Estados Unidos

Congresistas piden a Obama definir plan para Guantánamo

DOS MILITARES escoltan a un detenido de Guantánamo en esta imagen del noviembre del 2009. El 
presidente Obama no ha decidido todavía qué hacer con los detenidos cuando cierre esa prisión.
DOS MILITARES escoltan a un detenido de Guantánamo en esta imagen del noviembre del 2009. El presidente Obama no ha decidido todavía qué hacer con los detenidos cuando cierre esa prisión. AP

Legisladores de ambos partidos pidieron el domingo al presidente Barack Obama que elabore un plan para hacer frente al problema de los sospechosos de terrorismo detenidos en la Base Naval de Guantánamo si tiene intención de su promesa de sacarlos de allí para principios del 2010. El jefe de las fuerzas armadas también aguarda la decisión de Obama.

"Le pedimos al señor Presidente que nos entregue un plan'', dijo la senadora Barbara Boxer, demócrata por California.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mike Mullen, presionó a Obama para que le diera detalles sobre cómo se propone cumplir su promesa de cerrar el campamento de detención de Guantánamo. Los informes oficiales indican que allí están detenidos 240 sospechosos de terrorismo.

"Estamos estudiando con todo detalle nuestras opciones para escoger la mejor. Pero esa es una decisión del Presidente, al menos en lo referente a la fecha límite'', dijo Mullen.

La promesa de Obama de cerrar el campamento de detenidos para principios del 2010 chocó la semana pasada con la realidad política. Los partidarios demócratas de Obama le negaron los fondos para mudar a los detenidos, mientras los republicanos se aferraban a un mensaje sobre la amenaza potencial a la seguridad nacional que lo ayudó a generar titulares por primera vez en varios meses.

"Bueno, no creo que se pueda convencer al pueblo de Estados Unidos que se puede traer a la gente de Guantánamo al país y garantizar la seguridad'', afirmó el senador Richard Shelby, republicano por Alabama.

La resistencia a traer a Estados Unidos a los detenidos de Guantánamo condujo a Obama a defender en un discurso su decisión de cerrar la prisión, propuesta durante la campaña y prometida durante su segundo día en la presidencia. Pero incluso después del discurso tanto los legisladores como los asesores de Obama siguieron sin saber con seguridad cómo cumplirá el mandatario su promesa.

Como Obama no especificó el mecanismo para cerrar el centro de detenidos, sus aliados se quedaron rascándose la cabeza y sus críticos preguntaron qué necesidad haya de cerrarla, dado que algunos de los prisioneros de todas formas serían trasladados a versiones en menor escala del centro de detenidos.

"No sé por qué es mejor tener a alguien en un establecimiento de máxima seguridad, digamos Colorado, que mantenerlo en Guantánamo, un centro ultramoderno que construimos hace poco con el propósito específico de mantenerlos allí'', dijo el senador Jon Kyl, republicano por Arizona. "La prisión de Guantánamo no tiene ningún problema, pero sí hay muchos problemas --como señaló en su testimonio esta misma semana el director del FBI [Robert] Mueller-- para traer a esas personas a Estados Unidos''.

Mueller declaró al Congreso que sería arriesgado mudar a los prisioneros de Guantánamo a establecimientos de Estados Unidos, lo que dio una oportunidad a los legisladores demócratas para oponerse a la solicitud de Obama de $81 millones para cerrar Guantánamo sin entrar en detalles sobre el destino de los detenidos.

Newt Gingrich, republicano y ex presidente de la Cámara, dijo que Guantánamo debe mantenerse operando "hasta que termine la guerra''. Cuando se le pidieron detalles, Gingrich admitió que se trataba de un proyecto a largo plazo.

"Allí hay gente que quieren matar estadounidenses, que quisieran detonar un arma nuclear en una ciudad de Estados Unidos, que quisieran detonar un camión bomba al otro lado de la calle en que estamos'', dijo. "Esas personas quieren eso en serio. ¿Qué se puede hacer con alguien que es un terrorista decidido y con motivaciones religiosas? Lo mejor es mantenerlos encerrados'', dijo Gingrich.

Las opciones de Obama para hacer frente al tema lo han llevado de regreso a la política de Bush que él mismo criticó. Aunque Estados Unidos tiene en sus cárceles a muchos individuos condenados por terrorismo, traer al país tal número de sospechosos terrorismo es un reto político.

"En estos momentos tenemos terroristas detenidos desde hace algún tiempo'', dijo Mullen. ‘‘Están en prisiones de seguridad máxima y no constituyen ninguna amenaza. Así que eso es una opción. Pero no es mi decisión''.

Sin embargo, los legisladores demócratas no quieren correr ningún riesgo con la decisión del Presidente. Le negaron los fondos para mudar los detenidos a otros lugares --tal vez en Arabia Saudita o Colorado-- hasta que tengan más detalles.

"Pienso que los deben tener en otra parte, no importa dónde'', dijo el senador Ben Nelson, demócrata por Nebraska. "No quiero verlos en Estados Unidos''.

La prisión de alta seguridad Supermax, 90 millas al sudoeste de Denver, Colorado, alberga a 474 de los criminales más notorios del país, entre ellos al terrorista de las Olimpíadas, Eric Rudolph, y Zacarias Moussaoui, uno de los confabulados en los ataques del 11 de septiembre.

El senador Dick Durbin, demócrata por Illinois e importante aliado de Obama, admitió que la Casa Blanca había tropezado.

"Fue un error nuestro pensar en gastar dinero --$80 millones-- en la transferencia de estos detenidos hasta que se conozca el plan del Presidente'', dijo.

Colin Powell, ex secretario de Estado, un republicano que apoyó la candidatura presidencial de Obama y que ha pedido el cierre de Guantánamo, concordó en que Obama se había equivocado.

"Creo que es el mensaje del Congreso: no podemos darle $80 millones'', dijo Powell, ex jefe del Estado Mayor Conjunto.

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