Tras María, FEMA entregó jugosos contratos a licitadores sin experiencia
<address> <span class="ng_byline_name">Por Kevin G. Hall, Ben Wieder y Caitlin Ostroff</span> <span class="ng_byline_email"> <a href=”mailto:khall@mcclatchydc.com">khall@mcclatchydc.com</a> </span><span class="ng_byline_email"> <a href=”mailto:bwieder@mcclatchydc.com">bwieder@mcclatchydc.com</a> </span><span class="ng_byline_email"> <a href=”mailto:costroff@mcclatchydc.com">costroff@mcclatchydc.com</a> </span></address>
WASHINGTON (In English)
La Agencia de Manejo de Emergencias (FEMA) entregó grandes contratos a varias compañías sin experiencia después que el huracán María devastó buena parte de Puerto Rico, algunas de las cuales nunca habían realizado los trabajos asignados, según un análisis realizado por McClatchy de los registros de contratos del gobierno.
McClatchy estudió la base de datos de contratos del gobierno federal del huracán María e identificó al menos 10 empresas que ganaron licitaciones de contratos importantes de la FEMA a pesar de tener poco o ningún historial. La mayoría de esos contratistas declinaron hacer declaraciones para este reportaje.
La mayor parte parecen estar realizando los trabajos debidamente, pero su selección para encargarse de grandes contratos destaca el reto que tiene la agencia a la hora de verificar a los contratistas.
La FEMA ya había estado en el candelero por dos contratos importantes de entrega de alimentos y lonas en Puerto Rico en que se hizo un mal trabajo. El análisis de McClatchy provoca interrogantes sobre cómo compañías sin experiencia siguieron ganando contratos, incluida una este año para la distribución de combustible diesel.
Pero la emergencia inicial no es suficiente para explicar el otorgamiento de contratos a licitadores sin experiencia. Un año después, tales compañías siguen recibiendo contratos de la FEMA.
Y un año después de la tormenta, y a pesar de todos los contratos federales, en Puerto Rico todavía hay escaseces.
“Es asombroso”, dijo Michael Child, jefe operativo de AIM World Services Inc., un contratista de The Woodlands, Texas. AIM realiza trabajos de asistencia y defensa y estaba identificado como licitador interesado en un contrato que finalmente fue otorgado a una empresa que participaba por primera vez en una licitación de la FEMA. “Uno pensaría que hay cosas que se podían comprar sin problemas (en Puerto Rico un año después de la tormenta) pero todavía no están disponibles”.
AIM ganó otros contratos para trabajos a largo plazo en la isla.
El Congreso ha seguido de cerca las prácticas de contratos de la FEMA desde el 2005, cuando los esfuerzos locales y federales de asistencia después del paso del huracán Katrina por Nueva Orleans y la Costa del Golfo de México resultaron seriamente afectados.
Desde entonces, la FEMA ha implementado un sistema más robusto de contratos por adelantado y ha tratado de tener firmados con antelación contratos de bienes y servicios con suministradores experimentados que pudiera comenzar a operar incluso antes que una tormenta toque tierra.
Sin embargo, cuando el huracán María arrasó en Puerto Rico el 20 de septiembre del 2017, pocas semanas después que el huracán Harvey inundara Houston y el huracán Irma causara graves daños en la Florida y las Islas Vírgenes, los planes de la FEMA resultaron no ser lo suficientemente robustos para manejar tres tormentas en un mes.
Posteriormente, la FEMA, abrumada de trabajo, firmó más contratos el otoño pasado que en cualquier otro año fiscal completo.
“Creo que ha mejorado en el sentido de que son contratos de emergencia a largo plazo… pero hay que estar preparados para enfrentar situaciones poco comunes”, dijo Clifford Villa, quien trabajó en la Agencia de Protección Ambiental (EPA) como abogado especializado en desastres hasta el 2015 y ahora es profesor de Derecho de la Universidad de Nuevo México.
La Oficina General de Rendición de Cuentas (GAO), entidad del Congreso que supervisa los gastos, llegó a la misma conclusión en un informe emitido este mes. La GAO informó que la FEMA y el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos tenían casi $1,500 millones aprobados gracias a los contratos ya firmados, pero ese dinero no alcanzó para Puerto Rico, que tiene un sistema financiero abrumado y una infraestructura deficiente, tras el huracán de categoría 4.
La cantidad insuficiente de suministros asignados con antelación se complicó con la falta de personal de la FEMA que hablara español, entre ellos los oficiales de contratación.
“Sobre la base de análisis internos de fuerza laboral, la FEMA enfrentó un faltante de personal adecuado de más de 30 por ciento al 1 de septiembre del 2017”, concluyó el nuevo informe de la GAO.
Así las cosas, cuando María arrasó la isla, el personal de la FEMA no fue suficiente, porque además la agencia todavía estaba respondiendo a los huracanes Harvey e Irma.
Debido a la falta de personal que hablara español, la FEMA no se podía comunicar con los puertorriqueños o traducir documentos, y fue obligada a destacar personal en la isla que no tenía la capacidad física de manejar las condiciones extremas en la isla, indicó la GAO.
Y la FEMA demoró en enviar el personal suficiente a la isla. La agencia logró asignar a Puerto Rico su mayor cantidad de empleados 71 días después de la llegada del huracán. En el caso del huracán Harvey, fueron 39 días, y 30 días en el caso de Irma. La FEMA dijo que la situación en Puerto Rico se mitigó debido a la presencia de una mayor cantidad de personal del Departamento de Defensa y la Guardia Nacional, que suplementaron el personal de la FEMA.
La FEMA ha ofrecido pocos detalles sobre los dos contratos importantes que canceló o el grado en que la falta de personal afectó los contratos. Pero el informe de la GAO apoya las conclusiones del análisis de McClatchy de que la FEMA tiene problemas para verificar a sus suministradores.
En enero del 2018, la FEMA firmó un contrato de $24.7 millones para almacenar y entregar combustible en todo Puerto Rico. El licitador ganador fue La Casa del Camionero, un suministrador puertorriqueño de piezas para camiones fundado en 1989.
Pero el suministro de piezas para camiones no era la capacidad que FEMA buscaba. El contrato exigía al ganador contar con 10 puntos de entrega de combustible, la distribución de 70,000 galones de diesel diarios, unas 150 entregas diarias y por lo menos 97 camiones y conductores especializados, 40 tanques de almacenamiento y la coordinación de transporte marítimo de combustible.
“El contrato es para la entrega diaria de combustible a generadores de la FEMA y el Cuerpo de Ingenieros, y torres de iluminación en todo Puerto Rico, y eso incluye mano de obra, materiales, transporte y el combustible mismo”, explicó la FEMA en una respuesta por escrito a varias preguntas. “La Casa es una compañía puertorriqueña bien conocida y cumple todos los requisitos para recibir contratos federales”.
En realidad, La Casa del Camionero recibió su primer contrato federal meses antes que el huracán María llegara a Puerto Rico. La compañía ganó cuatro contratos a principios del 2017 —uno de $249 y otros tres por un total de $50,000 para entregar bombas de agua y piezas para generadores al Departamento de Justicia y el Pentágono.
Después de María, ganó contratos por valor de $40 millones adicionales. En enero del 2018 recibió el contrato de suministro de combustible, seguido por otros, de $8.9 millones y $7 millones, en marzo y junio, respectivamente.
“Han hecho las cosas satisfactoriamente según el contrato, lo que ha llevado a dos prórrogas”, indicó la FEMA en un comunicado.
Documentos disponibles en línea del registro empresarial de Puerto Rico muestran que en enero, el mismo mes que ganó el primero de 12 contratos este año, la persona que aparece como responsable por presentar los documentos regulatorios de la compañía cambió. Ya no era Sandra Rodríguez, quien aparecía en los documentos de licitaciones federales, sino Fernando Soto. Los negocios propiedad de mujeres y minorías tienen un trato preferencial en los contratos federales.
Soto aparece en varios documentos empresariales este año, pero dos resoluciones corporativas que pudieran ofrecer una explicación están en blanco. La Secretaria de Estado de Puerto Rico, responsable del registro, no respondió a los teléfonos durante por lo menos un mes.
McClatchy contactó primero a Rodríguez, quien declinó discutir el contrato de la FEMA. Soto fue ubicado en otro número telefónico en otra parte de la isla, y cuando se le preguntaron detalles básicos sobre el contrato, enfureció y colgó.
La compañía tiene tres páginas de Facebook, que muestran la evolución de la empresa de un pequeño suministrador de piezas antes del huracán María a una compañía totalmente diferente después de la tormenta.
En los días anteriores y posteriores a María, la compañía vendía aceite de motor y otros artículos de gran demanda. A finales del 2017 todavía afirmaba que era un distribuidor autorizado de filtros y transmisiones. Para principios de febrero, solamente semanas después de ganar el primer contrato grande, había comenzado a solicitar mecánicos de generadores eléctricos a gasolina y diesel. El 18 de abril, tres meses después de ganar el contrato, publicitaba La Casa del Camionero como una compañía de gestión de combustible.
Macro Oil Company, de Broussard, Louisiana, importante suministrador de combustible en situaciones de emergencia, había realizado labores de distribución de combustible en Puerto Rico hasta principios de este año. La firma trató de investigar el historial de La Casa del Camionero después que el contrato cambió a suministradores locales.
“Tuvimos muchas dificultades para encontrar información sobre ellos”, dijo Patrick McElligott, uno de los gerentes de Macro, que ahora distribuye combustible en la isla para el Cuerpo de Ingenieros en calidad de subcontratista.
Que hubieran ganado el contrato fue desconcertante, dijo, porque no se sabía mucho sobre la empresa.
En la base de datos no hay nada que indique que La Casa del Camionero no hizo lo debido, y no hay nada inherentemente malo en ampliarse a una nueva línea de negocios.
Pero la envergadura del contrato con La Casa del Camionero y su falta de experiencia se destacan, especialmente a la luz de otros errores graves en los contratos de la agencia y su poca disposición a ofrecer detalles.
“Debe haber controles internos sobre esas cosas”, dijo Villa, el ex abogado de la EPA.
Un ejemplo claro de esto salió a la luz en febrero de este año, cuando The New York Times detalló cómo, poco después que María tocó tierra, una empresa de Atlanta con una mujer como única empleada, ganó un contrato de $156 millones para entregar 30 millones de comidas a los desesperados puertorriqueños. A las pocas semanas, la FEMA canceló el contrato, uno de mayores otorgados inmediatamente después del huracán.
Tribute Contracting LLC, empresa de Tiffany C. Brown, que ya tenía prohibido vender a la Oficina de Publicaciones del Gobierno por no cumplir contratos, se agenció el enorme contrato de alimentos de la FEMA a pesar de esa prohibición, un historial con problemas y sin mucha experiencia en contratos de esa envergadura.
“Esta es una señal de que no investigaron como es debido”, dijo Peter Tyler, experto en contratos del Project on Government Oversight, un grupo privado que vigila los gastos del gobierno y que ha identificado deficiencias en los contratos.
La FEMA no ha revelado cuánto de los $156 millones había pagado a Brown por adelantado, y en una breve llamada telefónica con McClatchy declinó discutir el asunto.
“Todavía estamos en un litigio, no puedo comentar, gracias”, dijo Brown antes de colgar.
Breedlove Foods, de Lubbock, Texas, firmó un contrato de suministro con Brown, que no identifica a ningún subcontratista en la parte pública del contrato para las 30 millones de comidas. Se informa que entregó 50,000 comidas antes que le cancelaran el contrato el 23 de octubre del 2017, sólo 20 días después de firmarlo.
Cuando Brown presentó en diciembre pasado su apelación contra la FEMA por la cancelación del contrato, solicitó al menos $70 millones de los $156 millones. La FEMA declinó hablar del asunto y se limitó a decir que el asunto “está pendiente”.
Breedlove entrega alimentos procesados que la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) distribuye en casos humanitarios, dijo Bill Miller, presidente ejecutivo de la firma, quien agregó que su organización está inscrita ante la FEMA pero en este caso había firmado un contrato con Brown.
“Confirmamos que Tribute tenía un contrato con la FEMA. A nosotros nos conviene más tratar de llegar a un acuerdo que entrar en un litigio prolongado”, dijo Miller, quien declinó decir cuánto le deben. “No es que tengamos cientos de miles de dólares para gastar en un litigio sin sentido”. En una entrevista telefónica a finales de agosto, Miller dijo que no sabe cuánto le pagaron a Brown pero que “no hemos visto un centavo”.
Un estudio cuidadoso de los contratos de la FEMA sugiere que Brown no fue el único suministrador pequeño que recibió grandes contratos.
Otro problema con un contrato importante de la FEMA fue con una compañía de la Florida llamada Bronze Star LLC., que fue centro de una historia de The Associated Press en noviembre del 2017 y que mostró que la FEMA canceló dos contratos por un valor total de $30 millones fueron cancelados por no entregar lonas y plásticos para cubrir techos dañados en Puerto Rico.
En el momento que ganó la licitación el 10 de octubre, semanas después que María tocó tierra, Bronze Star era un nuevo contratista de la FEMA sin historial alguno.
Un contratista que perdió ante Bronze Star, y que habló con McClatchy a condición de no ser identificado porque todavía está trabajando con la FEMA en Puerto Rico, dijo que para la agencia debió ser obvio que esta empresa, que participaba por primera vez en una licitación, no iba a poder encontrar el material que debía suministrar. Suministradores experimentados le habían informado a la FEMA que los productos en cuestión no estaban disponibles en las cantidades necesarias
McClatchy conoció que Bronze Star LLC fue fundada oficialmente el 15 de agosto, cinco semanas antes que María tocara en Puerto Rico, pero cinco meses después que otra corporación de la Florida con el mismo nombre cerró sus puertas.
La Bronze Star LLC original fue registrada en febrero del 2012 en Fernandina Beach por Michael A. Anthony, quien ofrecía clases de capacitación de liderazgo derivadas de su experiencia como militar. Contactado en Japón, donde sirve como reservista del Ejército, Anthony dijo que no tenía ninguna relación con los licitantes y no sabía que el nombre de su empresa fue tomado por otro tan rápidamente después de cerrarla en marzo del 2017.
Los ganadores del contrato de la FEMA fueron los hermanos Kayon y Richard Jones, el primero de los cuales también aparecía en el registro empresarial de la Florida como propietario de Five Star Electrical Contracting en la zona de Orlando. Ninguno de los dos contestó a varios mensajes telefónicos con preguntas específicas sobre cómo Bronze Star ganó un contrato de tal envergadura.
Los dos contratos contemplaban la entrega de 500,000 lonas y 60,000 rollos de lámina de plástico. El hecho de que hayan ganado el contrato sin experiencia anterior destaca preocupaciones sobre la verificación interna de los contratos de la FEMA.
“Tienen que mostrar alguna experiencia en el sector”, dijo Khi Thai, fundador del Public Procurement Center en la Florida Atlantic University y experto reconocido en contratos públicos. “Eso es cuestionable”.










