Estados Unidos

Revuelo en Rumanía por los ataques de Rudolph Giuliani a la Justicia del país

Una carta de Rudolph Giuliani, abogado personal del presidente Donald Trump, enviada la semana pasada al presidente y la primera ministra de Rumanía y en la que critica la lucha contra la corrupción, está generando revuelo y confusión diplomática.

En la misiva remitida al presidente rumano, Klaus Iohannis, y a la primera ministra, Viorica Dancila, el ex alcalde de Nueva York llega a hablar del “continuo daño al Estado de Derecho en Rumanía cometido bajo el pretexto de la aplicación de la ley”.


Concretamente, arremete contra la Fiscalía Anticorrupción de Rumanía (DNA) por sus “excesos”, por haber usado supuestamente información de los servicios secretos para sus investigaciones.

Por ello, Giuliani pide una amnistía fiscal a favor de aquellos condenados por corrupción que han sufrido esos abusos y advierte de que esto podría afectar la inversión en el país balcánico.

Al mismo tiempo, asegura que “mucha gente inocente” ha sido encarcelada en Rumanía en los últimos años.

Según el portal de noticias Politico.eu, Giuliani está actuando en Rumanía a sueldo de un grupo de presión estadounidense, dirigido por el ex director del FBI Louis Freeh.

La prensa rumana sospecha que Freeh representa a Gabriel Popoviciu, un controvertido empresario rumano, condenado en 2017 a siete años de cárcel por fraude en una operación inmobiliaria.

Las polémicas palabras del asesor de Trump contradicen la posición de la Unión Europea y de EEUU en cuanto a la lucha contra la corrupción.

Llegan además en medio de la más reciente tensión entre Rumanía y la Comisión Europea por los planes del gobierno socialdemócrata rumano de suavizar las leyes anticorrupción, lo que ha generado protestas multitudinarias en el país.

El Gobierno rumano decidió este año despedir -en contra de la voluntad de Iohannis- a la fiscal general anticorrupción, Laura Kovesi, reconocida por su trabajo dentro y fuera del país.

El líder del gobernante Partido Social Demócrata (PSD) y “hombre fuerte” del gobierno, Liviu Dragnea, defendió las palabras de Giuliani y dijo que el país debería escucharle y permitir que se adopten leyes que suavizan los delitos de corrupción.

“Ha puesto el dedo en la llaga”, aseguró esta semana Dragnea, un político condenado ya dos veces por corrupción y abuso de poder, por lo que no puede asumir el cargo de primer ministro.

Mientras, la embajada de EEUU en Bucarest se desmarcó el jueves de las palabras de Giuliani y sus críticas a la Justicia rumana.

En un comunicado, la legación destaca que la reforma judicial impulsada por el gobierno rumano puede afectar negativamente las relaciones entre EEUU y Rumanía en cuanto a la lucha contra la corrupción, tráfico de armas y personas, y la aplicación de la ley.

También la oposición rumana, de orientación conservadora, ha rechazado las declaraciones de Giuliani, al recordar que contradicen la postura oficial de Estados Unidos en la materia.

“Sólo se puede ver como la petición de una consultoría de relaciones públicas que defiende a unas personas investigadas”, señaló una portavoz del opositor Partido Nacional, al subrayar que Giuliani “sólo quiere hacer dinero” con su lobbying en Rumanía.

El embajador rumano en Washington, George Maior, criticó a Giuliani diciendo que parece “defender a los rumanos que tienen problemas con el sistema judicial”.

Sus palabras causaron malestar en el ministerio de Exteriores rumano, que emitió un comunicado diciendo que las palabras del embajador “no representan la postura del Gobierno”.

Maior fue incluso llamado a consultas en Bucarest para explicarse ante sus superiores en el ministerio.

Valentin Naumescu, profesor de Estudios Europeos de la Universidad UBB de Cluj-Napoca, explicó el jueves a Efe que las polémicas declaraciones de Giuliani son una “señal de alarma”.

“Se está intentando desacreditar la Justicia (rumana) y dar una estocada decisiva al Estado de Derecho en los próximos meses”, advirtió el académico.

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