Estados Unidos

Gobiernos aliados

LEON E. PANETTA, jefe de la CIA, en un discurso el 18 de mayo. La agencia podría seguir enviando detenidos a otros países.
LEON E. PANETTA, jefe de la CIA, en un discurso el 18 de mayo. La agencia podría seguir enviando detenidos a otros países.

Estados Unidos se apoya considerablemente en los servicios de inteligencia extranjeros para capturar e interrogar a casi todos los terroristas, excepto los de más alto nivel, detenidos fuera de los campos de batalla de Irak y Afganistán, según funcionarios de gobierno actuales y pasados que pidieron no ser identificados.

El cambio representa un relajamiento significativo del control por parte de EEUU, que ha trabajado estrechamente con sus aliados en la lucha contra los terroristas desde los ataques del 11 de septiembre del 2001, pero que ahora busca llevar esa cooperación a nuevos límites.

En los últimos 10 meses, por ejemplo, alrededor de media docena de financieros y expertos en logística de nivel medio que han trabajado con Al Qaida han sido capturados y están en manos de servicios de inteligencia de cuatro países del Medio Oriente después que EEUU entregó la información que condujo a su arresto por las autoridades locales, expresó un ex alto funcionario de inteligencia estadounidense.

Además, este año los servicios de seguridad e inteligencia de Pakistán capturaron a un saudita y a un yemenita sospechosos con ayuda de la inteligencia y el apoyo logístico de EEUU, dijeron autoridades paquistaníes. Los dos son los agentes de más nivel de Al Qaida capturados desde la llegada al poder de Barack Obama. Siguen detenidos por Pakistán, aunque la información derivada de sus interrogatorios se ha compartido con EEUU, dijo el funcionario.

El nuevo enfoque, que empezó en los dos últimos años del gobierno de Bush y ha ganado fuerza bajo Obama, está motivado en parte por fallos judiciales y cambios de política que han llevado al cierre de prisiones secretas dirigidas por la CIA y que prácticamente ha terminado con el traslado de detenidos de fuera de Irak y Afganistán a prisiones militares estadounidenses.

Activistas de derechos humanos dicen que apoyarse en gobiernos extranjeros para detener e interrogar terroristas puede aumentar el riesgo de abusos por parte de los interrogadores extranjeros y también pudiera producir información poco veraz.

El destino de muchos sospechosos de terrorismo a los que el gobierno de Bush envió a países extranjeros permanece incierto. Recientemente se reportó que uno de ellos, Ibn al Shaykh al Libi, capturado por la CIA a fines del 2001 y enviado a Libia, murió allí durante su detención.

"Como asunto práctico, hay que apoyarse en gobiernos aliados, de manera que lo principal sea ayudarlos ayudarlos a manejar esos casos profesionalmente'', dijo Tom Malinowski, director de Human Rights Watch, radicado en Washington.

Estados Unidos no ha detenido ningún sospechoso de terrorismo de alto nivel fuera de Irak y Afganistán desde que Obama llegó al poder y el nuevo gobierno todavía discute dónde detener, a largo plazo, a los terroristas de más alto nivel. Incluso decidir dónde mantener a largo plazo a los dos agentes de Al Qaida bajo custodia paquistaní "es un asunto extremadamente difícil'', declaró un alto oficial militar de Estados Unidos, quien añadió: "Los dos son unos tipos terribles. El problema es, ¿dónde ubicarlos?".

Los funcionarios estadounidenses dicen que en los últimos años del gobierno de Bush y ahora bajo Obama, la tendencia ha sido dejar a todos, salvo a los terroristas de más alto nivel, bajo control de otros países. Estados Unidos ha repatriado a cientos de detenidos desde prisiones en Cuba, Irak y Afganistán, pero el enfoque ahora es diferente, porque trata de mantener a los prisioneros totalmente fuera del control de EEUU.

El tema de cómo EEUU trata a los sospechosos de terrorismo es polémico en el Congreso. Leon E. Panetta, director de la CIA, dijo en febrero que la entidad pudiera continuar su programa en que los capturados son llevados a otros países sin proceso de extradición. Declaró que la CIA probablemente seguiría trasladando detenidos de sus lugares de captura a otros países.

  Comentarios