamental no visto desde la Gran Depresión.

"Esto no es una condena a Wagoner, quien ha dedicado su vida a esta compañía; es más bien un reconocimiento de que hace falta una nueva visión y una nueva dirección para crear la GM del futuro'', dijo Obama.

El Presidente dejó en claro que todavía existía la opción de que GM o Chrysler, quizás ambas, tengan que someterse a algún tipo de proceso de bancarrota, o algo muy parecido, como una reestructuración rápida supervisada por los tribunales. "No hablo de un proceso en que las compañías se dividan, se vendan y dejen de existir'', dijo.

Aunque algunos observadores del sector atribuyen sus problemas en parte a los altos salarios y enormes beneficios de los trabajadores de las plantas de ensamblaje, el Presidente no mencionó estos factores y dijo que los problemas se originaron en los problemas deliderazgo.

El Promedio Industrial Dow Jones bajó 254.16 puntos --3.3 por ciento- para cerrar a 7,522.02. Todos los títulos de índice bajaron y las acciones de GM perdieron 25 por ciento ante la incertidumbre que rodea el futuro del sector automotor, incluidos no sólo los fabricantes mismos sino los cientos de manufactureros de componentes.

  Comentarios