Estados Unidos

Equipos de rescate más preocupados por la suerte de ballenas varadas en Florida

Tras tres días de esfuerzos, los rescatistas se encontraban todavía más preocupados este viernes por la tarde ante las posibilidades de salvar a unas cuarenta ballenas perdidas, por razones desconocidas, en aguas poco profundas en el sur de Florida.

Las operaciones de rescate habían sido suspendidas el viernes a finales del mediodía y deberían retomarse el sábado al amanecer a través de un vuelo de reconocimiento del área por helicóptero.

“Todo puede suceder, las ballenas pueden cambiar todavía de dirección”, explicó Blair Mase, científica especializada en mamíferos marinos y portavoz de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

La esperanza del equipo de rescate no deja de oscilar a la luz de los desplazamientos erráticos e incomprensibles de estos mamíferos que suelen vivir normalmente en las aguas profundas del Golfo de México.

El viernes por la mañana, el optimismo parecía haber vuelto a apoderarse de los oceanógrafos que afirmaron haber perdido rastro de las 24 ballenas, alimentando la esperanza de que estuvieran ya en aguas profundas.

“Hay un gran grupo de 24 ballenas que no hemos localizado. Esperamos que estén en el mar, aunque no es seguro”, había afirmado Mase, que integra el equipo que lidera las labores de rescate.

Pero durante el mediodía una veintena de ballenas separadas en tres grupos distintos volvían a surgir en aguas de 3 metros, una profundidad insuficiente para asegurar su supervivencia.

“Estos desplazamientos menos organizados, más lentos, preocupan a los biólogos”, explicó la NOAA. “Tememos que las ballenas sufran gravemente las consecuencias del alejamiento de su casa, de la deshidratación y malnutrición”.

Deshidratadas y hambrientas, siete ballenas ya murieron y otras cuatro que estaban sufriendo fueron sacrificadas.

Desde que una embarcación pesquera descubrió el martes a más de 40 ballenas piloto o calderones (Globicephala) varadas en una zona de aguas bajas del Parque Nacional Everglades en el sur de Florida, varias agencias federales y estatales se han unido para lograr salvar a estos mamíferos.

Por razones desconocidas, los cetáceos se encuentran inmovilizados no lejos de Highland Beach, en el condado de Monroe, un lugar de difícil acceso por tierra y sin señal para teléfonos celulares a más de 30 kilómetros del Golfo de México.

Los socorristas han dicho desde el principio que están en una carrera contra el tiempo para salvar a estos animales, ya que las ballenas piloto o calderones -cetáceos odontocetos que viven en los océanos de casi todo el mundo y se desplazan en grupo- son incapaces de respirar, alimentarse o hidratarse en aguas bajas como las de esta región de Florida.

Hasta ahora un helicóptero de la Guardia Costera estadounidense y el viernes de la agencia de Parques Nacionales se sumaron a otros grupos que deben embarcar en Highland Beach. Una vez allí, los socorristas deben navegar unas dos horas para llegar a la zona donde las ballenas fueron vistas el martes.

“Es muy aislado, es una zona muy amplia del mar para monitorear”, aclaró la NOAA el viernes al ser consultada sobre las posibilidades de hallar a las ballenas cuya pista se ha perdido.

El jueves una portavoz del Parque Nacional Everglades, Mary Plumb, descartó a la AFP que puedan hacerse suposiciones cuando no se ven estas ballenas, porque pueden tanto haber llegado a aguas muy profundas como haberse muerto y hundido.

Unas 35 personas en unas 15 embarcaciones partieron para intentar acercarse a estos mamíferos y ayudarlos a que se dirijan a mar abierto mediante ruidos especiales.

En las últimas horas fueron monitoreados a unos 10 km de las costa y en aguas de menos de 5 metros de profundidad, aún insuficientes para que sobrevivan por mucho más tiempo.

Expertos y organizaciones protectoras de animales especulan sobre los motivos que pudieron impulsar a estas ballenas a ir a esta zona de aguas cálidas y bajas: enfermedades, desorientación tras una explosión marítima, o algún trastorno provocado por contaminación medioambiental que las induzca al suicidio.

El incidente no es nuevo. En 2012, más de una veintena de ballenas piloto quedaron varadas en los cayos de Florida y en septiembre pasado sólo cinco de estos mamíferos sobrevivieron después que otra veintena quedara también varada. Otras quince murieron o debieron ser sacrificadas.

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