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Norcorea pone a prueba la diplomacia de Obama

Surcoreanos protestan por el desafío del gobierno de Pyongyang.
Surcoreanos protestan por el desafío del gobierno de Pyongyang. AP

La nueva y desafiante prueba nuclear de Corea del Norte presenta un nuevo y grave reto para el presidente Barack Obama, quien no tienen a la mano una solución fácil.

Obama prometió el lunes que la comunidad internacional se enfrentaría resueltamente a Corea del Norte por sus beligerancia y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó unánimemente la detonación, calificándola de "clara infracción'' de una resolución de la ONU del 2006.

Sin embargo, las opciones de Obama y la comunidad internacional son limitadas y las perspectivas de influir sobre un país que no respeta leyes, gobernada por un dictador enfermo que podría considerar que su legado es convertir a su empobrecido país en una potencia nuclear, no son muy prometedoras.

En una profundización de su reto al mundo, Corea del Norte detonó el lunes una bomba nuclear mucho más poderosa que su primera prueba hace unos tres años. También se informa que el país lanzó un cohete de corto alcance.

"La República Popular Democrática de Corea llevó a cabo con éxito otra prueba nuclear el 25 de mayo como parte de las medidas para mejorar su defensa nuclear'', anunció Pyonyang a través de su agencia oficial de noticias.

La información se jactó de que la nueva bomba es más poderosa y más avanzada tecnológicamente que la que probó en octubre del 2006, calificándola de "un nivel superior de poder explosivo y tecnología de control. Los resultados de la prueba ayudaron a resolver satisfactoriamente los problemas científicos y tecnológicos de aumentar la potencia de las armas atómicas y de desarrollar continuamente la tecnología nuclear''.

La nueva prueba ocurre en momentos en que Obama encara una larga y apremiante serie de retos, como la guerra en Irak y Afganistán, y otro enemigo nuclear en Irán. El presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad dijo el lunes que su país no abandonaría su programa de enriquecimiento de uranio a cambio de un alivio de las sanciones económicas occidentales.

En los próximos días Obama se reunirá con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, como parte de su plan de paz en el Medio Oriente; probablemente nombrará a su candidato a la Corte Suprema y se prepara para un esperado discurso al mundo islámico en El Cairo, Egipto, el 4 de junio.

Sin embargo, desde los reportes de la semana pasada que anticipaban una posible prueba nuclear por parte de Corea del Norte hasta la confirmación a últimas horas del sábado, quedó claro que ahora Obama tendrá que enfrentar un reto más.

Estados Unidos y otras naciones condenaron la prueba de inmediato. "Los programas de cohetes nucleares de Corea del Norte son una gran amenaza para la paz y la seguridad del mundo y condeno enérgicamente sus imprudentes acciones'', dijo Obama en la Casa Blanca.

No obstante, no está claro cómo otros países podrían convencer u obligar Pyonyang a cambiar de rumbo.

Varios analistas dijeron el lunes que es poco probable que las sanciones económicas sean ahora más efectivas que en el pasado, especialmente si el dictador Kim Jong-il está decidido a convertir a su país en una potencia nuclear.

"Las sanciones no han funcionado. Las resoluciones del Consejo de Seguridad no han servido de nada'', dijo un diplomático en Viena, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU.

Pero la nueva prueba provocó exhortaciones a que Obama presione a China y a Rusia, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad, a que dejen de resistirse a imponer medidas más fuertes contra Corea del Norte.

Obama dijo que tanto Estados Unidos como otros países "tendrán que tomar medidas en respuesta''. Señaló que China y Rusia, así como "nuestros aliados tradicionales de Corea del Sur y Japón'', habían llegado a la conclusión de que la prueba era una infracción a las resoluciones de la ONU.

Pero a los expertos les preocupa que la política interna norcoreana también significa que las sanciones probablemente no tengan efecto alguno.

El diplomático de la ONU dijo que la prueba aparentemente también tenía por fin apoyar la exigencia de Corea del Norte de negociar directamente con Washington un tratado para poner fin oficialmente al enfrentamiento armado entre ambos países entre 1950 1953, algo que los sucesivos gobiernos estadounidenses se han negado a hacer sin la participación de Corea del Sur.

"Hace falta una [nueva] diplomacia'', dijo el diplomático de la ONU en Viena, agregando que el gobierno de Obama debe intentar un arreglo por vías diplomáticas, señalando que la oferta de negociaciones directas con Irán en la disputa sobre su programa nuclear ha "mostrado los frutos de desechar las ideas convencionales''.

Esta última prueba ocurre en un momento crítico.

Kim Jong-il, de 67 años, tiene problemas de salud y se cree que sufrió un derrame cerebral en agosto del año pasado. Su estado de salud podría estarlo impulsando a dotar al país de una capacidad nuclear ofensiva antes de morir o entregar el poder. Su sucesión, como casi todo en la aislada nación comunista, no está clara.

Daniel Sneider, del Centro Walter H. Shorenstein de Investigaciones del Asia-Pacífico de la Universidad de Stanford, dijo que las pruebas nucleares y cohetes y la denuncia del acuerdo de desnuclearización de seis partes del 2006 parecen mostrar que una comisión de altos oficiales militares y funcionarios civiles vinculados a la industria militar y los programas nuclear y de cohetes han estado supervisando la política del régimen desde que Kim se enfermó.

Un importante miembro de la comisión es el cuñado de Kim, Jang Song Paek, quien podría estar a cargo del país hasta que el menor de los tres hijos de Kim, Jong-Un, de 25 años, a quien al parecer el gobernante ha señalado como sucesor, tenga la edad suficiente para asumir el cargo, afirmó Sneider.

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