Estados Unidos

Obama hace vehemente defensa de la reforma al sistema de salud

AP

El presidente Barack Obama dio a conocer el miércoles detalles de su propuesta de reforma al sistema de salud, en un desafiante discurso ante el pleno del Congreso, al que retó a "pasar a la acción'' porque no está dispuesto a "perder el tiempo''.

Si no se aprueba la reforma de salud, "más estadounidenses perderán su cobertura cuando más la necesitan (y) más estadounidenses morirán'', señaló Obama.

En tono retador, destinado a reunir fuerzas del campo demócrata, vacilante tras los ataques de las últimas semanas, Obama advirtió: "el tiempo de las disputas se acabó''.

"Llegó el momento de la acción'', añadió.

"No perderé tiempo con los que han hecho el cálculo de que es mejor políticamente matar este plan que mejorarlo'', añadió Obama, interrumpido numerosas veces por los vítores de sus correligionarios, que dominan ambas cámaras del Congreso.

Los republicanos se mantuvieron elocuentemente en silencio, o abuchearon ligeramente algunos pasajes del discurso, de 45 minutos de duración.

Los objetivos del plan son tres, explicó Obama: proporcionar un seguro a los que carecen de ello, dar más seguridad y estabilidad a los que ya lo tienen y reducir los costos para las familias, las empresas y el gobierno.

"No soy el primer presidente que asume esta causa, pero estoy resuelto a ser el último'', aseguró Obama.

Dirigiéndose directamente a la opinión pública estadounidense, Obama aseguró que "nada en nuestro plan requiere que usted cambie lo que ya tiene'', en referencia a las pólizas privadas que pagan la inmensa mayoría de trabajadores y empresas.

En cambio, las aseguradoras deberán garantizar libre acceso a todos los que quieran una póliza, sin discriminar ni rechazar por tener problemas de salud previos, ni modificar o cancelar la cobertura por enfermedades imprevistas.

Para los aproximadamente 46 millones de estadounidenses sin cobertura, el gobierno se compromete a crear una especie de bolsa de seguros médicos, a la que individuos y empresas podrán acudir para buscar la póliza que les convenga, a precios competitivos.

Todo ello costaría unos $900,000 millones, reconoció Obama. Pero el presidente aseguró que ese dinero no se añadiría al galopante déficit público.

Un insólito abucheo en una referencia a los inmigrantes ilegales rompió las habituales salvas de aplausos en la intervención del presidente de EEUU, Barack Obama, sobre la reforma sanitaria ante las dos Cámaras del Congreso.

Obama había completado la primera parte de su discurso, en la que expuso las líneas maestras de la reforma, y procedía a refutar lo que consideraba "mentiras'' divulgadas en torno a la medida.

Así, aseguró que "hay quienes afirman que nuestro esfuerzo de reforma asegurará a los inmigrantes ilegales. Esto, también, es falso. Las reformas que propongo no se aplicarán a quienes se encuentran aquí ilegalmente''.

En ese momento el congresista republicano por Carolina del Sur Joe Wilson gritó "¡Usted miente!''.

Desconcertado por un instante, el presidente estadounidense interrumpió su discurso un momento antes de proseguir, mientras en la balconada de la Cámara de Representantes la primera dama, Michelle Obama, movía la cabeza de un lado para otro en señal de reprobación.

La interrupción de Wilson es poco habitual, ya que el protocolo contempla que en los discursos del presidente a las dos Cámaras del Congreso, ocasiones de gran solemnidad y que normalmente solo suceden una vez al año, en la presentación del Estado de la Unión, los legisladores de la oposición mantengan la compostura y solo manifiesten su desacuerdo al no sumarse a los aplausos.

La de Wilson, aunque poco habitual, no fue la única interrupción que sufrió Obama.

Con anterioridad, los republicanos dejaron oír sus risas cuando Obama aseguró, en un momento del discurso, que existía un "amplio consenso'' sobre la mayor parte de la reforma si bien se mantenían "diferencias significativas''.

''Si bien estoy en desacuerdo con las declaraciones del presidente, mi comentario fue inapropiado y lamentable. Extiendo mis sinceras disculpas al presidente por mi falta de educación'', indicó el congresista, que también expresó su pesar en una llamada telefónica al jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel.

Posteriormente, Wilson emitió un comunicado en el que se disculpaba por su comportamiento y aseguraba que se había "dejado llevar por sus emociones''.

Tras el discurso de Obama, Wilson fue objeto de críticas incluso entre sus correligionarios republicanos.

En declaraciones a la cadena CNN, el senador John McCain, rival republicano de Obama en las elecciones del año pasado, aseguró que el comportamiento del congresista fue "completamente irrespetuoso'' y debería "disculparse de inmediato''.

El discurso tenía un objetivo claro: imponer autoridad en un debate que se le escapó de las manos a Obama en las últimas semanas.

Las protestas ciudadanas a lo largo y ancho del país durante el mes de agosto, que los demócratas achacan a una campaña organizada de la oposición, acabaron por confundir a la opinión pública.

La reacción republicana deja presagiar que la colaboración bipartidista no será fácil en el tramo final del debate, en el que Obama se juega buena parte de su capital político.

"La mayoría de los estadounidenses quieren escuchar al presidente decir a la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi; al jefe de la mayoría en el Senado, Harry Reid; y al resto del Congreso, que es tiempo de recomenzar con un plan de sentido común, bipartidista'', respondió el representante republicano de Louisiana, Charles Boustany.

La versión de la reforma aprobada en julio por la Comisión de Salud del Senado "crea 53 nuevas entidades burocráticas gubernamentales, añade cientos de millones de dólares a la deuda nacional y aumenta en cerca de $600,000 millones los impuestos a los generadores de empleo'', afirmó el republicano.

Estados Unidos es el país con los costos de cuidado de salud per cápita más elevados del mundo.

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