Estados Unidos

Yihadistas se precian de un crimen atroz

Steven Sotloff, el periodista cuya muerte fue reivindicada el martes por los yihadistas del Estado Islámico (EI) en un video, cubría desde hace varios años el mundo musulmán con prudencia y respeto.

A mediados de agosto, su madre Shirley Sotloff, desesperada, había suplicado al jefe de los insurgentes, Abu Bakr Al Baghdadi, que perdonara la vida de su hijo: “Usted, el califa, puede otorgar una amnistía. Le pido por favor que libere a mi hijo”, imploró en un video, afirmando que Steven, de 31 años, era “un periodista inocente”, que fue a Próximo Oriente “para cubrir los sufrimientos de los musulmanes en manos de tiranos”.

Reportado como desaparecido desde hace 12 meses, Sotloff habría sido secuestrado el 4 de agosto del 2013 en Alepo, Siria, cerca de la frontera con Turquía, pero su secuestro se había mantenido en secreto hasta hacía dos semanas, cuando el EI publicó un video de la decapitación de Foley.

Nativo de Miami y graduado de Periodismo por la Universidad de Florida Central, trabajó como independiente para la revista Time, el semanario Christian Science Monitor, la publicación Foreign Policy y más recientemente para el diario World Affairs.

La familia de Sotloff pidió el martes privacidad para superar esta “horrible tragedia” tras conocer la existencia del video que muestra la presunta decapitación.

“La familia sabe de esta horrible tragedia y está de duelo en privado”, declaró a través de su portavoz, Barak Barfi.

En las imágenes divulgadas el martes, Sotloff aparece de rodillas junto a su verdugo, que blande amenazante un cuchillo. Sotloff se dirige al presidente Barack Obama para decirle que está “pagando” con su vida el precio de su “interferencia” en Irak.

“¿Acaso no soy un ciudadano estadounidense? Has gastado miles de millones de dólares de los impuestos estadounidenses, y hemos perdido miles de nuestras tropas luchando contra el Estado Islámico, así que ¿dónde esta el interés de la gente cuando volvemos a encender esta guerra?”, indica Sotloff.

Este video fue difundido por el grupo Site Intelligence y es muy similar al distribuido por el EI en el que se veía la decapitación de Foley.

Sotloff colgaba en Instagram y Facebook imágenes desgarradoras de civiles prisioneros o niños de un campo de refugiados sirios.

“Vivió durante dos años en Yemen, hablaba bien el árabe, amaba profundamente al mundo musulmán”, había tuiteado entonces su amiga Anne Marloe, quien lo conoció durante el conflicto en Libia.

En Twitter hacía referencia al conflicto en Siria, la Primavera Árabe en Egipto o el régimen de Gadafi, pero también comentaba la suerte de su equipo de baloncesto favorito, los Miami Heat.

“¿Está mal que me quiera concentrar en Siria pero no pueda pensar más que en las finales que juegan los Heat?”, se preguntaba en uno de sus últimos tuits.

“Sotloff es joven, divertido e irreverente”, afirmaba Janine di Giovanni, editora para Medio Oriente de Newsweek, quien trabajó con él en Siria.

“Vivía en Bengasi, en Libia, vivía efectivamente allí. Es uno de esos raros periodistas freelance que pensaban que debía vivir en el lugar para hacer bien su trabajo”.

El último medio para el que trabajó, World Affairs, lo había descrito en la cadena ABC como “un periodista reflexivo, honesto, que se dedicó a comprender las cosas con una perspectiva local y a transmitir sus conclusiones con franqueza. Tiene, sin ninguna duda, coraje”.

Ben Taub, periodista freelance, lo había conocido en Kilis, Turquía, en la frontera con Siria, poco antes de su secuestro. Discutieron sobre el guía que lo ayudaría a cruzar la frontera en su último viaje a Siria por “una buena historia cuyos detalles no reveló”.

Según publicó en la web The Daily Beast, “tenía mucha experiencia (…), era prudente y me dijo que ya estaba harto”.

“Tras beber varias cervezas en el único bar de Kilis, Sotloff me dijo que ya estaba harto de sacudirse el polvo, de que le disparasen y lo acusaran de ser un espía (…). Me dijo que quería dejar los reportajes por un tiempo, al menos sobre los conflictos en Medio Oriente, y tal vez reanudar los estudios en Florida”. “Pero primero quería hacer un último viaje a Siria”, añadió.

Ben Taub cree que el nombre del guía que lo ayudaría a cruzar la frontera llegó a oídos de los yihadistas por el error de un imprudente fotógrafo canadiense que también quería ir a Siria y que en el último momento renunció a hacerlo.

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