Estados Unidos

Vidas de supuestos espías sorprende a amigos

EN LA ilustración de la corte que 
aparece arriba, el asistente del 
fiscal Michael Harvey (centro) 
argumenta contra la libertad bajo 
fianza de Kendall y Gwendolyn 
Myers (sentados) en una audien-
cia ante el juez John Facciola 
(izquierda).
EN LA ilustración de la corte que aparece arriba, el asistente del fiscal Michael Harvey (centro) argumenta contra la libertad bajo fianza de Kendall y Gwendolyn Myers (sentados) en una audien- cia ante el juez John Facciola (izquierda).

Walter Kendall Myers, empleado retirado del Departamento de Estado, y su esposa Gwendolyn, dijeron a sus amigos que tenían planes de viajar al Norte en su yate de 37 pies el fin de semana pasado, hasta la pinturesca costa de Nueva Inglaterra.

En su lugar, la pareja espera juicio en una prisión federal, acusada de espiar durante 30 años para el gobierno de Cuba,.

Ahora sus amigos y colegas tienen que conciliar la gregaria y culta pareja que conocieron con acusaciones federales que alegan una doble vida de oscuras intrigas que incluyen enviar mensajes cifrados a La Habana y contactos clandestinos con el servicios de inteligencia cubano.

"Siempre fueron personas muy agradables. Gwen me contó del yate que habían ordenado a una empresa en Holanda, que Kendall se había retirado'', dijo Woody Reagan, quien vivió un piso más arriba de la pareja durante más de una década en The Westchester, un elegante edificio de condominio cerca de la Catedral Nacional.

"Planeaban irse en el velero por el Caribe'', dijo. "No sé si iban a saludar a Fidel. Nunca discutieron nada de política''.

Mientras comenzaba una evaluación completa de cualquier daño a la seguridad nacional, ordenada por la secretaria de Estado Hillary Clinton, una semana de entrevistas con los que conocían mejor a los Myers indica que nunca mencionaron a Cuba.

Myers tenía dos pasiones: los asuntos europeos y navegar a vela. Gwendolyn también era muy aficionada al velerismo.

El miércoles en el tribunal, excepto por los uniformes azules de prisioneros, parecían un par de retirados, delgados y soleados. Kendall Myers tenía su habitual bigotón blanco y un aire un tanto académico. Sentada a su lado estaba Gwendolyn, bajita, con el cabello rubio que comienza a encanecer.

Ninguno de los entrevistados percibió nunca la admiración por Fidel Castro que se mencionó en los documentos judiciales: Kendall habló orgulloso de una visita en 1978 a Cuba, cuando calificó a Castro de "líder brillante y carismático'' y décadas después en una operación de contrainteligencia, de su deseo de irse en el velero "a casa'' en La Habana y enseñar en la escuela de inteligencia de Cuba.

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) alega una larga relación con Cuba, indicando en una declaración jurada que la pareja aceptó espiar para Cuba después que un diplomático cubano de la misión de ese país ante Naciones Unidas los visitó en Dakota del Sur en 1979 o 1980. El funcionario ya había invitado a los Myers a visitar la isla y lo hicieron en 1978, alabando la revolución cubana en un diario descubierto por el FBI.

La familia de Kendall Myers, nacido en Washington, D.C. lo vincula con Gilbert Grosvenor, presidente de la National Geographic Society, y con su bisabuelo Alexander Graham Bell. En cierta época la familia tuvo una mansión en Coconut Grove cerca de Kampong, propiedad del renombrado especialista en botánica David Fairchild.

Myers se graduó en 1972 de un doctorado en Estudios Europeos en la prestigiosa Facultad de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins. Su disertación: La razón para el apaciguamiento, sobre la política de no confrontación de Gran Bretaña frente a la Alemania nazi antes de la Segunda Guerra Mundial.

Los documentos sugieren que los años anteriores a sus vínculos con Cuba fueron turbulentos. Myers tuvo un accidente en su carro en 1974 en Washington, hecho en que murió una jovencita de 16 años, según The Washington Post. En 1977 se divorció de la madre de sus dos hijos, una niña y un niño.

Entonces consiguió empleo en el Departamento de Estados, donde laboró varias veces durante 30 años, primero como profesor del Instituto de Servicio Exterior, un programa que prepara a los diplomáticos para asignaciones en el extranjero con cursos de historia, política e idiomas.

Pero no se sabe qué lo llevó brevemente a Dakota del Sur, y a la mujer que se convertiría en su segunda esposa y supuesta aliada en labores de inteligencia. Un periódico de Dakota del Sur afirma que Gwendolyn Steingraber, ex asistente legislativa del entonces senador James Abourezk, trabajaba en una entidad estatal de servicios públicos. Kendall Myers estaba escribiendo una biografía de Neville Chamberlain, declararon a The Sioux Falls Argus Leader varios amigos de Gwendolyn. Chamberlain era primer ministro de Gran Bretaña y se le culpa ampliamente por la política de apaciguamiento hacia la Alemania nazi, que no logró evitar la Segunda Guerra Mundial.

Para 1980 la pareja había regresado a Washington, donde Gwendolyn comenzó a trabajar de analista en Riggs National Bank. Se casaron en 1982 y Kendall Myers se reintegró al Departamento de Estado, exhortado por el gobierno cubano, alega la declaración jurada del FBI.

Con el pasar de los años Myers llegó a ser profesor adjunto de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados, una institución de Washington ubicada en la zona de las embajadas.

Antiguos alumnos dicen que tampoco observaron señales de una vida secreta. No "hubo la menor señal'', dijo Aki Kachi, graduado en el 2009, quien tomó un curso de Política Británica Moderna con Myers. "Nunca mencionó a América Latina''.

"Estaba claro que no era un seguidor de Margaret Thatcher'', dijo Kachi. "Pero no hay que ser comunista para que a uno no le caiga bien Margaret Thatcher''.

En el Departamento de Estado, Myers se trasladó del Instituto de Servicio Exterior a lo que serían ocho años de analista en la Oficina de Inteligencia e Investigación.

Un colega también retirado del Departamento de Estado, Wayne White, dijo que el tema de especialización de Myers --Europa Occidental-- no estaba en el candelero, de manera que con frecuencia lo relegaban a hablar con otros expertos en las sesiones de orientación a los nuevos empleados.

White, quien considera a Myers "amable, gregario y muy agradable'', dijo que él y sus compañeros de trabajo están asombrados con la idea de que Myers "tuviera simpatía por un régimen comunista detestable''.

El FBI afirma que fue en el Instituto de Servicio Exterior que Myers conoció al primer funcionario cubano, un diplomático ante Naciones Unidas que dictaba conferencias allí durante el gobierno de Jimmy Carter, que intentaba un acercamiento con La Habana.

¿Era Myers un burócrata aburrido? ¿Un aspirante a diplomático y desafecto? ¿Un hippie pasado de moda? La impresión que causaba en la gente era la de un académico intelectual, no la de un ideólogo militante, como alegan los documentos del FBI sobre la operación de contrainteligencia.

Toby Harnden, reportero del London Daily Telegraph, se reunió con él en el 2003 para discutir la situación en Irlanda del Norte. Harnden, corresponsal del periódico en Washington, había escrito un libro sobre el Ejército Republicano Irlandés. Myers lo invitó a almorzar para analizar las elecciones que se avecinaban en ese país y qué pudiera hacer el partido Sinn Fein.

"Se pasaba bien con él. Definitivamente se veía a sí mismo como un diplomático'', dijo Harnden. Dijo que lo percibió como "un británico típico: alto, encorvado, académico''.

Según el FBI, ese mismo año Myers y su esposa se fueron de vacaciones a México y Brasil para reunirse clandestinamente con agentes cubanos.

Pero Myers aspiraba a ser diplomático, no un simple analista. En el 2005 buscó a Michael McDowell, un irlandés del norte, en diversos eventos sociales en Washington y le dijo abiertamente que aspiraba a ser el próximo enviado de Estados Unidos en ese país.

McDowell, que ahora es asesor de la Fundación Bill & Melinda Gates, pensaba que las aspiraciones de Myers eran "un tanto excéntricas''. Eran los años de Bush y McDowell supuso que le darían el cargo a un republicano. Tanto Myers como su esposa eran demócratas registrados.

McDowell se confesó asombrado de las alegaciones del FBI sobre la doble vida de la pareja. Una noche invitó a la pareja a cenar con un lord en el Parlamento británico. Dijo que no daban la impresión de tener hijos.

Sin embargo, en el tribunal la semana pasada su abogado le pidió fianza al juez para que pudieran ver sus hijos, dos cada uno de matrimonios anteriores. Brad, el hijo de mediana edad de Gwendolyn, declinó hablar con un reportero.

"Nunca mencionó a Cuba'', dijo McDowell. "Yo soy ciudadano canadiense y he ido a Cuba. Claro que si uno reflexiona sobre el asunto, tiene sentido. ¿No es cierto? Era probablemente de lo último que quería hablar''.

Brett Kramarsic, agente del FBI especializado en contraespionaje, sugiere en la declaración jurada que los agentes de la inteligencia cubana consideraron que Myers estaba maduro para reclutamiento durante su visita de 1978.

Su guía durante el viaje, escribe Kramarsic, trabajaba en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales.

En las semanas que siguieron al arresto, amigos y colegas han tratado de encontrar alguna explicación. McDowell dice --ahora que todo pasó-- que las alegaciones del FBI le recuerdan el caso de Kim Philby, el doble agente de la inteligencia británica que espiaba para la Unión Soviética.

Lo mismo pensó White, el ex colega de Myers en el Departamento de Estado: "[Kendall] parece reflejar el patrón ocasional de obsesión ideológica de la clase alta por sistemas comunistas supuestamente idílico'.

Lo que es más, expertos en contrainteligencia se preguntan qué secretos pueden haber comprometido los Myers.

Kendall Myers tenía acceso a los documentos más secretos. La supuesta red de espionaje comenzó durante la Guerra Fría, lo que hizo que gente como McDowell se cuestionen si alguna información que Myers pasó a La Habana ayudó en la guerra en Angola o se la vendieron a los soviéticos.

Clinton ha ordenado una investigación. Los fiscales federales dijeron la semana pasada en el tribunal que evaluarán los daños y que si hay un fallo condenatorio usarán esa información durante la fase de condena.

Tom Murray, un antiguo alumno de Myers, dijo que detectó señales en las conferencias de que Myers admiraba a Philby y a otros agentes de clase alta que durante la Guerra Fría espiaron para los soviéticos para "salvar a Europa''.

"Myers favorecía a los menos privilegiados, según mis notas'', dijo Murray, quien estudió en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados en los años 80, según un texto publicado en el blog Daily Beast. "Además de la admiración por los dobles agentes soviéticos, era un admirador de Neville Chamberlain man. Cuando comparó a Winston Churchill con el caco de los liberales a principios de los años 90, Jesse Helms, dijo que Chamberlain era "astuto y conocedor'' y se "enfrentó a la situación como mejor pudo, a pesar del resultado obviamente equivocado''.

En una conferencia en el SAIS en el 2006, Harnden estaba presente cuando Myers criticó al entonces primer ministro Tony Blair por aliarse con el presidente Bush en la guerra en Irak.

Myers había alegado que Gran Bretaña debió aliarse con Europa en cuestionar la necesidad de la guerra. Las afirmaciones provocaron artículos noticiosos que plantearon interrogantes sobre el hecho que un empleado del Departamento de Estado había criticado a Blair.

Ese tipo de conversación no era inusual en el edificio de apartamentos donde vivía la pareja. "Nadie estaba contento con el último gobierno'', dijo la vecina Jacqui Gallagher.

Myers se retiró 11 meses después.

Se informa que en abril la pareja declaró a un agente del FBI que se hizo pasar por agente cubano que estaban disfrutando de su retiro, pero que echaban de menos su trabajo para el gobierno cubano.

No habían viajado más desde que regresaron de un intercambio de profesores en China en el 2006, preocupados de que el trabajo de Kendall lo había colocado en una "lista''.

"Ustedes, colectivamente, han sido una parte muy importante de nuestras vidas'', se atribuyó haber dicho a Kendall Myers. "Realmente adoro su país''.

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